Internacional

ENCUBRIMIENTO AGRAVADO

Amigo de Santiago Maldonado y testigo clave denunció penalmente al juez Otranto

Ariel Garzi es el joven al que le atendieron el teléfono de Santiago el 2 de agosto. Culpa al juez de incumplimiento de los deberes de funcionario público y de encubrimiento agravado.

Miércoles 20 de septiembre | 15:00


Caso Maldonado: Ariel Garzi denunció penalmente al juez Otranto - YouTube

Ariel Garzi, de 26 años, se presentó espontáneamente esta mañana en la Fiscalía Federal de Esquel, a cargo de Silvina Ávila. Allí presentó una denuncia penal contra el juez federal de Esquel Guido Otranto “y contra todo funcionario judicial que haya tomado conocimiento de los hechos” que describió de forma detallada.

Los cargos que le imputa el testigo al juez son “incumplimiento de los deberes de funcionario público (art. 248 CP); encubrimiento agravado (Art. 277 inc. D del CP); y omisión de promover la persecusión y represión de los delincuentes (Art. 274 CP)”.

La denuncia, a la que accedió la Izquierda Diario, describe que Otranto y el resto de los funcionarios judiciales le tomaron el 7 de agosto, a una semana de desaparecido Maldonado, una declaración testimonial en la que él volcó “elementos relevantes para la investigación” y puso en conocimiento del magistrado “de hechos delictivos” cometidos contra su persona “por miembros de las fuerzas de seguridad de la Provincia de Río Negro y donde los denunciados no actuaron dentro del marco legal”.

Esos hechos, manifiesta Garzi, le provocaron un grave perjuicio personal y pusieron en riesgo su integridad física.

Primer hecho

Garzi recuerda que el 7 de agosto se presentó a declarar espontáneamente en la Defensoría Federal de Esquel y que, ante la gravedad del asunto, el defensor Fernando Machado lo llevó ante el juez Otranto, prestando declaración a las 11 de la mañana de ese lunes.

En esa declaración, Garzi relató que el 2 de agosto se enteró de la desaparición de su amigo Santiago y que inmediatamente llamó a su teléfono, donde lo atendieron en silencio durante 22 segundos y luego cortaron. Es más, en aquella audiencia el juez Otranto vio una captura de pantalla de esa llamada, provista por el propio Ariel.

El testigo denuncia que en ese momento ningún funcionario procuró tomar ese hecho como un dato clave para la búsqueda de Santiago. “Omitió (por Otranto) gravemente cumplir con un deber ordenado por las reglas procesales que rigen la materia”, denuncia ahora Garzi. De hecho el juez no secuestró siquiera el teléfono del testigo, quien estaba dispuesto a dejarlo.

Garzi también declara que al ver cómo, “por cadena nacional” la ministra Patricia Bullrich reveló su identidad en una interpelación ante el Senado de la Nación, procedió a deshacerse del aparato, “por temor a que por represalia me sucediera algo”. En esa oportunidad Bullrich hasta dio públicamente la dirección de Garzi.

Segundo hecho

A su vez el joven de 26 años relata en su denuncia un grave hecho ocurrido contra él con anterioridad a la desaparición de Maldonado. Un hecho que también relató a Otranto el 7 de agosto pero que éste ni tuvo en cuenta.

“La noche del 15 de julio de 2017 (…) mientras caminaba hacia mi barrio, soy interceptado por una camioneta Ford Ranger del comando policial de Río Negro, me cruzan el móvil y se bajan dos agentes que me dicen que me suba”, describe Garzi.

Garzí acató aquella orden y comenzó un “paseo” que llegó “hasta la ruta 40 en dirección a Bariloche, donde ya no hay casas ni luces de alumbrado público”. Fueron más de 20 minutos, recuerda el joven, donde lo interrogaron “con golpes en las costillas para que cuente quiénes son los mapuches de la RAM”.

En ese momento, describe el joven, uno de los oficiales extrajo un arma “no reglamentaria” de entre sus piernas, lo apunta a la cabeza y le dice “vas a confesar o no pendejo hijo de puta”, “quiénes son los mapuches de la RAM hijo de puta”. Y le gatilló cuatro veces a la sien izquierda.

Como se dijo, frente a semejante denuncia contra la Policía de Río Negro el juez Otranto optó por la indiferencia, no dando curso a la justicia de El Bolsón como es su deber.

Tercer hecho

Hay otro hecho relatado por Garzi que es relevante. Luego de declarar ante el juez, el joven recibió el compromiso de Otranto ser protegida su identidad a los fines de garantizar su integridad física.

“Sin embargo en ningún momento me puso me puso a disposición del programa de protección de testigos ni tomó ninguna medida que garantice mi seguridad personal. Quedé a la intemperie absoluta, regresando a mi casa por mis propios medios y sin acompañamiento”, describe el testigo clave.

Garzi agrega que no declaró ante la Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin) y que tampoco se lo incorporó al programa de protección de testigos dependiente de la Fiscalía General de Lesa Humanidad.

Por todo eso, Garzi presentó esta mañana ante la Fiscalía General de Esquel una denuncia penal contra el juez Guido Otranto por “no actuar como la ley obliga a hacerlo”.


Parte de la denuncia de Ariel Garzi






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