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Argentina será la sede del G-20

El país albergará el famoso foro en 2018.

Santiago Fucík

Estudiante Terciario Nº 46 | Ramos Mejía

Jueves 30 de junio de 2016 | 17:32

Luego de tantos viajes del presidente Mauricio Macri, donde participó de conferencias internacionales (como la Cumbre de Seguridad Nuclear que tuvo lugar en Washington el 31 de marzo) y se entrevistó con distintas figuras políticas, se confirmó que Argentina será sede del G-20 en el año 2018. Es decir, del famoso foro compuesto por veinte países más la Unión Europea, donde desde 1999 se reúnen jefes de Estado, gobernadores de bancos centrales y ministros de finanzas.

Esta agrupamiento -que reúne el 90 % del Producto Nacional Bruto (PNB) mundial y el 80 % del comercio global, incluyendo la eurozona ahora fragmentada y en crisis-, parece ser el eje del macrismo para obtener su tan esperada “lluvia de inversiones”. "Esto va a significar un enorme trabajo, pero servirá para reforzar la posición de la Argentina en el mundo", afirmó la canciller Malcorra en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

Difícilmente esta cumbre solucione los problemas económicos del país (con una inflación anual que ronda el 40% y con trabajadores luchando a lo largo y ancho del país contra el “sinceramiento”), y menos aún la “grieta” a nivel social –que ya es un “bache”-.

Debemos reconocer el esfuerzo de Macri, que ha conseguido un guiño con esta noticia. Muy probablemente se deba al “buen comportamiento” de su gobierno, con una entrega brutal a los fondos buitres, entre otras medidas bien vistas por los capitales globales.

Es notable el cambio de rumbo que ha tomado el G20 respecto a la Argentina, si tenemos en cuenta que en el 2012 las relaciones fueron muy tensas y hasta hubo indicios de una posible exclusión. Aquello se debía a que el organismo no consideraba correctos los balances económicos -principalmente inflacionarios-, que el país brindaba. A esto se sumaba el conocido conflicto España – Argentina por YPF así como el choque entre la ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner y David Cameron por la situación en Malvinas (que llevó al primer ministro británico a retirarse de la cumbre).

Si bien el gobierno kirchnerista había sido un “pagador serial” de la deuda externa, amigo de multinacionales como Chevron y nunca pretendió avanzar realmente en cuestiones de soberanía, parecería que el organismo está premiando a Macri. En otras palabras, a un gobierno de los CEOs, amigo del capital imperialista, en busca de recomponer relaciones con Europa y Estados Unidos.

Es muy pronto para sacar conclusiones. Habrá que ser pacientes y ver si la situación mundial sigue deteriorándose, con la salida del Reino Unido de la Unión Europea y desaceleración de China. Más bien no parece que el gobierno de Cambiemos pueda salir de la encrucijada donde se encuentra.







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