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PLEBISCITO CONSTITUCIONAL

Chile votó por aplastante mayoría enterrar la Constitución de Pinochet: ¿y ahora qué sigue?

El triunfo del "Apruebo" en el plebiscito constitucional de este domingo en Chile significó una enorme derrota para la derecha y el Gobierno de Piñera. Por más de 78% de los votos la mayoría aplastante eligió acabar con la Constitución y la herencia neoliberal de la actual Constitución Pinochetista. El histórico plebiscito ocurre cuando se cumple un año del estallido social que cuestionó todo. ¿Cómo seguir la lucha después del plebiscito?

Lunes 26 de octubre | 07:18

La victoria del "Apruebo" el el plebiscito constitucional de este domingo fue contundente. A pesar de la pandemia la participación llegó al 50 %, un número alto para lo que ha venido registrando el país. El plebiscito, en el que los y las chilenas tenían que elegir si aprobaban y rechazaban redactar una nueva constitución y el tipo de órgano que la llevará a adelante, tuvo lugar a un año del inicio del estallido social que cuestionó las bases neoliberales heredadas de la dictadura de Pinochet, y con ellas a la constitución del ’80, que se empezó a enterrar ayer mismo.

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Con más de 99 % de los votos escrutados el Servicio Electoral confirmó que el 78,27% de las personas (5.884.076 votos) había optado por el "apruebo", llegando en algunas regiones y varias de las comunas populares a superar el 85%. En cuanto al tipo de órgano encargada de realizarla la opción de "convención constitucional" triunfó con el 78,99% (5.644.418 votos) sobre la "convención mixta" (esta última propuesta implicaba una combinación de delegados electos por el voto y otros por el actual parlamento).

La participación electoral fue mucho mayor a los años anteriores, en los que se venía de una fuerte caída, llegando al 50,9 % del padrón con 7.559.742 votantes, siendo aún un poco menor a lo que daban algunas encuestas previas.

Escuchá el reportaje a Dauno Tótoro en el programa El Círculo Rojo

El plebiscito había generado grandes expectativas y esperanzas de cambio y por la noche, tras conocerse los primeros resultados, millones de personas en todo Chile festejaron en las calles y plazas del país.

El contundente resultado implica una derrota para la derecha, dividida, y para el Gobierno de Sebastian Piñera en particular, que sale mucho más debilitado. En una conferencia de prensa el domingo por la noche el presidente buscó evitar que el resultado se vea como un plebiscito sobre su propia gestión, como lo entendió la mayoría del país. Hipócritamente hizo un discurso para intentar subirse al triunfo del apruebo, manifestando que “este triunfo de la democracia debe llenarnos de alegría y esperanza”. Sin embargo, el golpe para la herencia neoliberal pinochetista significó también un contundente golpe para el Gobierno, y así lo entendieron quienes festejaban en las calles.

Por su parte la vieja Concertación (coalición de partidos de centro y centro izquierda que gobernó Chile durante muchos años al finalizar la dictadura), junto a sectores de la derecha y los grandes medios, dijeron que se trató de una "fiesta de la democracia" y pidieron que este camino "cívico" resuelva los problemas para normalizar pronto el país. Su objetivo ahora es evitar, como hicieron durante estos 30 años, que nada cambie realmente, es decir, mantener lo más que se puede de las herencias de la dictadura en salud, educación, trabajo, precarización, represión, y un largo etcétera.

¿Cómo se llegó al plebiscito y cuáles son sus límites?

Este plebiscito nació del llamado “Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución” originado por el parlamento y en acuerdo con el gobierno de Sebastián Piñera, el 15 de noviembre de 2019. Conocido como "cocina parlamentaria" porque la gente vio como era negociado en el Congreso mientras que las calles se prendían fuego, tuvo lugar en medio del estallido social que comenzó el 18 de octubre por un aumento del pasaje de subterraneo en hora pico, pero que rápidamente tomó como principales consignas el ataque a los pilares fundamentales del neoliberalismo chileno. Con la consigna "no son 30 pesos (de aumento) son 30 años (de neoliberalismo)", cuestionaron la educación y salud privatizadas, la precarización laboral y la represión entre otras.

Esa "cocina parlamentaria" en la que participaron desde los partidos de la derecha hasta las expresiones de la centroizquierda y el neorreformismo como el Partido Comunista y el Frente Amplio, tuvo el objetivo de "canalizar" la crisis y desviar las protestas callejeras hacia un proceso constituyente que surgió con muchas restricciones en cuanto a la forma de sesionar y de decidir modificaciones profundas.

La nueva constitución y sus normas deberán ser aprobadas por “dos tercios”, es decir que una minoría neoliberal y de la derecha clásica puede imponer su veto sobre cualquier reforma importante, además no se podrán tocar los tratados internacionales, que en su gran mayoría permiten el saqueo nacional por las grandes multinacionales en áreas desde la minería hasta las pensiones (las AFP); no podrán votar ni ser electos los jóvenes de menos de 18 años, aquellos que iniciaron la enorme rebelión popular que vivió el país; no podrán presentarse dirigentes sindicales o sociales sin renunciar a este rol. Por otra parte las convenciones serán electas por las reglas del actual sistema electoral parlamentario, que beneficia a los grandes partidos empresariales.

Por su parte, el proceso constituyente será supervisado por los actuales poderes constituidos (el impopular Congreso, la figura presidencial y las desacreditadas fuerzas represivas como Carabineros, responsables de una brutal represión). Es decir que la constituyente no será ni libre ni soberana, pues sólo pueden redactar un texto constitucional nuevo, no puede decidir sobre nada más, y actuará en el marco del gobierno de Piñera y de las actuales instituciones.

¿Cómo seguir?

Pablo Torres, editor de La Izquierda Diario Chile señalaba "la fuerza del Apruebo que mostró las ganas de terminar con la Constitución de Pinochet fue aplastante. Ahora no podemos dejar en pie ningún rastro de la herencia de la dictadura. Y para eso no podemos confiar en los partidos de los 30 años ni su convención que le regala poder de veto con la regla de los dos tercios a una minoría y llena de trampas (el respeto a los tratados internacionales para que multinacionales sigan saqueando; la regla de participación del parlamento actual; la impunidad de los represores; la exclusión de la juventud que inició todo saltando los torniquetes, etc.). Nosotros/as somos la inmensa mayoría".

Consultado por este medio Dauno Tótoro, dirigente del Partido de Trabajadores Revolucionarios de Chile, parte del Comando por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, dijo que "solo confiando en nuestras fuerzas en las calles podremos acabar de una vez por todas con las AFP [jubilación privada] y conquistar pensiones dignas para nuestras y nuestros jubilados, para que todas y todos podamos trabajar, con sueldos dignos acorde a la canasta básica y sin precarización, por una salud pública y gratuita de calidad, para nacionalizar los recursos estratégicos en beneficio del pueblo trabajador y sus necesidades. Por la libertad de los presos, el fin a la impunidad y el juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de la represión. Fuera Piñera y por una asamblea constituyente verdaderamente libre y soberana. El camino de la movilización de la clase trabajadora y el pueblo es la clave para lograr nuestras aspiraciones y terminar con toda esa herencia de la dictadura".

"El PC y el FA no se proponen enfrentar a este viejo régimen y sus partidos empresariales. Por eso buscan alianzas con la vieja Concertación y llevan todo al "camino institucional" sin denunciar las trampas del proceso del "Acuerdo por la Paz" a la vez que desmovilizan activamente, y mantienen una tregua que solo le sirve a los empresarios", culminó.

El Partido de Trabajadores Revolucionarios, organización que impulsa La Izquierda Diario en Chile, fue parte de la aplastante mayoría por el Apruebo para terminar con la Constitución de Pinochet, denunciando sus trampas, por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana sin Piñera. Recientemente lograron reunir miles de firmas en todo el país y extendieron su legalidad partidaria en ciudades como Santiago, Valparaíso, Antofagasta, Arica, para presentar una alternativa política independiente de las y los trabajadores, que se proponga ir hasta el final contra este régimen y este sistema, en la perspectiva de un Gobierno de las y los trabajadores.

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