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Con despidos y suspensiones las empresas profundizan el ajuste en Santa Fe

Se multiplican los ataques contra los trabajadores en la provincia. Los procedimientos preventivos de crisis aumentan, y facilitan a las empresas aplicar más flexibilización laboral.

Sábado 22 de septiembre | 00:00

Despidos, suspensiones y rebaja salarial

Después de la brutal corrida cambiaria que llevó el dólar a cuarenta pesos, los ataques patronales pegaron un salto en la región. General Motors acordó con el gremio la suspensión de todos los trabajadores por cinco meses, cobrando el 70% del salario. En Cañada de Gómez la fabricante de acoplados Helvética también llegó a un entendimiento con la Unión Obrera Metalúrgica para suspender a los 90 trabajadores hasta fin de año, percibiendo tan solo la mitad del sueldo.

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Los trabajadores de la rama metalúrgica son de los más golpeados por estos ataques. Metalsur, carrocera de Villa Gobernador Gálvez, es otra empresa que impulsa un esquema de suspensiones rotativas de los 400 operarios de la planta, durante un mes. El sindicato metalúrgico conducido por Donello firmó una paz social con la patronal que incluye la imposibilidad de despedir hasta fin de año. Sin embargo se habilitan los retiros voluntarios, que son despidos encubiertos.

La fabricante de heladeras Electrolux también paralizó la actividad en la planta, pero imponiendo a los trabajadores que se tomen por adelantado las vacaciones del año próximo. El acuerdo celebrado con la UOM es la quita de contribuciones laborales a cambio de no despedir hasta fin de año. A comienzos de 2018 esta empresa despidió 90 trabajadores. La metalúrgica Bambi también suspendió a todo el personal, y en Liliana electrodomésticos echaron a 20 operarios.

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Estos ataques se suman a los que llevaron adelante Mefro Wheels y Vassali. La fabricante de llantas Mefro Wheels cerró sus puertas y dejó en la calle a los más de 170 operarios que empleaba. La UOM aboga por que aparezca un comprador para la planta y los trabajadores aún se encuentran a la espera, después de casi dos años de que la multinacional alemana se fuera.

Vassalli aún adeuda un promedio de cien mil pesos a cada uno de los casi 400 trabajadores, y aún no está claro si la empresa va a seguir funcionando. La accionista mayoritaria Mariana Rossi Vassalli asegura que, una vez que recupere la totalidad de las acciones que había cedido a tres empresarios hace algunos años, saldrá a buscar inversores para aumentar la producción.

En la metalúrgica Dasa, también firmatense, los operarios se encuentran en conflicto con la empresa hace casi dos meses a raíz de que no está pagándoles el salario. La propietaria amenaza con el cierre de la planta.

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Las patronales aceiteras vienen lanzando ataques en distintas empresas. Comenzaron por Cargill de Villa Gobernador Gálvez y Punta Alvear, donde luego de un largo conflicto lograron el despido de 49 operarios, con dos lock-out incluídos.

Luego siguieron por Molinos Agro, que suspendió a toda la planta y abrió los retiros voluntarios. Jefes y gerentes vienen apretando a los trabajadores para que acepten irse con el retiro. La reducción es una decisión tomada para la empresa, les dicen. O aceptan los retiros o los van a despedir en poco tiempo más, pero se irán con menos plata en el bolsillo. Una verdadera extorsión.

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Por su parte Bunge Ramallo despidió a 84 trabajadores en julio. Y ahora en Cargill hay nuevamente amenazas de suspensiones y despidos, con la intención de eliminar un turno.

En la fabricante de cafés La Virginia vienen repitiéndose despidos antisindicales, en el marco de una brutal reducción de la planta en los últimos años. Entre las operarias y operarios hay temor a nuevos despidos.

En Fabricaciones Militares de Fray Luis Beltrán hubieron 49 despidos en agosto, que se suman a los 36 del año pasado, y los directivos de la empresa amenazan con que habrá más. En esa misma localidad el intendente recién asumido despidió a 11 trabajadores a comienzos de este año, y aún 7 pelean por su reincorporación.

La petroquímica Dow Dupont de Puerto San Martín cesanteó en junio a 22 operarios, que luego de un largo proceso de negociaciones con la intervención del Ministerio de Trabajo, se mantuvieron bajo la figura de retiros voluntarios.

Otros casos de ataques contra los trabajadores en el cordón industrial de San Lorenzo son los de la petroquímica IDM, la petrolera Oil y la aceitera Buyatti. IDM afirma que se encuentra en crisis y hace algunas semanas despidió a dos delegados. Las dos últimas se encuentran paralizadas y sin certeza acerca de su futuro. Oil está en un largo proceso de remate judicial para poder ser comprada por otra firma. Si bien hay varias interesadas, lo más atractivo para las potenciales compradoras resultan el puerto y las bocas de expendio de combustible, no así la refinería. Eso podrá implicar la pérdida de unos 200 puestos de trabajo de los 400 que hoy existen.

En el caso de Buyatti la familia propietaria de la empresa aún no definió si la venderá, si alquilará el inmueble o retomará las tareas. La incertidumbre es total para los más de 120 trabajadores de esta aceitera.

En la fabricante de motos Guerrero también se rumorea, entre los 200 operarios que trabajan allí, que podría haber despidos.

La agroquímica Síntesis Química, localizada en Fighiera, suspendió a todo el personal hace tres meses, sin goce de suelde. La patronal se fue y los 40 trabajadores permanecen tomando la fábrica.

¿Empresas en crisis?

Muchas de las empresas que están llevando adelante estas medidas alegan crisis por una reducción en las ventas y por el aumento de los costos operativos debido los tarifazos, y la importación de materia prima y otros componentes para la producción, que se encarecieron con el aumento del dólar. Según testimonios del ministro de Trabajo Julio Genesini, unas 200 empresas radicadas en Santa Fe solicitaron el Procedimiento Preventivo de Crisis, que entre otras cosas facilita las rebajas salariales, la reducción de aportes laborales, las suspensiones ¿y los despidos?

Las patronales toman estas medidas, en acuerdo con las direcciones sindicales y el visto bueno del Ministerio de Trabajo provincial, con la excusa de que están haciendo lo posible para no despedir. Este engaño les sirve para despedir y suspender de manera encubierta: con retiros voluntarios que de voluntarios no tienen nada, los trabajadores son presionados y extorsionados para acogerse a estos falsos retiros. También con diferentes modalidades de suspensión: con rebaja salarial, con banco de horas para devolver las horas cuando a la patronal le convenga, o mediante el adelanto de las vacaciones, como Electrolux.

Todos estos mecanismos empresariales son para no perder ni un centavo de sus ganancias, todo a costa de la flexibilización, de la explotación y la degradación de la vida de miles de trabajadores que fueron despedidos, o que tienen que hacer malabares para sobrevivir con los recortes salariales, con el miedo constante de quedarse en la calle. Si estas empresas realmente tienen crisis que abran los libros de contabilidad y lo demuestren, que muestren qué hicieron con las enormes ganancias de todos estos años.

El paro convocado por la CGT y las CTA para el martes 25 de septiembre tiene que expresar la bronca que existe por abajo a los durísimos ataques que viene recibiendo la clase trabajadora con tarifazos, inflación, despidos y suspensiones. Esa bronca organizada es la fuerza para pararles la mano y pelear por que la crisis no la paguen los trabajadores, sino los que la generaron: los empresarios.







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