Mundo Obrero

HOMENAJE A LEONARDO NORNIELLA

Contra la patronal, gran acción de clase de las y los trabajadores de PepsiCo, por Leonardo Norniella

Camilo Mones

Comisión Interna PepsiCo Snacks

Viernes 13 de marzo de 2015 | Edición del día

Mientras la tristeza nos invadió al mismo tiempo hoy fue una gran jornada de homenaje y lucha en honor a nuestro querido y amigo camarada Leo en la fábrica en la que trabajaba desde el año 1998.

En la mañana, ni bien los compañeros se enteraron, sobre todo el activismo, comenzaron a informar a todos los compañeros e inmediatamente fueron a ver a la empresa para pedirle asueto para todo el día. La burocracia también fue a pedir asueto. Enseguida los activistas, tras la negativa de la empresa a dar asueto, comenzaron a hacer el listado de los compañeros que se querían ir al hospital o a su casa ante la noticia.

Ante la triste noticia, todos inmediadamente dejaron de trabajar, y las líneas tuvieron que parar ya que los compañeros y compañeras, sobre todo las mujeres se encontraban muy compungidas y shokeados. “La fábrica se puso de luto” decían los compañeros. Enseguida 20 trabajadores, sobre todo los activistas, se retiraron de la planta para ir al hospital.

Ante la parada de la planta la patronal, tuvo que ceder diciendo que se podían retirar los trabajadores que quisieran, pero estos miserables capitalistas dijeron que descontarían las horas. A los obreros poco les importó.

El sentimiento de tristeza se empezaba a sentir cada vez más profundamente.

Mientras la bronca a la empresa también aumentaba por no querer pagar las horas. Poco se trabajó durante ese turno. Un activista dijo: “en las líneas, se bajaron los brazos, y nosotros hicimos abandono de trabajo”. Era imposible trabajar llorando ante la pérdida del que fue uno de los dos principales dirigentes de la fábrica junto a Catalina Balaguer.

En el turno tarde, ni bien entraron, se hizo la asamblea conjuntamente con el turno mañana con 200 trabajadores. Después de contar la triste noticia, hicimos un minuto de silencio, y luego un minuto de aplauso que fue emotivo, todas las compañeras lloraban al igual que los compañeros más viejos que compartieron años con Leo en la fábrica.

La asamblea terminó con el grito de ¡Leo Presente! Ahora y siempre! Que los doscientos gritamos bien fuerte…hasta los verdes.

En esa asamblea contamos que íbamos a solicitar dos días de asueto y duelo. La asamblea votó a favor, e informamos que el que se quería retirar lo podía hacer sin problemas, a lo que la mayoría de las compañeras y compañeros se comenzaron a anotar para irse.

Los compañeros y compañeras que no se querían retirar cuando fueron a la línea a trabajar, una minoría, no podían hacerlo ante la noticia y se retiraron encerrándose en el baño, lo que hacia que la fábrica se encontrará completamente paralizada, entre los que se fueron y los que se quedaron pero no podían trabajar.

Ante esta situación, la empresa desesperada por arrancar aunque sea una línea, convoca a una reunión con todo el personal en el mismo lugar donde hacemos la asamblea para intentar presionar a los compañeros que se quedaban a que vayan a trabajar.

En esa reunión que la patronal llamó, yo me quedé – no se lo esperaba -. Cuando la empresa habló, con todo su cinismo, dijo que entendía que Leo era muy importante para los trabajadores, que respetaba el shock de los trabajadores, y que por eso iba a respetar que todo el que se quisiera ir se vaya, pero el que se quedaba se tenía que acercarse a la línea, aunque sea a una, para poder producir ya que en toda la planta no se movía una sola línea ni una maquina. También mandó al frente a referentes de la Verde que le fueron a reclamar que ellos estaban trabajando y la gente no iba a trabajar.

Cuando terminó de hablar la patronal hablamos los delegados denunciando a PepsiCo que en un día de enorme tristeza para los trabajadores quería que vayamos a producir papas fritas para garantizar sus ventas y sus ganancias. Le preguntamos a la asamblea si íbamos a permitir que la empresa nos arrastre a la línea y no nos permita si quiera despedir a nuestro compañero Leo con una jornada de duelo.

Entre llantos y bronca las compañeras interpelaron a la Verde diciéndoles que a ellas no iban a imponerles de ninguna manera cuando tenían que llorar y cuando trabajar, y que el lugar de los verdes estaba con la empresa y no con los trabajadores.

Otra compañera le dijo al gerente que ellas iban a trabajar cuando tengan ganas, y que ahora no lo querían hacer.

Ante esta situación a los gerentes no les quedó otra opción que pedir disculpas, dijeron que se retiraban de la asamblea y que respetaban la decisión que se tomara en la misma.

Cuando se retiró la gerencia, la asamblea de trabajadores votó retirarse de la fábrica repudiando a la empresa por los descuentos de la hora.

Finalmente un compañero que no es activista, dijo que la plata no importaba y que había que irse.

Otro compañero activista, intervino planteando que este era el momento en donde cada uno y todos mostramos lo que valemos y que el se retiraba de forma inmediata.

En una hora, el turno tarde se fue de la fábrica, incluida la base de la agrupación Verde, quedando un galpón completamente vacío sin obreros.

Todo ello entre abrazos, lagrimas, y mucha fuerza que todos los trabajadores expresaban. Un gran clima de unidad, fraternidad y compañerismo.

El turno noche, el turno de Leo, se hizo la asamblea junto al sector de expedición y mantenimiento, alrededor de 140 trabajadores, después de escuchar las novedades, y después de hacer un minuto de aplauso y otra vez con el grito que resonó en cada rincón de “Leo Norniella Presente!” votaron en forma unánime retirarse de la planta y cuando se explicaba que la empresa no pagaría la hora, dijeron que la “hora se la meta en el c…”, “hoy no se habla de plata, hoy nos vamos todos”.

Después que terminó la asamblea, parecía que un grupo se iba a quedar, pero las compañeras fueron a cada indeciso y los convencieron de retirarse.

La agrupación Verde juntó a su base y le planteó retirarse por lo que el turno entero, a las 22.30 hs se retiró de la planta, no quedando nadie.

La moral del activismo estuvo centrada en decir que hoy más que nunca hay que seguir adelante.

La moral del conjunto de los trabajadores fue decirle a los delegados que quedan, que tienen todo su apoyo.

Todo el día estuvo cruzado con cientos de historias, anécdotas y recuerdos de Leo.

Fue una jornada de homenaje y recuerdo a Leo, una jornada historica, una demostración de clase ante la miseria de las patronales. Como se merece Leo.

Mañana, ya hay muchos compañeros que dijeron que se lo dedican a Leo y no van a trabajar. Es probable que pase lo mismo que hoy.

Todavía en Florida, con la planta parada, retumba el grito emotivo de todos los trabajadores y trabajadoras:

¡Leo Norniella Presente! Ahora y siempre!

Nota escrita con Agustín Comas







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