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Contratistas de viña: “A mí me dan el 18 % de lo que produce la finca y todo el resto se lo lleva el patrón”

Mientras las grandes bodegas amasan fortunas y baten records de exportación, contratistas de viña, pequeños productores y trabajadores de bodegas y viñas cada vez están en peores condiciones producto de una crisis que ellos no generaron. Entrevistamos a Oscar, quien trabaja una finca en Lujan de Cuyo junto a su familia

Jueves 2 de mayo | 18:07

Foto: Diario de Cuyo

Detrás de las imponentes bodegas, la cadena del trabajo en la vitivinicultura es una de las más precarias en cuanto a las condiciones laborales. Tanto trabajadores y trabajadoras de bodegas, como quienes cosechan, lo hacen en jornadas laborales extenuantes por salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes.

Ellos son los invisibilizados de la vitivinicultura, quienes no se benefician de los planes del gobierno provincial sino que ven permanentemente deteriorarse sus condiciones de trabajo y de vida. Otro de los sectores más castigados en la vitivinicultura son los trabajadores contratistas de viña, quienes trabajaban una parcela de tierra a cambio de una mensualidad y del 18% de la producción anual.

Oscar es uno de los tantos contratistas de viña que hay en Mendoza. Tiene 51 años y trabaja una finca de 7 hectáreas en Lujan de Cuyo junto a su familia. La mensualidad que recibe es de alrededor de 6 mil pesos y en cuanto a la producción anual, cuenta que las grandes bodegas pagaron el kilo de uva al mismo precio que el año anterior, cuando la inflación superó el 50 %.

“Nosotros cobramos, pagamos las deudas del mes anterior y tenemos que empezar a sacar fiado para llegar a fin de mes. Así no podés salir nunca de esto, a mi me dan el 18% de lo que produce la finca y todo el resto se lo lleva el patrón. Encima les vas a pedir herramientas de trabajo y se enojan”, relata sobre como se la tiene que rebuscar junto a su familia.

En cuanto al trabajo que realiza en la finca, Oscar lo califica como “muy duro” durante todo el año: “el tiempo de poda es el más pesado que tiene un contratista. Yo, por ejemplo, empiezo en junio y termino a mitad de agosto. Y después ya tenes que empezar a arar, surquear. Es muy sacrificado el trabajo de contratista, cuando viene el agua, sea domingo, llueva, tenes que estar ahí para abrir el agua”. También cuenta como durante semanas, junto a su esposa, recorren la finca con mochilas de 15 kilos de agua con fertilizantes, “terminás mareado de ir hilera por hilera”, bromea.

Foto: Diario del Este
Foto: Diario del Este

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Oscar cuenta que trabaja en la finca hace cuatro años, y antes estuvo otros cuatro en otra finca, para asegurarle un techo a sus hijos: “Yo estoy acá por la casa para los chicos, porque si tuviera que alquilar trabajando al día sería imposible. Aguantaremos hasta que podamos, pero con 51 años no sé donde me van a tomar si me voy de acá”.

“Así es el trabajo de en la viña, si no tenes donde vivir ¿Cómo haces?”, resume. Sin embargo, sabe que en cualquier momento puede quedar en la calle: “acá si un día viene el patrón y me dice “no me gusta como esta trabajada la finca”, me tengo que ir. La tenemos que ir luchando”.

“De calefón a gas tuvimos que pasar a calefón a leña porque es imposible pagar la boleta”

Al igual que miles de trabajadores y trabajadoras en la provincia, los tarifazos se tornaron impagables para Oscar y su familia: “esta todo mal, si hay gente que no puede pagar la luz. Yo, más o menos me la voy rebuscando, porque nos ayudamos entre todos en la familia, pero de calefón a gas tuvimos que pasar a calefón a leña porque es imposible pagar la boleta. Cuando llegamos acá pagábamos $ 300 de luz o de gas y ahora pagamos más de mil pesos por cada servicio”.

Sin embargo, sabe que su realidad es la misma que la de miles de familias en toda la provincia y de muchos otros sectores que sufren el ajuste, como los jubilados: “Con los jubilados es terrible, hay muchos que aportaron mas años de los que pasan jubilados y encima los hacen pagar impuesto a las ganancias”.

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Este año, el gobierno provincial, junto a al PJ, avanzaron en plan ante la “crisis vitivinícola” que consistía en mayores beneficios a los grandes grupos bodegueros que generaron la crisis. Sobre este punto, Oscar es lapidario: “el gobernador no nos apoya a nosotros los del campo, es un gobierno para los ricos, el pobre es pobre y liquidaron a la clase media. Esa es la realidad”.

“Te da impotencia porque se cubren ellos y los demás que se arreglen como puedan”, continúa. ¿Qué medida habría que tomar para cambie la situación de los trabajadores vitivinícolas?, le preguntamos: “para que esto cambie, tenes que empezar por aumentar los sueldos. Empiezan las clases y tenes que pedir plata prestada o sacar fiado de la librería para las cosas de los chicos”.

Foto: Diario Uno
Foto: Diario Uno

Para terminar con esta situación, hay que nacionalizar los grandes pulpos bodegueros, bajo control de sus propios trabajadores

Esta situación de explotación y pobreza de miles de trabajadores y trabajadoras vitivinícolas de Mendoza, y la de sus familias, hace cada vez más necesario la necesidad de un gobierno de los trabajadores, que pongan al conjunto de la economía al servicio de las mayorías populares y no en beneficio de un grupo de grandes empresarios. Un gobierno de los trabajadores que tome como una de las medidas iniciales y de suma importancia, la nacionalización bajo control de sus propios trabajadores de los grandes pulpos bodegueros.

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Esta medida esencial, pondría fin a las maniobras de los grandes empresarios bodegueros que están destruyendo la vitivinicultura mendocina, con los acuerdos que hacen entre ellos para pagar precios de las uvas que año tras año han venido quebrando a los pequeños productores. Con el acopio que han hecho en el año 2015 de grandes cantidades de vino, para luego especular con la venta de los mismos a mucho mayor precio cuando empezó a faltar vino en el mercado producto de las muy bajas cosechas en el 2016 y 2017, y comprando luego vinos más baratos de otros países para volver a bajar el precio del vino, y con ello, de la uva nuevamente.

Y sobre todo, que pesar de las inmensas fortunas que han hecho durante todos estos años, no dudan en negociar con el sindicato vitivinícola SOEVA a espalda de los trabajadores, sueldos de hambre y miseria para poder seguir manteniendo sus enormes privilegios a costa de las condiciones de vida de las familias obreras.
Ellos siempre ganan, nosotros siempre perdemos; esa es la situación a la que hay que poner fin.







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