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NEUQUÉN

Día del Trabajador de Prensa: solidaridad con AGR Clarín y reclamo por mejores condiciones de trabajo

A 73 años de la publicación del decreto 7318/44 que creaba el Estatuto Profesional del Periodista y a 40 años del asesinato de Rodolfo Walsh, el Sindicato de Prensa de Neuquén conmemoró su día con un acto de lucha y denuncia.

Sábado 25 de marzo de 2017 | 23:19

El 25 de marzo se conmemora el día del Trabajador de Prensa como recordatorio del día que entró en vigencia el Estatuto del Periodista Profesional, a través del Decreto/Ley N° 7.618 en el año 1944, luego ratificado por la Ley 12.908, en 1946. También porque el 25 de marzo de 1976 los tanques militares derribaron la sede de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa y un año después, ese mismo día, fue acribillado en la calle Rodolfo Walsh luego de denunciar en su “Carta Abierta” a la Junta Militar.

Hoy frente al busto a Rodolfo Walsh se reunieron esos trabajadores y trabajadoras de prensa que ponen su micrófono para preguntar cuál es el reclamo, cuántos despidos hay, cómo sigue la lucha. Por eso con pecheras blancas, hechas por las manos de las obreras textiles en lucha, conmemoraron su día solidarizándose con los trabajadores de AGR Clarín: “Tomemos conciencia de que somos trabajadores, obreros de la palabra. No somos empresarios. Somos laburantes, unos más entre millones. Comprometámonos con nuestros hermanos y hermanas, con los que sufren los cierres de sus fábricas, como los compañeros de AGR-Clarín y las compañeras textiles de Neuquén Textil, con los más de 3.000 despedidos de los medios y los más de 300.000 desocupados. Apoyemos sus luchas, porque ellos acompañan las nuestras.”, reflexionó Flavio Ramírez, secretario general del Sindicato de Prensa.

Desde el Sindicato, denunciaron que mientras los dueños de los grandes medios se siguen enriqueciendo “con fondos públicos provenientes de la pauta oficial” los trabajadores y trabajadoras de prensa son uno de los sectores más castigados. La precarización laboral, la “polifuncionalidad”, la inestabilidad laboral, persecución, censura, maltrato laboral, despidos y salarios que no llegan a cubrir la canasta familiar enmarcan las condiciones actuales de los trabajadores y trabajadoras dedicadas a registrar la violenta realidad y contarla públicamente.

Reclamaron el 40% por zona desfavorable, salarios acordes a la canasta familiar y mejores condiciones de trabajo: “Más de 3000 trabajadores y trabajadoras en todo el país quedaron en la calle porque los empresarios cerraron sus medios y huyeron al extranjero o achicaron sus plantas de personal para reducir gastos y continuar con su festín de ganancias…Neuquén no fue la excepción a esta andanada de ajustes y abandonos. Los directivos de los medios no se amilanan ante la ley. Ellos van por todo. Si tienen que despedir a dirigentes gremiales lo hacen”.

Flavio Ramírez denunció el acoso que viven los trabajadores y trabajadoras de Radio Nacional Neuquén por parte de su directora, “ex vocera del empresario usurpador Joe Lewis y abogada devenida en especialista en medios Dalila Pinacho. Voces silenciadas, violencia verbal, acoso laboral y despidos injustificados fueron algunas de sus estrategias. Políticas que ya causaron la salida de varios trabajadores y trabajadoras, persecución y problemas de salud en otros.” Y los despidos de personal del grupo multimedia La Primera que “echó a 7 compañeros y compañeras bajo la excusa de que la Provincia les redujo el 50% la pauta oficial. La empresa no tuvo reparo en despedir a una periodista por su labor durante la cobertura del paro de mujeres del 8M.”

Acompañaron a los trabajadores y trabajadoras dirigentes de ATEN Capital, de la APDH y el diputado Raúl Godoy del PTS – Frente de Izquierda.

Al finalizar el acto Noemí Labrune militante de la APDH Neuquén se solidarizó con el reclamo de los trabajadores de prensa y rescató el aporte a la lucha por los derechos humanos de los trabajadores de prensa y los trabajadores gráficos en particular y agradeció al Sindicato por acordarse de Rodolfo Walsh.

Compartimos discurso completo Flavio Ramírez, Secretario General del Sindicato de Prensa de Neuquén.

Contra el silencio que nos oprime y explota

Hacer periodismo nunca fue sencillo en nuestro país, tampoco en el resto del mundo. Contar las verdades que el poder quiere ocultar costó vida de más de 220 periodistas en Argentina. No hace falta más que recordar a Rodolfo Walsh, Paco Urondo, Enrique Raab, Haroldo Conti, Alicia Eguren de Cooke, Raymundo Gleyzer, Luis Guagnini, Norberto Habbeger, Susana Lugones, Héctor Oesterheld, Rafael Perrota, Edgardo Sajón y Jorge Asenjo de Cinco Saltos. Todos desaparecidos por la dictadura genocida.

 La democracia también tiene sus víctimas: Mario Bonino y José Luis Cabezas.
Tanta muerte sirvió fue ejemplificadora, 41 años después del golpe, todavía cuesta el silencio de miles de trabajadores, que son censurados por los medios donde trabaja.

Hoy se cumplen 73 años de la publicación del decreto 7318/44 que creaba el Estatuto Profesional del Periodista. Decreto que fue sancionado como ley 12.908 por el congreso el 18 de Diciembre de 1946.

A pesar de su edad, nuestro estatuto sigue siendo de los más modernos del mundo. Sin embargo, todos los días vemos como los dueños de la palabra incumplen con su letra, arrojando a la práctica de la multifunción y la precarización a miles de compañeros y compañeras.

El balance del último año fue negativo para nuestra profesión. Más de 3000 trabajadores y trabajadoras en todo el país quedaron en la calle porque los empresarios cerraron sus medios y huyeron al extranjero o achicaron sus plantas de personal para reducir gastos y continuar con su festín de ganancias. Al final quedamos reducidos solo a eso, a ser un gasto.

Allí tenemos como ejemplo a los y las colegas de Tiempo Argentino, Radio del Plata, Radio América o a los compañeros gráficos de la imprenta AGR-Clarín.

Neuquén no fue la excepción a esta andanada de ajustes y abandonos. Los directivos de los medios no se amilanan ante la ley. Ellos van por todo. Si tienen que despedir a dirigentes gremiales lo hacen.
 
Como ejemplo está el de nuestra compañera Judith Calmels, quien fue despedida del canal Somos El Valle de Cablevisión por reclamar por sus derechos. La patronal la dejó en la calle a pesar de saber que tenía inmunidad gremial. No les importó, si total contaban con el silencio cómplice del Ministerio de Trabajo, que se negó a hacer una audiencia conciliadora mientras cientos de personas se movilizaban a la puerta del canal para exigir la reincorporación de nuestra secretaria de Derechos Humanos.

O el acoso constante al que son sometidos los compañeros y compañeras de Radio Nacional Neuquén por su directora, la exvocera del empresario usurpador Joe Lewis y abogada devenida en especialista en medios Dalila Pinacho. Voces silenciadas, violencia verbal, acoso laboral y despidos injustificados fueron algunas de sus estrategias. Políticas que ya causaron la salida de varios trabajadores y trabajadoras, persecución y problemas de salud en otros.

O la discriminación que sufren las compañeras y compañeros administrativos de la agencia Neuquén del diario Río Negro, que no fueron beneficiados con la jornada laboral de 5 días por 2 de descanso como el resto de los trabajadores por decisión del gerente de personal Máximo García, quien con un cinismo extraordinario dijo que “si los periodistas esperaron 104 años para el 5x2, los administrativos podían esperar otros 104 años”.

Hace pocos días, el grupo multimedia La Primera echó a 7 compañeros y compañeras bajo la excusa de que la Provincia les redujo el 50% la pauta oficial. La empresa no tuvo reparo en despedir a una periodista por su labor durante la cobertura del paro de mujeres del 8M.

Los sicarios de los medios (los mismos que alguna vez fueron trabajadores y hasta dirigentes sindicales) aplican la ley del miedo para que los y las trabajadoras no se animen a ejercer sus derechos, consagrados desde hace 73 años en nuestro Estatuto del Periodista Profesional.

Esta metodología de hostigamiento y miedo se aplica en todos los medios de comunicación de la Provincia y el país, privados y estatales.

Tenemos que romper ese miedo para ser verdaderamente libres. El ejercicio del periodismo no es solo cumplir un horario y cobrar un mísero sueldo, es también ejercer nuestra libertad de informar, de publicar noticias y de tener un criterio ideológico propio. No podemos permitir que se nos impongan líneas editoriales sujetas a la pauta oficial, porque eso no es periodismo. “El periodismo es libre o es una farsa”, decía Rodolfo Walsh.

El actual gobierno nacional es heredero de esa junta militar genocida nacida el 24 de marzo de 1976 con la complicidad con los mismos empresarios que hoy deciden los destinos de los argentinos y el país.
 
Por eso no nos sorprende que quieran imponer sus políticas de avasallamiento, pérdida de derechos, precarización, ajuste, miseria y hambre, porque nos quieren pobres y sumisos para explotarnos.

La peor solución a este plan es el silencio. El silencio cómplice desde los medios que no denuncian el cierre de fábricas, los negociados espurios y el ataque a nuestros derechos y nuestros bolsillos. Pero también el silencio complaciente de las y los trabajadores resignados a un destino de explotación.

Tenemos que salir a las calles, alzar nuestras voces y gritar con fuerzas que no queremos este modelo de ajuste y precarización. Luchar con ganas para defender nuestros derechos y nunca bajar los brazos para reclamar lo que creemos justo. Sólo unidos y conscientes de nuestro poder cambiaremos el rumbo de este gobierno clasista y la política de ajustes de los mercaderes de la palabra.

Las y los trabajadores de prensa argentinos comienzan hoy un plan de lucha para reclamar por el 35% de aumento salarial. El año pasado tuvimos la paritaria más baja de todo el país, de hecho, muchos todavía no terminaron de cobrar la última cuota. Miles de trabajadores todavía no percibieron correctamente sus salarios, porque los medios no aplican correctamente el convenio 541/08 en los diarios, o simplemente porque los empresarios no tienen interés de pagar lo acordado. Todo con la complicidad del Ministerio de Trabajo de la Nación.

En Neuquén y la región los sindicatos también iniciamos nuestro ya histórico reclamo por el pago del 40% de Zona Patagónica. Para nosotros no es un regalo, es parte de nuestro salario. Todos los días publicamos en nuestros medios el costo de vida en la provincia, y todos los días vemos como estamos cada vez más lejos de esa canasta familiar y son muchos los colegas que ya quedaron por debajo de la línea de la pobreza.

El último año el sector de prensa perdió más del 30% de su poder adquisitivo, mientras los dueños de la información agigantaron sus cuentas bancarias con fondos públicos provenientes de la pauta oficial. No se equivoquen, los medios (todos, sin importar el tamaño) viven del Estado, ese mismo Estado que denostan en editoriales y piden achicar. A ellos no les interesa que el Estado tenga menos gasto, sino que ese dinero, que debe ir a obras, escuelas, salud, justicia, viviendas o ayuda a sectores vulnerables, vaya a sus ya inmensos bolsillos.

No son pocos los mercenarios de la palabra que hacen negociados con los gobiernos (tenemos algunos ejemplos a pocas cuadras de aquí), que a cambio de dádivas o créditos incobrables mienten y silencian los secretos del poder.

Estamos silenciados en nuestros medios para contar lo que nos pasa, pero tenemos las calles y las paredes para hacer oír nuestras voces. No tengamos miedo. Rompamos las cadenas que nos sujetan al conformismo para denunciar nuestra situación y que toda la sociedad sepa lo que es ser periodista. No somos millonarios, ni tenemos vidas glamorosas. Vivimos con magros ingresos, haciendo malabares entre trabajos para poder llegar a fin de mes, somos precarizados, pagamos por nuestro propio trabajo, estamos sometidos a la multiplicidad de tareas, nos silencian, nos aprietan.

El 7 de marzo último millones de trabajadores y trabajadores forzaron a la CGT a salir a las calles y paralizar el país. El próximo 6 de abril haremos otro paro para expresar nuestro descontento. Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes, pero ahí estaremos.

Tomemos conciencia de que somos trabajadores, obreros de la palabra. No somos empresarios. Somos laburantes, unos más entre millones. Comprometámonos con nuestros hermanos y hermanas, con los que sufren los cierres de sus fábricas, como los compañeros de AGR-Clarín y las compañeras textiles de Neuquén Textil, con los más de 3.000 despedidos de los medios y los más de 300.000 desocupados. Apoyemos sus luchas, porque ellos acompañan las nuestras.

"En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano", decía Walsh.

Honremos su memoria y actuemos, porque “un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante”. 

“El terror se basa en la incomunicación. Volvamos a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrotemos al terror. Hagamos circular está información”.
 
Muchas gracias y feliz día del Trabajador de Prensa para todos.







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