OPINION

Editorial de editoriales: ¿en el espejo de Estados Unidos?

Tranqui el inicio 2021. La toma del Capitolio y pandemia en ascenso marcaron la semana. En Argentina las ideas vueltas del gobierno y un paro agrario en puertas.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Domingo 10 de enero | Edición del día

Asalto en el imperio

Las imágenes de la toma del Capitolio del miércoles impactaron en todo el mundo. Seguidores de derecha radicalizados del presidente saliente Donald Trump, fueron un cimbronazo en el corazón del imperio, irradiándolo al mundo.

En los análisis políticos locales, se cuela la preocupación de fenómenos en los extremos que ponen en cuestión instituciones claves de las democracias capitalistas, por izquierda y por derecha.

¿Qué es Trump y el trumpismo? Marcelo Cantelmi, analista internacional de Clarín comparte lo que señalan muchos “las razones de su existencia lo preceden. Se originan en una empinada concentración del ingreso en el país”. Aclara que ese problema estructural no pudo ser “aliviado” ni por los últimos gobiernos demócratas (Clinton, Obama) y menos por los republicanos (Bush).

Lo que regatean decir estos analistas es que la contrapartida de pocos ricos cada vez más ricos, es la de muchos cada vez más pobres. El propio New York Times lo puso en números: “al menos 7,8 millones de personas han caído en la pobreza, la mayor caída en seis décadas; 85 millones de estadounidenses dicen que han tenido problemas para pagar los gastos domésticos básicos, incluidos la comida y el alquiler”.

El editorialista de La Nación, Joaquín Morales Solá, en un acto burdo de simplificación afirma que Donald Trump, Cristina Kirchner, Jair Bolsonaro y Vladimir Putin “son líderes que expresan corrientes antisistema”. Define al populismo por su rechazo a “las instituciones fundamentales de la democracia”. En el caso argentino por iniciar “una guerra con el sector más dinámico y modernos de la economía, el agropecuario”. Agrega que el gobierno “no cree en la Justicia ni en la esencial función que cumplen los medios periodísticos”. Un enfoque superficial (y de clase) para sus propios intereses de la grieta.

La crisis norteamericana muestra sus primeras facetas, en un futuro plagado de incertidumbres. Aunque faltan apenas 10 días para que asuma Joe Biden, los demócratas piden la renuncia de Trump o llevarán este lunes al Congreso la propuesta de juicio político por “incitación a la insurrección”.

Para sumar más crisis a la crisis orgánica, está la peligrosa suspensión de Twitter y Facebook a las cuentas de Donald Trump. ¿Todo el poder a las corporaciones de las plataformas? es la pregunta que sobrevuela por el precedente que abre esta decisión contra la libertad de expresión. La caja de pandora que abre esta medida es un peligro porque puede ser utilizada para la persecución y la censura de cualquier movimiento, activismo que se les ocurra a estas corporaciones.

En el semanario Ideas de Izquierda de hoy se analizan las causas y perspectivas de la crisis de EEUU. La corresponsal desde Estados Unidos, Jimena Vergara, analiza cinco claves que pueden leerse o escucharse; y Juan Dal Maso entrevista a Warren Montag, profesor del Occidental College de Los Angeles.

La lista de “democracias modelo” capitalistas se sigue achicando. ¿Queda algún modelo acaso? Francia y los “chalecos amarillos”, Chile como meca de liberales y libertarios también sacudida por protestas masivas, y ahora se suma Estados Unidos. Asediada por el cuestionamiento del movimiento Black Lives Matter y nuevos procesos de organización en la clase trabajadora de un lado, y del otro por grupos de derecha movilizados, el próximo gobierno demócrata no la tendrá fácil. Menos si los problemas estructurales se profundizan con una crisis económica y sanitaria que no parecen ceder.

Pandemia: lo dejo a tu criterio

Aunque muchos países comenzaron la vacunación, los números de la pandemia siguen alarmando. Estados Unidos superó las 4.000 muertes diarias, y ciudades importantes como Los Ángeles se quedaron sin oxígeno y se ordenó no trasladar en ambulancias a pacientes con escasas posibilidades de sobrevivir para que no colapse el sistema de salud. En el Reino Unido se superaron los 50.000 casos diarios y se impuso una nueva cuarentena hasta febrero.

Argentina no es la excepción. Fue una semana crítica con picos de contagio que llegaron a los 13.000 casos diarios, semejantes a los peores números de la primera oleada. La respuesta del gobierno y los gobernadores, es una demostración de cinismo e improvisación. Guiados por la negociación con el FMI, recortaron el presupuesto en salud y en emergencia social sacando el IFE. Para llevar tranquilidad y hacer guiños a la reactivación de la economía, montaron un show de salvación con la llegada de la vacuna Sputnik V, aunque se vacunaron apenas un poco más de 100.000 personas en un país de 40 millones de habitantes.

Con el presupuesto 2021, fue el gobierno el que dio el mensaje de que “la pandemia ya fue”. Si el recorte en el presupuesto de salud se estima entre 16% y 28% (según cuánto termine siendo la inflación), ¿por qué el gobierno apunta ahora como única causa del rebrote las fotos de las playas de Pinamar, Mar del Plata, y “las fiestas clandestinas” de la juventud? La responsabilidad individual no puede actuar en el vacío, sino con una planificación de todos los recursos en función de las necesidades de la pandemia y de las mayorías trabajadoras.

Esa planificación no existe, y los anuncios de este viernes del gobierno lo reconfirman. Anunciar algo para no hacer nada, podría ser la síntesis. Del “toque sanitario” inicial se pasó a la sugerencia de restringir las actividades gastronómicas y nocturnas desde las 23 horas hasta las 6 de la mañana. Pero a opción de cada gobernador, un “lo dejo a tu criterio”. Rodríguez Larreta, que está encuarentenado luego de dar positivo, le cambió el horario de restricción entre la 1 y las 6 de la mañana para la Ciudad. La improvisación generalizada culminó con el anuncio ayer del gobernador Axel Kicillof que terminó acoplándose a las mismas medidas del jefe de gobierno porteño.

Mientras tanto, para llegar a trabajar hay que viajar hacinado y las empresas ya no cumplen prácticamente protocolos. El caso que llegó a La Izquierda Diario de un trabajador pesquero que quedó varado en Mar del Plata, la empresa ni siquiera se hizo cargo del testeo. Tuvo que pagarlo él mismo: $3.000 de su bolsillo y una osadía en el sistema de salud que no podía brindarle la atención que necesitaba.

Frente al crecimiento de casos hace falta una estrategia que planifique los recursos sanitarios y económicos adecuados. Como explicó Juan Duarte en La Izquierda Diario, Argentina fue uno de los países que menos gasto público realizó para atender la emergencia sanitaria (por detrás de El Salvador, Chile, Perú, Brasil y Paraguay). Peor aún cuando la situación social y económica de las mayorías populares es más preocupante. Si no se invierten la prioridades, no hay responsabilidad individual que pueda cambiar la dinámica de la curva.

Economía en modo electoral

La agenda de estos días se concentra en el paro anunciado por la Mesa de Enlace que iniciará este lunes, los aumentos que no fueron para la medicina prepaga, los rumores sobre cambios en el sistema de salud y las tarifas.

Diego Genoud en El DiarioAr describe “el ida y vuelta con los aumentos” como expresión de “las diferencias dentro del oficialismo en una situación de alta fragilidad y sugiere que el pancristinismo no sólo protege a sus votantes sino también a la iglesia antikirchnerista que milita la vuelta de Juntos por el Cambio”. Crítico de las contradicciones y autodesmentidas del propio oficialismo, los define como “el peronismo de la escasez”.

El temor del gobierno por el impacto que puede tener un tarifazo, especialmente en el conurbano bonaerense, vuelve a poner al cristinismo en “el sendero de aumentos de subsidios” a las empresas, dice Genoud. Y lo muestra con datos: “En la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista (Cammesa), mientras tanto, enumeran un aumento de subsidios que pasó de 180 mil millones de pesos a 350 mil en el año que se fue”.

Pero ni los subsidios ni los beneficios que le dio este año el gobierno, le quita la cara de piedra a los grandes empresarios. Este sábado salió un comunicado del “Foro de Convergencia Empresarial”, una entidad que agrupa a 46 cámaras y corporaciones del poder económico, desde Magnetto de Clarín, la Sociedad Rural hasta Pagani de Arcor. Allí afirman “La repetida intervención del Estado en las actividades del sector privado de la economía, a través de medidas similares a las tomadas en el pasado que tuvieron efectos adversos, afecta el crecimiento económico y el proceso de inversión privada, que ya está en mínimos históricos”.

Claro que no se refieren a cuando el Estado interviene para bajarles impuestos, retenciones, o darle subsidios. Se refieren a la intromisión en los precios y tarifas, y especialmente al conflicto con el sector agrario luego del anuncio del gobierno de suspender temporalmente las exportaciones de maíz. El ejecutivo explicó que la medida busca evitar que sigan escalando los precios internamente, como el de la carne (sector que utiliza el maíz como insumo).

Hay negociaciones en curso entre la Mesa de Enlace y el gobierno, pero el paro agrario de 72 horas está anunciado para este lunes en rechazo a la suspensión de exportaciones.

Marcelo Colombres en Tiempo Argentino muestra las fisuras al interior del “bando del campo”: Coninagro apoya el reclamo pero no la huelga, y el Consejo Agroindustrial negocia con el gobierno la reapertura de exportaciones.

Un “pequeño” detalle que cuenta Mónica Arancibia en La Izquierda Diario, es que en realidad el sector ya exportó el 89% de las toneladas de maíz de la campaña del 2019/2020. En las negociaciones entre exportadores de maíz y el Ministerio de Agricultura de este jueves, el gobierno dijo que ofrecería más beneficios a las patronales agrarias, con mecanismos de financiamiento y compensación. El gobierno actúa, una vez más, amenazando con una medida (de escasos alcances de todas formas) pero en la negociación sale con menos plata de la que entró.

Horacio Verbitsky se muestra bastante molesto en El Cohete a la Luna con este modus operandi oficialista. “Desde el gobierno se dejó trascender que la medida fue anunciada para forzar una negociación, lo cual tampoco robustece la autoridad gubernativa”, dice. El propio Verbitsky le baja varios cambios a la “retórica política y la polarización emocional” y aclara que incluso la medida gubernamental no tiene nada que ver con el debate que se dio en 2008 cuando “se discutía la apropiación de la renta agraria, cosa que no está ahora sobre la mesa”.

En el relato de algunos sectores oficialistas quieren presentar a Alberto Fernández como alguien que "quiere pero no lo dejan”. Pero el rumbo económico está signado por haber aceptado la deuda fraudulenta que contrajo Macri con el FMI. Fue una decisión ni siquiera investigarla.

El propio presidente tiró unas declaraciones publicadas hoy en Clarín que responden a ese relato. “Hay gente en el FdT que sueña con una revolución. No es mi idea. Mucho menos con un 40% de la sociedad que no está dispuesta a votarnos”. Es el título de Eduardo Van Der Kooy que anuncia su editorial dominical como un “A solas con el presidente”. Spoiler alert: no esperen una entrevista, es el análisis del colmunista con apenas unas frases de Alberto Fernández.

Alfredo Zaiat en Página 12 se ubica en esa “polarización emocional” que cuestiona Verbitsky por poco objetiva. Tomando la definición Juan Carlos Portantiero dice que hay “un empate hegemónico” en la puja distributiva. Aunque la analogía del concepto que hace Zaiat tiene varios límites (que no viene al caso desarrollar aca), el economista de Página 12 hace un esquema de tres tipos de vínculos entre actores políticos, económicos y sociales. El de subordinación del gobierno a las corporaciones (que identifica con la ultima dictadura militar, el menemismo y el macrismo), el de enfrentamiento (que asocia a los dos últimos mandos de Cristina Fernández), y el de consenso (como aspiración del gobierno de Alberto Fernández).

No vamos a hacer aca un balance de todos esos períodos, pero lo que es seguro es que no se puede confundir enfrentamiento retórico con atacar intereses económicos poderosos. Es conocida la enseñanza que dijo aprender Néstor Kirchner del 2001: controlar la calle y no ponerse en contra los bancos. Lo que interesa más señalar es que los factores de poder en la Argentina están en la extranjerización de la economía.

El sometimiento a organismos internacionales como el FMI son un gran corset para tomar medidas elementales a favor de las grandes mayorías y de autodeterminación nacional. Pero el otro gran corset es la gran concentración en monopolios (y la mayoría extranjeros) de todo el sector agroexportador. El caso del maíz, ahora en cuestión, hay 5 empresas que concentraron el 62% de las exportaciones en los últimos 5 años: Cargill, ADM Agro, Cofco, Bunge, y LDC Argentina.

Hay otro detalle que no entra nunca en la ecuación de los analistas políticos y económicos. Para enfrentarse a los intereses de los grandes poderes económicos y mediáticos, es necesaria la poderosa movilización de la clase trabajadora, empezando por aquellos que ocupan los principales resortes de la economía. El caso testigo de la lucha de los aceiteros muestra el camino de dónde está ese poder. En ese caso fue por recomposición salarial. Para terminar con el atraso y la dependencia del país, una de las claves está en el monopolio del comercio exterior. Y esa llave está en manos de la clase trabajadora.

PostData

Los hechos ocurridos el miércoles en el Capitolio ponen el foco en la crisis de las democracias capitalistas como consecuencia de la crisis del modelo neoliberal que está en su decadencia, sin perspectivas de revertir sus tendencias fundamentales. La central es la creciente desigualdad, que empobrece a la clase trabajadora y las clases medias en proporciones cada vez mayores.

León Trotsky escribió en febrero de 1939, refiriéndose a Estados Unidos, que “si una democracia joven y fuerte en el apogeo de su vitalidad fue incapaz de contener la concentración de la riqueza cuando el proceso se hallaba todavía en su comienzo, es imposible creer ni siquiera por un minuto que una democracia en decadencia sea capaz de debilitar los antagonismos de clase que han llegado a su límite máximo”.

En Estados Unidos, según datos de BBC, hay 651 multimillonarios que aumentaron su patrimonio neto en un 30% a US$4 billones, mientras 250 millones de personas en los países en desarrollo podrían enfrentar la pobreza absoluta y hasta la mitad de la fuerza laboral mundial puede haber perdido sus medios para subsistir. La ONU agrega pronósticos en el mismo sentido: contabilizan 2000 millones de trabajadores del sector informal como uno de los más vulnerables. Estiman que para 2030 habrá 500 millones de personas en la pobreza extrema, los más afectados son los niños y niñas y las mujeres.

Esta desigualdad es fuente de crisis permanentes, de hartazgo con los partidos tradicionales, y de polarización y búsqueda de salidas radicales.

El texto de Trostky se titula “El marxismo y nuestra época”, donde sistematiza el método de análisis marxista aplicado a su tiempo, polemizando con liberales antimarxistas y con aquellos que buscan salidas reformistas ejemplificando con el “New Deal” de Roosvelt. Allí escribe que “La vida del capitalismo monopolista de nuestra época es una cadena de crisis. Cada una de las crisis es una catástrofe. La necesidad de salvarse de esas catástrofes parciales por medio de murallas aduaneras, de la inflación, del aumento de los gastos gubernamentales y de las deudas prepara el terreno para otras crisis más profundas y más extensas”. Definiciones que tienen completa vigencia. Como dice en una de esas frases finales “la abolición de la propiedad privada de los medios de producción es la primer condición para la economía planificada, es decir, para la introducción de la razón en la esfera de las relaciones humanas”.







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