Géneros y Sexualidades

Grave denuncia de género contra el titular de la UTA Ricardo Pera

En tiempos de cuarentena la violencia de género se multiplica. ¿Qué pasa con las denuncias hechas anteriormente y que hoy parecen olvidadas? Este es el caso de Laura Trespando. Desde La Izquierda Diario le hicimos una entrevista a su hija Maite.

Sábado 4 de abril | Edición del día

Ricardo Pera, Secretario General de la UTA Bahía Blanca y miembro del Frente Renovador-PJ, fue denunciado en el mes de diciembre por su ex pareja Laura Trespando por violencia de género, lesiones agravadas y amenazas. La justicia mientras mantiene paralizada la causa le niega la perimetral, razón por la cual decide irse de la ciudad para resguardar su integridad física. La causa está caratulada “Pera, Ricardo Javier s/Lesiones agravadas, Amenazas” a cargo de la UFIJ Nro. 4 del Departamento Judicial a cargo del doctor Juan Pablo Schmidt.

Ricardo Pera es conocido por su frondoso historial de violencia: en el año 2014 mientras era concejal del Frente para la Victoria, agredió en las puertas del concejo deliberante a Irma Díaz, la abuela de Daiana Herlein, la joven fallecida en el Parque de Mayo tras la caída de un árbol. En el 2015 ya como concejal del Frente Renovador fue destituido, luego de que en una sesión en la cual se trataba el aumento del colectivo le pegó un cabezazo a dos concejales, por este episodio deberá enfrentarse a un juicio oral y público. A principios del corriente año, volvió a ser noticia cuando impulsó un paro de colectivos con el objetivo de conseguir nada menos que el aumento del pasaje.

A continuación reproducimos el comunicado de Laura Trespando que difundió en los medios:

En los últimos días me encontré con las desagradables declaraciones del Intendente Héctor Gay en la apertura de sesiones del Honorable Concejo Deliberante, donde dice desconocer mi caso y denuncia de violencia de género y acoso laboral hacia el ex Concejal y Delegado de UTA Bahía Blanca, Ricardo Pera, posteriormente negado también por Tomás Marisco, ex secretario privado del Intendente y Director Ejecutivo de Bahía Transporte SAPEM en el momento de mi despido.

Ante mi sorpresa y dolor por sus declaraciones, se suma la impotencia por la hipocresía con la que se manejaron todo este tiempo conmigo.

Simularon brindarme apoyo hasta que lo hice público y llegaron las amenazas. No solo fui despedida de Bahía Transporte SAPEM después de exponer la historia de violencia física y psicológica que viví estando en pareja con Ricardo Pera, sino que luego de todo esto me dieron la espalda, dicen desconocer el caso y no responden a mi desesperado pedido de ayuda.

¿Que están esperando para dejar de apañar a este violento. Es necesario que venga y me mate? Estoy cansada de pedirles ayuda y por eso, quiero dejar expuesta la realidad que quieren ocultarle a la gente para defenderlo.

Desde La Izquierda Diario entrevistamos a Maite, su hija:

LID: ¿Cuál es la denuncia que realiza tu mamá?

Maite: Por varios hechos de violencia. En la casa de mi mamá, una vez estábamos cenando y mi hermano se quiso levantar a buscar un tenedor y él le pegó por eso, lo agarró de la cabeza y lo empezó a zamarrear. Después de ese episodio mi mamá no lo dejaba entrar a la casa.

Otro episodio de violencia fue una vez que yo estaba de viaje y él aprovechaba mi ausencia para hacer lo que quisiera. Le quiso pegar a mi mamá, porque ella ya estaba con la decisión definitiva de separarse porque sabía que él se veía con otras mujeres y eso a ella le dolía. Estaban hablando, él le pegó una cachetada a través de la mesa. Ella se para, recula. Ella ya sabía que él se iba a poner violento por eso se había guardado el botón de la alarma de casa en el bolsillo. Ella se para, él agarra el termo para dárselo por la cabeza, no se dio cuenta que estaba abierto, se quema con el agua, tira el termo. Mi vieja da otro paso para atrás, él agarra una silla para tirársela y ahí mi mamá aprieta el botón de la alarma, él escucha la alarma, sale corriendo, deja todas sus cosas y llega el patrullero. Esto sentó un precedente de que Ricardo era una persona violenta.

En Agosto el intentó recuperar la relación con mi mamá y el día del niño, cayó con un regalo para los niños y ella le dio una negativa tremenda. Entonces él se puso como loco, mandó a la patota del gremio a amenazarla a la empresa. La hizo renunciar a la mutual y a la obra social del gremio. Y cuando vio que ella no cedía, el 28 de agosto me manda el telegrama de despido a mí, un despido sin causa. A raíz de este hecho, ella comienza a sentirse muy nerviosa porque la que seguía era ella. Ahí se comunicó con Tomás Marisco y con Federico Harfield que estaban al tanto de todo porque obviamente la iban a amenazar a la oficina, hacían lo que querían. Todo el mundo en SAPEM sabía lo que pasaba.

A mí me amenazaba a través de mi mamá, decía la feminista esa ya va a ver, que se cree que es, que a mí me va a venir a doblar la espalda una boludona, que se prepare porque se le viene. Obviamente mi mamá no me decía nada. Yo me entere recién ahora que estamos en todo este proceso, no me dirigía para nada la palabra. Lo que si pasó es que estuve laburando en una heladería y él llamó al dueño y lo obligó a echarme.

LID: Los directivos de SAPEM, Marisco y Harfield conocían la situación de violencia ¿qué medidas tomaron?

Maite: Ella [antes de ser finalmente despedida] habló sobre su situación con Tomás Marisco [secretario privado del Intendente y Director Ejecutivo de Bahía Transporte SAPEM en ese momento] y le dijo que ellos eran sus empleadores pero que no le estaban dando ninguna respuesta a su situación. Ahí ellos comienzan a estirarla porque no querían una denuncia en medio de las elecciones, hasta que después le soltaron la mano completamente.

Primero la derivan a la oficina de género del municipio, le dan un poco de contención en el momento porque obviamente estaba muy mal pero ahí le dicen que a ella no la podían atender porque contaba con recursos, es decir, porque tenía trabajo.

Luego Ricardo Pera presiona para que la bajen de su función [ella se encargaba de monitorear los recorridos de los colectivos] y la mandan a atención al público, así le bajan la categoría y por ende el sueldo. Ella se niega rotundamente, y ahí es donde empiezan a pasarla de lado a lado, porque la amenazaban con que la iban a echar y sacarle la casa. La pasaron primero a SAPEM Ambiental, fue todo esto en cuestión de tres días, luego la hicieron quedarse en su casa durante un mes y corría el riesgo de que la echaran por abandono de trabajo. Después la pasaron a la oficina de tránsito, de todos estos lugares la iban sacando porque Pera iba apretando a la gente de cada lugar, hasta que finalmente la dejaron en la planta de asfalto del Triángulo una semana. Llegó el 3 diciembre y ese mismo día la citaron de SAPEM y la despidieron.

Antes de irse de la ciudad mi mamá intentó hablar nuevamente con Héctor Gay, porque él dijo que desconocía el tema [en la apertura de sesiones del Consejo], pero fue rechazada por su secretario Rubén Gómez quien le comunicó que el tema de ella era personal, que él no se iba a involucrar y que no le interesaba. A raíz de ello ella saca este comunicado.

LID: Vos también trabajabas en SAPEM ¿cuáles son las condiciones de trabajo y la presión que ejerce el gremio?

Maite: Las mujeres por puesto cobramos menos, yo a veces notaba que mi compañero de Sube cobraba más que yo, cobraban mínimo una o dos lucas más seguro. Yo le decía a mi compañero que trabajábamos a la par, que no entendía por qué tanta diferencia. En Sapem la mujer está en la compu y atendiendo al público y el hombre en el coche manejando. De hecho tampoco hay mujeres en el lavadero, ponele que ese sector cobre un poquito más, no existe esa posibilidad. En el taller, lavadero, son todos hombres. La mujer trabaja de administrativa.

Es un lugar terrible para trabajar. Están todos amenazados, a dos chicos los echaron por no ir a un asado gremial, a la semana los reintegraron pero les hicieron firmar el despido y todo. Están todos amenazados y no pueden comunicarse con nosotras. Les hicieron firmar una hoja en blanco a todos los empleados. Largaron este comunicado en el grupo de WhatsApp. Yo estaba en SUBE y teníamos un grupo y el gremio mandó un comunicado diciendo que “Maite Lunazzi y Laura Trespando son personas no Gratas, Todo aquel que mantenga contacto con ellas va a ser sancionado, cuiden su fuente de trabajo van a recibir medidas disciplinarias.”

LID: ¿Cómo se encuentra la causa en la actualidad?

Maite: Ahora la dividieron en tres causas, una laboral, otra gremial y otra por violencia de género. Supuestamente las dividieron para que la de violencia de género vaya más rápido según dijo el fiscal. A mi mamá le dieron el botón de pánico pero sin la cautelar, por ende no sirve para nada.

La causa de género la tiene Fernanda Petersen, las otras dos causas no las tiene nadie porque los abogados no la quieren agarrar. A los abogados no le dan bolilla, se quedan sin herramientas porque Pera está completamente vallado.

Nosotras fuimos al Ministerio de la Mujer en La Plata, y ellas largaron un poco de presión al fiscal de Bahía y ahí fue cuando nos recibió y nos dijo de dividir la causa en tres, le dio el botón de pánico que no sirve para nada y nada más. Eso fue lo único que pudimos hacer porque si no quedaba todo cajoneado, por eso la idea es también visibilizar el caso porque sabemos que legalmente no va a pasar nada. En enero, primero llamaron a todos los testigos de Ricardo y después llamaron a mi mamá y a mí, pero a ninguno de los testigos que nosotras habíamos presentado. Schmidt nos dijo que les pasemos todos los nombres y el número de teléfono de los testigos que ya anteriormente habíamos presentado. Todo esto nos da la pauta de que esta denuncia va a quedar cajoneada.

Esta denuncia desestimada por las autoridades municipales, lejos de tratarse de un “tema personal” como sostuvo el Intendente Héctor Gay, deja en evidencia que la violencia hacia las mujeres es sistemáticamente sostenida y reproducida desde todos los ámbitos del Estado, desde la justicia que le niega la perimetral, a la violencia ejercida por los directivos en el ámbito laboral y la complicidad del poder político para proteger a uno de los principales garantes de los intereses de las empresas del transporte en la ciudad.

La violencia hacia las mujeres no es un asunto privado y es responsabilidad del Estado garantizar licencias laborales y refugios transitorios para quienes necesitan irse de sus casas, lamentablemente Bahía cuenta con solo dos refugios con capacidad para albergar a 24 personas, en una ciudad de 300 mil habitantes y con cientos de denuncias por día. Es por eso, que frente a las denuncias de persecusión y hostigamiento hacemos responsables de su integridad física de Laura Trespando y su hija Maite tanto a las autoridades municipales como a la justicia local.

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