60 ANIVERSARIO

La Revolución Fusiladora

"Se acabó la leche de la clemencia" con estas palabras el dirigente "socialista" Américo Ghioldi justificará los fusilamientos de civiles y militares que participaron del levantamiento del General Valle.

Facundo Aguirre

IG: @hardever // Twitter: @facuaguirre1917

Jueves 9 de junio de 2016 | Edición del día

El 9 de junio de 1956, un grupo de civiles y militares peronistas protagonizaron un frustrado levantamiento contra la dictadura de la Revolución Libertadora, encabezada por el general Pedro Eugenio Aramburu y el Almirante Isaac Rojas. Valle será el primer general fusilado por sus camaradas de armas en la historia de las FF.AA. argentinas.

Encabezado por el general Juan José Valle y el general Raúl Tanco, el movimiento fue un intento del nacionalismo militar peronista por retomar el poder. En su proclama manifestarán su objetivo: “no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder”.

Concebido como un "putch" (sin participación de las masas), más allá de algunos comandos civiles, se buscó provocar una reacción de los militares favorable a Perón, quien no solo los abandonó a su suerte sino que además los criticó duramente por su “falta de prudencia” y su poca preparación. Para Perón, Valle representaba a una camarilla oportunista que se sublevó por su pase a retiro y aseguró que de no haberse exiliado lo hubieran asesinado "para hacer méritos con los vencedores". El grueso de la resistencia peronista se mantuvo al margen del levantamiento.

La señal para lanzarse a la acción se daría con la lectura de la proclama revolucionaria, a las 23 horas del 9 de junio, durante las transmisiones de las peleas de box en la noche del sábado en el Luna Park. El comando encargado de interferir en las transmisiones de radio era encabezado por el coronel José Irigoyen. El equipo radial para lograr el objetivo debía instalarse en la Escuela Técnica N° 5 "Salvador Debenedetti" en Avellaneda. Sin embargo, todos los miembros del comando fueron detenidos por tropas del gobierno sin lograr cumplir su objetivo.

La rebelión abarcaba Campo de Mayo, el Regimiento II de Palermo, bajo la dirección del sargento Isauro Costa; la Escuela de Mecánica del Ejército, el Regimiento 7 de La Plata, y el grupo de civiles, entre otros, que debía operar en Florida, en la calle Hipólito Yrigoyen 4519, donde se reunieron los Lizaso, Carranza, Garibotti, Brión, Rodríguez y Troxler, entre otros, quienes van a ser protagonistas de los fusilamientos en los basurales de José León Suarez. Además, hubo civiles armados y militares que intentaron sublevarse en Santa Fe (Rosario y Rafaela), Río Negro (Viedma), para citar algunos ejemplos.

Excepto en La Pampa, la mayoría de los jefes de la sublevación fueron apresados. Ante el fracaso del levantamiento, el general Tanco se dirige a Berisso para lograr apoyo, inútilmente, y debe luego huir y esconderse. Mientras, el general Valle se oculta en la calle Corrientes (en la Capital) en la casa del político mendocino amigo, Adolfo Gabrielli, ante la certeza de que el movimiento había sido delatado y había fracasado.

La dictadura estableció la Ley Marcial en un decreto que llevó la firma de Aramburu, Rojas, los ministros de Ejército, Arturo Ossorio Arana, de Marina; Teodoro Hartung; de Aeronáutica, Julio César Krause y de Justicia, Laureano Landaburu y ordenó el fusilamiento de sus protagonistas.

Valle y sus seguidores fueron asesinados por orden directa de Aramburu e Isaac Rojas. A ellos Valle les escribió: “Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes escarmentar al pueblo”.

El 10 de junio entre las 2 y las 4 de la madrugada son fusilados los detenidos en Lanús. Poco más tarde, cinco civiles serán asesinados en los basurales de José León Súarez, por la policía bonaerense a cargo del teniente coronel Desiderio Fernández Súarez y por mano del comisario Rodolfo Rodríguez Moreno. De los doce detenidos originales, siete huirán intrépidamente, entre ellos el mítico militante de la resistencia asesinado por las Tres A en los 70, Julio Troxler. Uno de los sobrevivientes, Juan Carlos Livraga, será el "fusilado que vive" a partir del cual Rodolfo Walsh escribió la célebre obra Operación Masacre.

A partir de estos hechos la clase obrera rebautizó a la Libertadora como Revolución Fusiladora.







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