Política Chile

VISITA PAPA FRANCISCO

La controvertida visita del Papa en la Araucanía y la falsa unidad con el pueblo mapuche

En pleno conflicto mapuche el Papa Francisco lanzó un discurso de unidad y "no violencia" hacia el pueblo mapuche, pero ¿qué crítica se hace al Estado y los empresarios?

Teresa Melipal

Santiago de Chile

Jueves 18 de enero | Edición del día

Este miércoles por la mañana el Papa Francisco llegó a la Araucanía en medio del conflicto abierto con el pueblo mapuche, el que se ha traducido en arrestos domiciliarios y prisión preventiva a comuneros mapuche sin el debido proceso ejercido de parte de la justicia chilena, por ejemplo, con el caso de la machi Francisca Linconao.

Durante la jornada previa a su visita se realizaron distintas acciones alusivas al conflicto mapuche que detonaron en tomas de fundo administradas por la Iglesia Católica, y quemas de iglesias como una muestra simbólica de rechazo hacia el sumo pontífice.

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Después de la intensa jornada en Santiago marcada por el cuestionamiento a la petición de perdón del sumo pontífice por los casos de abusos en la Iglesia Católica y la presencia del encubridor de Karadima, el obispo de Osorno Juan Barros, esta segunda jornada intentó superarla bajo la consigna de unidad entre miembros del pueblo mapuche, colonos y migrantes.

La jornada se realizó con un homilía en el aeródromo Manquehue, lugar que fue construido en tierras mapuche usurpadas por el Estado y que durante la dictadura militar de 1973 dio lugar a un campo de concentración y tortura, marcado además por un saldo de detenidos desaparecidos. Es por esto que el lugar escogido para realizar la Santa Misa estaba marcado de dolor y resignación. Así lo comentó el máximo representante de la Iglesia Católica, buscando el perdón en los corazones de los oprimidos por las vejaciones que entregó la dictadura cívico militar y las heridas abiertas que expresa el conflicto histórico del Estado con el pueblo mapuche.

“Todos los que sufrieron y murieron, y a todos los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias”, argumentó el Papa en la ceremonia.

Un consenso que no logra convencer

El mensaje que marcó la jornada de este miércoles fue de unidad y respeto en la región de la Araucanía bajo la consigna de "no violencia", la cual se sostuvo bajo la presencia de cerca de 4000 efectivos policiales y de carros blindados de Carabineros, convirtiendo el mensaje en una paradoja.

Con una misa en mapudungún y una rogativa antes de la eucaristía, el Papa intentó posicionarse por los derechos culturales de los pueblos indígenas. Sin embargo, pese a defender la causa de la reclamación de las tierras ancestrales, Francisco exigió al pueblo mapuche poner "fin a la violencia", enmarcando dos tipos de violencia: una de parte del Estado que ha incumplido con sus promesas y otra de grupos que atacan y queman sus instalaciones.

"En primer lugar, elaborar bellos acuerdos que nunca llegan a concretarse. Esto también es violencia, porque frustra la esperanza. En segundo lugar, una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”, planteó el Papa.

Por otro lado, la machi Francisca Linconao, quien es parte de uno de los 11 imputados por el asesinato de la familia latifundista Luchsinger Mackay y que hoy se encuentra con arresto domiciliario y arraigo nacional. La machi Linconao inquirió una entrevista mediante la entrega de una carta al Papa por su situación como autoridad ancestral apelando a su completa inocencia del caso del cual se le acusa, pero no fue recibida por el sumo pontífice ya que Carabineros la contuvo impidiendo su entrada a la misa.

Una unidad vacía, una unidad poco creíble fue la que caló en el discurso del Jefe del Vaticano en una misa de alrededor de 250 mil personas (esperada para 400 mil). El conflicto en la Araucanía no será solucionado a través de la conciliación del pueblo mapuche ante el Estado y los empresarios, quienes a través de la defensa de la propiedad privada han manchado de sangre y expoliación a la cultura y tradiciones mapuche.







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