Política

SITUACIÓN NACIONAL

La lucha por la tierra y la fuerza de la primera línea: emergentes de la crisis social

Familias sin techo que se ven empujadas a pelear por tierra para vivir, trabajadoras de la salud que exigen los insumos necesarios para no enfermarse mientras la pelean en la primera línea. Pese a la represión y a las amenazas los sectores populares comienzan a marcar un camino frente a la crisis.

Diego Iung

@IungDiego

Martes 22 de septiembre | 00:46

Foto: Enfoque Rojo

Lejos quedó el momento de fortaleza y unidad nacional que intentó configurar el Gobierno de Alberto Fernández. No sólo las encuestas comienzan a mostrar una caída importante de la imagen presidencial, sino que la disputa pasó a estar también en las calles, a la vez que se mantiene la crisis sanitaria y la económica se profundiza.

En un comienzo fueron los sectores más derechistas de la sociedad los que salieron a movilizarse, agitando las capitales provinciales con una batería de demandas que iban desde la supuesta “defensa de la propiedad privada”, contra la cuarentena, para llegar hasta el rechazo a la reforma judicial.

Te puede interesar: [Video y fotos] Familias de Guernica marcharon a Plaza de Mayo por su derecho a la vivienda

Luego de esto la maldita Policía Bonaerense encabezó la reaccionaria protesta policial que recorrió distintos puntos de la provincia. Alberto Fernández y Axel Kicillof fueron los encargados de anunciar la respuesta positiva a prácticamente todas sus demandas. Por abajo corrió entre los uniformados la promesa de garantizar (aún) más impunidad

En esos mismos días una demanda elemental fue cobrando fuerza entre los sectores más desplazados de la sociedad. La necesidad de un techo para millones de familias encontró en la pelea por la tierra en distintas partes del país su expresión concreta ante una brutal crisis social que no hace más que agravarse.

La respuesta del Gobierno y de todo el régimen político se fue unificando en criminalizarlos. “El que tome tierras irá preso” empezó amenazando Berni y lo siguió un largo elenco oficialista. Pocos días después, en Ciudad Evita, la misma bonaerense, ya cobrando con aumento, entraba a palazos a una toma para desalojarla y prendía fuego las casillas de sus habitantes.

Sin embargo, entre tanto discurso derechista, venga de adentro o de afuera del Gobierno, distintos sectores populares empiezan a pelear otra agenda en una situación cada vez más cargada de tensiones.

A pesar de la amenaza represiva y los anuncios que buscan atemorizar a sus habitantes, los vecinos de Guernica avanzan en su organización. Vienen recibiendo la ayuda solidaria de distintos sectores y en el mediodía de este lunes se movilizaron junto a sectores de otros asentamientos del conurbano e hicieron sentir sus demandas.

No se pueden quedar callados porque empiezan a comprender que sólo con la unidad con otros sectores de trabajadores pueden conseguir aquello por lo que pelean.”El pueblo unido es el pueblo unido y no hay persona de alto nivel que pueda contra el pueblo”. Dice un joven en la toma.

Te puede interesar: Vivir despiertos: una noche en la olla de Guernica

La lección comienzan a sacar los trabajadores de la salud. En el centro porteño confluyeron con la marcha que pedía tierra para vivir las enfermeras. Si, las mismas que están en la primera línea de enfrentar a la pandemia, las que se enferman por no contar con los insumos de protección adecuados. Ya son 120 los trabajadores de la salud fallecidos.

Durante meses el Gobierno Nacional habló de que la prioridad era enfrentar la crisis sanitaria pero, lejos del trato otorgado a las policías, optó por darles un bono miserable de $ 5.000. Para colmo,fueron apaleadas esta tarde frente a la legislatura porteña por la Policía de la Ciudad, al mando de Larreta.

En el día de la sanidad, esta manifestación tuvo sus réplicas a lo largo del país. En Jujuy, La Plata, Neuquén, por sólo enumerar algunos lugares, las trabajadoras hicieron sentir su demanda de mejores salarios y equipamiento de protección, entre otras demandas urgentes.

Ya la semana pasada, el jueves 17, miles se habían movilizado en las distintas acciones convocadas por la izquierda y el sindicalismo combativo. La jornada tuvo su expresión en todo el país. En la Ciudad de Buenos Aires, a la movilización a Plaza de Mayo le siguió una importante caravana que copó las inmediaciones del Obelisco hasta bien entrada la noche.

Fue un día marcado por la confluencia entre la izquierda y los sectores sociales que se
encuentran sufriendo las peores consecuencias de la crisis. No sólo participaron los sectores arriba mencionados, sino también familiares y amigos de muchos casos de gatillo fácil, denunciando en común el envalentonamiento de las distintas fuerzas represivas en los meses que van de cuarentena.

Es en este sentido que el diputado del PTS-FIT, Claudio Dellecarbonara, planteó aquel día: “Lo propusimos antes y lo seguimos proponiendo: necesitamos una movilización fuerte, amplia”.

Es que la emergencia de estas muestras, incipientes pero decididas, de resistencia ante la crisis en curso muestran un camino a seguir. Una unidad del conjunto de los explotados, de aquellos que enfrentan los despidos o sufren las consecuencias sanitarias de la pandemia, de los que luchan por el elemental derecho a la tierra como de los pibes precarizados que pasan las horas pedaleando en la bici o entre las góndolas de los supermercados, plantea la posibilidad de poner en pie una potente fuerza social para impedir que la salida de esta situación no se pague con todavía más penurias para los trabajadores.

En ese proceso, la necesidad urgente de llenar de solidaridad la toma de Guernica y acompañar su resistencia a la orden de desalojo en curso, es una primer tarea para la cual es necesario tomar partido.







Temas relacionados

Toma de tierras   /    Desalojos   /    Guernica   /    Alberto Fernández   /    Enfermeras   /    Policía Bonaerense   /    Represión policial   /    Axel Kicillof    /    Sergio Berni   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO