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La Izquierda Diario

La semana del Mundo de [email protected] [email protected] en cuatro claves. Semana corta pero intensa. Un mes de rebelión de salud en la Patagonia. ¿Qué va dejando la histórica huelga vitivinícola? Algunas conclusiones para pensar lo que está pasando.

Lucho Aguilar@lukoaguilar

Sábado 3 de abril | 02:32

Comencemos con una escena.

Martes 5 de la mañana en Mendoza. Un grupo de obreros de Zuccardi se cruza con otros de Trivento y López. Se saludan. Para escapar a los ojos de sus patrones, decidieron “intercambiar” de bodegas para hacer los piquetes. Hace un tiempo ya no les importan las etiquetas: “somos todos vitivinícolas”.

Detrás de los vidrios polarizados de su auto, un bodeguero no puede creer lo que ve. Esos hombres que acostumbraban agachar la cabeza cuando lo cruzaban, hoy lo miran fijo. La calle de entrada, adornada para los turistas, luce infernal. Camisas de grafa, cantos, bombos y fuego. ¿Cómo llegamos hasta acá? se pregunta el hombre.

1. Se va marzo, sigue el agite

Finaliza marzo con una semana “corta” pero intensa. Se picó desde el primer día, terminó igual.

Hagamos un recorrido rápido. El fin de semana los portuarios de la Terminal 5, tras cuatro días de bloqueos, lograban una mesa de negociación por puestos y condiciones de trabajo. La madrugada del lunes volvían los cortes de los autoconvocados de salud de Neuquén, de los que luego hablaremos. Trabajadores de Latam se concentraban en el Ministerio de Transporte y anunciaban una nueva acción en Aeroparque.

La mañana del martes los “esenciales” copaban la agenda. Clínica San Andrés cortaba la General Paz, apoyada por trabajadores con los que habían hecho un encuentro. Más tarde la marcha por el Hospital Larcade llegaba al municipio de San Miguel. En Tucumán, la asamblea interhospitalaria, con los mandatos de las asambleas locales, rechazaba la propuesta salarial del Gobierno. Una asamblea igual, pero en Neuquén, votaba el plan de lucha de la semana. Ese día comenzaba, después de 14 años, un paro nacional vitivinícola en todo el país.

Ese día volvía a las calles otro reclamo vital de la clase trabajadora: el de tierra y vivienda. Vecinos de Rafael Castillo encabezaban una movilización al municipio junto a otras recuperaciones de tierras de La Matanza.

El miércoles los piquetes de los hombres y mujeres que hacen el vino conmovía la provincia de Mendoza, pero también Salta y varias provincias. La “primera línea” seguía en las calles: movilizaciones de hospitales y clínicas de La Matanza, Morón, Rosario, Río Gallegos y Río Cuarto. Se conocía el intento de la patronal de Arrebeef de quebrar la rebelión obrera con una reapertura en tandas que dejaría 65 trabajadores con causas judiciales y en la calle. También comenzaban los piquetes en las rutas de las docentes autoconvocadas de Misiones, que continúan toda la "semana santa".

Pero ese día copaban la jornada los sectores más precarizados. Ya vimos el grito de “planta permanente” que retumba en las tercerizadas de Trenes Argentinos, Aerolíneas Argentinas y Edesur. Frente a Mondelez Planta Victoria se hacía un acto donde trabajadores y trabajadoras de esa y otras empresas exigían que los pibes “prestados” por Mc Donald’s y Burguer sean efectivizados. La pelea por “iguales derechos” seguía con el bloqueo de los eléctricos de EMA a la central de Edesur en Quilmes, la marcha de las barrenderas municipales de San Salvador de Jujuy, las cooperativistas que montaron un acampe frente a la Municipalidad de La Plata y los empleados de Comercio de Tucumán. En Tigre, las Comisiones de Higiene y Seguridad de varias escuelas movilizaban al Ministerio de Trabajo reclamando condiciones para la presencialidad, conectividad para familias y estudiantes y un plan de vacunación.

En el medio siguen trabadas las paritarias de la UOM y las de Sanidad, que obligaron a Héctor Daer a convocar a un paro nacional ante el malestar de quienes ya enfrentan la "segunda ola" y todavía les deben el aumento de la "primera".

El jueves “santo” arrancaba con una nueva acción de los autoconvocadas de salud neuquinos. Las “rutas del turismo” quedaban bloqueadas. En YPF Ensenada el malestar por los malos salarios y condiciones se transformaba en un piquete en las puertas la destilería. Pero quizá una de las noticias más impactantes de ese día era la muerte de Jorge Pacci, trabajador de la línea B fallecido por la contaminación con asbesto, material cancerígeno que se encuentra en todas las líneas de Subte. En homenaje a Jorge, en defensa de la salud obrera golpeada por el asbesto pero también por el covid, contra las persecuciones que sufren los delegados que toman medidas contra estos agravios, este sábado se paralizarán todos los servicios de Metrovías. Abril también empieza caliente. La falta de condiciones seguras ante un rebrote de covid pueden ser otro foco de conflicto.

2. Un mes de rebelión en la primera línea

Ahora detengámonos en dos conflictos que podemos llamar testigos.

Esta semana la rebelión de la salud en Neuquén cumplió un mes. Es una pelea durísima contra el pacto salarial del gobierno provincial y las cúpulas gremiales, por mejores condiciones de trabajo y el pase a planta de eventuales.

Las y los “autoconvocados” tomaron la rienda del conflicto. Representan a 20 hospitales y eligieron el camino de la autorganización. Como contaba Diego (hospital de Centenario), “en un mes logramos recuperar lo que ATE y UPCN destruyeron estos años: las asambleas legítimas, abiertas, para definir la dirección de un conflicto”.

En esas asambleas además han votado medidas realmente combativas. Paros, movilizaciones, acampes, cortes de rutas y puentes. Las gomas que ardieron en la ruta “del petróleo” y luego “del turismo” son una muestra.

Además han ganado la simpatía de gran parte de la población. Una escena que lo pinta con todos los colores es lo que sucedió el jueves en el piquete de Rincón de los Sauces. Una numerosa delegación de petroleros encuadrados en la UOCRA llegó desde los pozos aplaudiéndolos. No ocurría desde el conflicto docente del 2006.

Por último, otro hecho muy interesante es que han confluido con otros sectores en lucha, como ceramistas, municipales, judiciales y desocupados. Desde la agrupación Violeta Negra, que se viene jugando con todo en el proceso, insisten que es el momento de dar un nuevo paso en la coordinación, en las calles y también convocando un encuentro de trabajadores en lucha.

3. Vino picado

El otro caso que queríamos destacar es la histórica huelga vitivinícola. Quizás desde Buenos Aires uno pierda dimensión de lo que fueron las jornadas del martes y miércoles. De los agravios acumulados detrás de esos rostros y esas palabras.

Pocos conocen el trabajo “al tanto”, golondrina, casi feudal, que esconden esas etiquetas y esas fotos de viñedos y montañas nevadas. Un fragmento del impactante relato de nuestra cronista Emilce Chacón lo resume: “con 40 o con 14 grados bajo cero, con 9 o con 70 años, dejan la salud y la vida los trabajadores de viña. A ellos, en cuyo nombre hacen la gran “Fiesta de la vendimia”. La fiesta a la que nunca fueron, la que habla en nombre de los que nunca fueron invitados”.

La misma explotación continúa en bodegas donde sus obreros ganan por mes lo mismo que una botella de vino premium. Las mujeres, como cuentan en este video, son las más precarizadas.

La rabia venía de antes. Pero creció cuando se enteraron en pandemia que el vino era un alimento esencial. La Izquierda Diario reflejó paso a paso ese proceso. El trabajo en pandemia, los golondrinas varados en las terminales mendocinas, los primeros pasos de los autoconvocados, hasta que la rebelión ya no pudo ser contenida.

Como cuenta otro de nuestros cronistas, Alejandro Perez, “la bronca acumulada en las viñas y bodegas por un aumento del 30 % preanunciaba una medida contundente. Sin embargo, la huelga se transformó en un hecho histórico. Los trabajadores irrumpieron imponiendo un paro activo, con cientos de cortes en las puertas de las bodegas de toda la provincia”.

La excelente cobertura de La Izquierda Diario Mendoza no dejó nada por contar esta semana. No se la pierdan. Además de la voz de los hombres y mujeres que cuentan cómo trabajan y cómo se organizan, te mostramos el rol que vienen jugando las y los parlamentarios del PTS-FITU para ayudar al triunfo obrero. Entre ellos Lautaro Giménez, con sus fuertes denuncias en el Senado provincial y los piquetes, muy aplaudidas por los vitivinícolas. También la diputada Mailé Rodríguez. Es lo mismo que viene haciendo en Neuquén Andrés Blanco, ceramista y diputado del PTS-FITU, en Neuquén.

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Hay algo más que destacar. La rebelión vitivinícola, en su primer capítulo, ya está dejando lecciones que nos pueden servir a todos. Durante meses, un sector combativo fue organizando a los “Vitivinícolas autoconvocados”. Mediante grupos de whatsapp, reuniones, asambleas, superaron la división entre bodegas y la desmovilización que imponía el gremio. Pero no se aislaron de la mayoría de sus compañeros que aún no estaban en la lucha. Esa fuerza que construyeron la pusieron al servicio de llegar a cada empresa y también a otras provincias. Sabían que la única forma de quebrar el poder bodeguero era logrando la mayor unidad obrera posible, pero organizando al sector combativo y democrático. Así fue como le impusieron a la Federación el paro nacional. Esa capacidad de organizar a los luchadores, no para aislarse del resto sino como engranaje para conquistar una unidad mayor, retoma una de las mejores estrategias obreras para encarar una pelea tan difícil.

La excelente cobertura de LID Mendoza permitió mostrar esa realidad desde abajo. No solo con la presencia de nuestros corresponsales allí donde estaba la noticia. También con la data que llegaba “caliente” desde los galpones y campos. Porque los grandes medios están con los dueños del vino y nosotros con quienes lo cosechan y fabrican. Ese reconocimiento obrero al único diario que muestra la realidad desde abajo nos llena de orgullo.

4. Lo que deja

Se fue marzo. Empezó y arrancó caliente. Para resumir, ¿qué nos deja?

Primero, confirma que estamos ante una nueva ola de luchas. El informe preliminar del Observatorio de Conflictividad Laboral de La Izquierda Diario dice que ya superamos los 150 conflictos en marzo, con muchas acciones en cada uno de ellos. Los datos de esta semana confirman que muchos siguen ocurriendo en el “interior”. También que, en muchos casos, se trata de trabajadores y trabajadoras que quieren “recuperar derechos” (más salario, pase a planta, etc) a diferencia de los momentos más críticos de la primera ola de pandemia. Veremos cómo sigue.

Segundo, que los sectores precarios siguen ganando protagonismo. En las tercerizadas ferroviarias, eléctricas, aeronáuticas, repartidores, pero también en salud, docentes, municipales y cooperativistas que forman parte de programas sociales. El despertar vitivinícola es parte de ese despertar de los más explotados.

Tercero, que seguimos viendo respuestas más duras. A las ocupaciones de Arrebeef, Clínica San Andrés, Swiss Just y Tenaris, le siguen conflictos con métodos radicales. Los cortes de las rutas del petróleo en Neuquén o los piquetes en las bodegas son parte de eso.

Cuarto, ante el rol de la burocracia sindical, continúa el desarrollo del proceso de autoconvocados. Ya contamos los casos de Salud (Neuquén, Tucumán y varios conflictos de la zona metropolitana), y las bodegas de Mendoza y Salta. Según el Observatorio de Conflictividad Laboral de LID casi la mitad de las acciones en marzo fueron convocadas por estos sectores, o comisiones internas y cuerpos de delegados.

Quinto, seguimos viendo tendencias a la unidad y coordinación. La "columna de las luchas" que irrumpió el 24 de Marzo es solo una muestra del sentimiento de “compañerismo” y “unidos somos más fuertes” que surge en el activismo. Lo mismo las marchas conjuntas en Neuquén o Santa Cruz, o las acciones comunes de tercerizados ferroviarios y eléctricos. Todavía, lógicamente, es un proceso más lento que la autorganización por conflicto. Pero es una de las tareas más importantes: avanzar en la unidad de ocupados, precarios y desocupados. Por eso, la propuesta que discuten sectores en lucha de impulsar un encuentro de coordinación en la zona Metropolitana durante abril puede ser un paso adelante que debería apoyar todo el sindicalismo combativo y de izquierda.

La Izquierda Diario estuvo en cada uno de esas peleas dándoles voz. Pero queremos algo más. Queremos que esos luchadores tomen este medio en sus manos. Para conocer otras luchas, organizarse y levantar una salida para que la crisis no la paguemos nosotros.




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