Economía

ARGENTINA AL FRENTE DEL G-20

La titular del FMI no ve gradualismo en la política económica de Macri

Christine Lagarde, la titular del FMI, de visita en el país, sostuvo que el organismo "no ve gradualismo" en las medidas económicas que lleva adelante el gobierno argentino.

Esteban Mercatante

@EMercatante

Viernes 16 de marzo | Edición del día

Si lo dice el Fondo Monetario Internacional (FMI), más vale creerlo: no hay gradualismo en la política económica de Macri.

Lo que es evidente para millones de trabajadores que todos los días afrontan un costo de vida en alza gracias a los tarifazos en los servicios públicos (contracara del recorte de subsidios aplicado para bajar el gasto público) y aumentos de todo tipo impulsados o habilitados de manera directa e indirecta por el gobierno en todo tipo de bienes y servicios, ahora lo afirma la titular del organismo dedicado a auditar las cuentas de todos los países. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, dijo ayer textualmente que el organismo "no ve gradualismo" en las medidas económicas que lleva adelante el gobierno argentino y consideró que "está atacando el problema con mucha decisión".

Si este guardián de la austeridad fiscal e impulsor de ajustes "sin anestesia" afirma que en la política económica de Macri no hay gradualismo, hay que tomárselo en serio, mal que le pese a Carlos Melconian, José Luis Espert y afines.

Lagarde realizó sus declaraciones en el marco de una conferencia organizada por la Universidad Torcuato Di Tella bajo el título “La Argentina y las perspectivas de la economía global”, de la que participó ayer por la tarde junto al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

La visita de la titular del FMI, la primera que realiza al país desde 2007 un directivo del organismo multilateral de este rango, se enmarca en la reunión de ministros de finanzas y directores de bancos centrales del G20 que se realizará la próxima semana -19 y 20 de marzo- en la Ciudad de Buenos Aires.

Por las dudas, aclaró que el objetivo de su visita no era “para negociar ningún tipo de programa, ni tampoco para prestar porque Argentina no lo pidió ni tampoco lo necesita”. Lagarde salió de esta forma al cruce de versiones de prensa surgidas durante las semanas previas respecto a la posibilidad de que la Argentina solicitara un crédito al organismo.

El Gobierno “no ataca al déficit fiscal de manera frontal, brutalmente, sino con el transcurso del tiempo contemplando las circunstancias generales que tiene la economía” analizó la directora del FMI, al resaltar que se tome en cuenta “la capacidad de la economía y de la sociedad como para responder a estos pasos decididos para atacar estos problemas a fondo”. Completó su reflelxión afirmando que “los ortodoxos pueden llegar a estar de acuerdo y argumentar que sería mejor cambios más rápido, pero los más pragmáticos entienden que en tanto haya decisión, voluntad y haya un curso definido, ya es un gran logro”.

Lo que la directora del FMI omitió es que el incremento en el pago de intereses de deuda viene creciendo de manera explosiva, a tal punto que todo lo que el gobierno recortó de gasto en 2017 debió destinarlo al pago de intereses de deuda. No hubo por lo tanto recorte el déficit después del pago de deuda, que cerró 2017 en 6 % del PBI.

Por su crecimiento acelerado, la deuda (que es mayormente en dólares lo cual incrementa los riesgos) ya amenaza volverse una vorágine interminable.
Hay que destacar que el gobierno alimenta esta vorágine no porque no baje suficientemente el gasto, como critican los impulsores de un ajuste más brutal, sino sobre todo porque desde que asumió Macri se embarcó en un recorte de impuestos que desfinanció al Estado.

Desde que asumió, con recortes de derechos de exportación, menores impuestos a los bienes personales y eliminación de otros gravámenes, y con la reforma impositiva de 2017, restó a la recaudación más de 2 puntos porcentuales del PBI, desfinanciando al Estado. La brecha entre ingresos recortados por la menor presión impositiva y gastos (que a fin de cuenta no caen porque los intereses de deuda compensan los recortes de gastos) debe cerrarse con más deuda, en una vorágine que ya sabemos como termina.

Pero todo esto no preocupa al FMI, cuyo "negocio" es lidiar con estas situaciones para impulsar la aplicación de duros planes de austeridad.







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