Enfoque Rojo

FOTOREPORTAJE

Lo que miran los ojos de Santiago

Sábado 9 de septiembre | Edición del día

Mostachos amarillos corazón Rojo

Los mostachos amarillos anticipan lo que será un encuentro donde el humo promete ser un invitado más. Jorge “Turco” Sobrado prende un cigarrillo tras otro con precisión rítmica. Esa suerte de neblina lejos está de poder opacar su testimonio conciso y crudo y funciona como un elemento que refuerza la mística.

Son las 10 de la mañana del viernes 1° de septiembre, estamos en La Plata y dentro de algunas horas nos encontraremos junto a decenas de miles en Plaza de Mayo en lo que será una inmensa movilización. Todos nos preguntamos lo mismo: ¿dónde está Santiago Maldonado?

En 1958 Jorge tiene siete años y los ojos le cuelgan sobre el rostro como dos inmensas ventanas mientras mira a los caballos de la Infantería apostados sobre el paredón del Pellegrini, un grupo de pibes resiste agitando la consigna “laica o libre”. Esa imagen será el principio de una sensibilidad que años más tarde tomará forma de militancia en el PST (Partido Socialista de los Trabajadores), razón por la cual será detenido durante la última dictadura cívico militar argentina.

JS - Yo quiero hablar especialmente de la Gendarmería porque es una fuerza que conozco. Es un cuerpo represivo que todos los Gobiernos desde el ’83 hasta acá trataron de preservar, me alcanzan los dedos de una mano para contar a los únicos gendarmes condenados por crímenes de lesa humanidad, son dos: el comandante Donato Horacio y el oficial Víctor Rey, ninguno a perpetua.

A la Gendarmería siempre la han querido mostrar como fuerza profesional, que no comete los “abusos” o “excesos” por los que están tan desprestigiadas la Policía Bonaerense, la Federal o el Ejército, por ejemplo. Cuando estuve detenido en el Campo de la Rivera funcionaba una escuela de gendarmes, ellos vieron las sesiones de tortura, sabían de las detenciones ilegales, de los fusilamientos… A mí me gustaría acceder a todos los nombres de aquellos gendarmes, no me sorprendería en absoluto que entre esos nombres aparezca un comandante Torales, más popularmente conocido como el “gendarme carancho”, aquel uniformado que se lanzó sobre un coche para simular un atropello durante la represión a los trabajadores de Lear. Lo mismo en Kraft, lo mismo a los choferes de la 60, lo mismo en el brutal desalojo a los trabajadores y las trabajadoras de PepsiCo.

Bueno… en ese contexto se da la desaparición de Santiago Maldonado que es un escándalo, por un lado la Gendarmería como brazo armado del Estado cuidando la propiedad privada que en este caso son las tierras usurpadas por Benetton. Por el otro, el poder político de turno haciendo lo imposible por salvar a la Gendarmería y desviar la investigación inventando una y mil maniobras, plantando falsas hipótesis, culpando a los propios familiares y demonizando a los mapuches.

Todo esto secundado y fogoneado por los grandes medios de comunicación como La Nación y Clarín que amplifican descaradamente esta política.

Esa es la Gendarmería a la que todos los Gobiernos le quieren lavar la cara, desde Alfonsín, pasando por el kirchnerismo y ahora Patricia Bullrich como ministra de Seguridad de Cambiemos.

La construcción del miedo

El miedo se desarrolla en el imaginario humano como un hecho de terror que paraliza sus acciones, llevándolo a buscar respuestas que pudieran asumirse en dos direcciones: la sumisión ante aquello que lo genera o la confrontación para erradicar el temor. El poder político, económico y mediático construyen esta sensación en busca de generar en la población la primer respuesta: la sumisión. Las fuerzas represivas del Estado son el brazo ejecutor de ese miedo.

JS - El tema es que el Gobierno viene desplegando un plan de amedrentamiento para disciplinar a la gente… Ellos saben que este pueblo, con o sin organización, más temprano que tarde va a salir a pelear. El PRO tienen un límite concreto más allá de los votos que saque porque evidentemente en Argentina existe un consenso generalizado que no soporta más un muerto o un desaparecido a manos de las fuerzas de “seguridad”.

En la medida que la juventud y los trabajadores avancen en su organización y salgan a enfrentar este avance represivo, el Gobierno va a intentar amedrentar, lo vimos la semana pasada en Córdoba con los allanamientos a los espacios culturales y locales partidarios luego de la marcha contra el gatillo fácil por parte del Gobierno de Juan Schiaretti.

Hay otro tema muy importante, el Gobierno de Cristina por orden de la administración de Obama nos dejó la Ley Antiterrorista que es una “espada de Damocles” sobre todos los luchadores… esta ley nefasta abre el escenario para que nos procesen por las ideas, aún no se han animado a ponerla en práctica porque no les da la relación de fuerzas pero vale como punta de lanza. La avanzada para impedir que los docentes hablen en clase sobre Santiago, un intento desesperado por controlar el pensamiento.

Salir a ganar las calles

En la actualidad Jorge es militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e integra el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), organismo que surgió hacia finales de los noventa impulsando la creación de comités juveniles contra la represión y la impunidad, logrando una destacada presencia en la lucha contra los desaparecedores y asesinos de la clase obrera durante la última dictadura. Centenares de jóvenes entraron a la vida política a través de esa rica experiencia de acción y organización.

JS - Por eso yo le digo a los compañeros… en una situación como ésta, en un frente único en defensa de las libertades democráticas yo marcho con todo el que se sume…

Es muy importante salir a defender esas libertades que se consiguieron con muchos años de lucha y que costaron centenares de muertos…

En ese camino, hay que hacer un gran movimiento que se organice y se plante como un bloque frente a cualquier hecho donde quieran meter a alguien preso por salir a luchar…






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