Géneros y Sexualidades

ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO

Lore: una historia de lucha, el pañuelo verde y un signo de libertad

Lorena Alcantara fue referente de la Comisión de Mujeres de Mafissa, un importante conflicto que supo contar con la solidaridad de toda la comunidad de Lisandro Olmos. El domingo pasado fue a votar junto a su hijo y les negaron el ingreso por llevar pañuelo verde.

Viernes 1ro de noviembre de 2019 | 12:05

Entre el 17 y 18 de abril de 2008, la maldita Policía bonaerense asedió durante horas la planta de Mafissa en Olmos, partido de La Plata, desalojando violentamente a los trabajadores que venían peleando contra los despidos y suspensiones masivas. Fueron 18 los trabajadores detenidos.

No estaban solos. Además de la solidaridad de todos los que se acercaron, desde distintos sectores organizados y vecinos de la zona, la que cumplió un rol fundamental en aquella lucha tenaz fue la Comisión de Mujeres. Su rol político de referente, para sus compañeros (obreros de la fábrica) y quienes veían la pelea desde fuera, fue fundamental.
Lorena Alcantara, la misma que hoy sonríe en la foto de esta nota y levanta un orgulloso puño en alto, estuvo al frente de esa comisión.

El pasado domingo, en el marco de su militancia en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Lorena se encontraba realizando la tarea de fiscal en un club de la zona. En un momento decidió salir, a fin de poder emitir su voto en la escuela N° 48, ubicada en las calles 170 e/ 43 y 44 de Lisandro Olmos, con su pañuelo verde en la mochila, expresión de la campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

Su pañuelo verde, gastado de uso. Ese pañuelo que porta cada día, cuando recorre las calles de la ciudad de La Plata trabajando, estudiando y militando las ideas que con tanto arraigo y convicción se le hacen carne.

La acompañaba su hijo Lucas García, también con su pañuelo verde, hoy un joven que se forjó desde los 10 años al calor de la lucha de sus viejos y sabe de ir contra corriente y persistir en las convicciones.

Apenas intentaron prohibirles el ingreso por portar el pañuelo verde, ambos se pusieron firmes. Eso no iba a ocurrir. La autoridad del lugar argumentaba que era una insignia y que eso estaba prohibido. No era igual el criterio con quienes portaban gorros de equipos de fútbol, camisetas, crucifijos, frases en sus ropas.

El problema no era una insignia, el problema era “la insignia”. Ya en las elecciones PASO en distintos establecimientos del país habían intentado esconder los pañuelos verdes, habían querido tapar la gran marea que ya llegó para quedarse.

Es que el pañuelo verde es mucho más que un color, es la lucha libertaria por los derechos relegados de las mujeres. Es decir acá estamos, no queremos que este sistema perverso nos siga matando y culpabilizando, es una exigencia y es, en ese sentido, un signo de libertad.

Lorena no sabe de claudicar. Es la misma que, con la fuerza organizada de la Comisión de Mujeres de Mafissa, se bancó acampes, se encadenó al Ministerio de Trabajo en busca de respuestas y se enfrentó a la fuerza policial con uno de sus hijos más chicos en brazos. Nunca lo hizo por una motivación individual. Tiene claro que su convicción y lucha personal es un grito de clase y es una lucha colectiva contra los opresores y los dinosaurios, que solo quieren que esta porquería se reproduzca y naturalice, sin más.

A medida que pasaba el tiempo, Lorena y Lucas iban sumando apoyo y fuerza. Estaban dispuestos a no moverse del lugar. Luego de un largo rato, tras plantear varias veces sus argumentos y expresando su derecho a participar, tras llamadas a abogados, la junta electoral, con la intimidación y amenazas de la Jefa del Operativo, Lorena entró a votar entre aplausos. Aplausos que eran bronca contenida. Así, volvieron a brotar los pañuelos, en las carteras, en las muñecas y ese color verde marea reapareció aun con más fuerza.

Lorena, la luchadora de Mafissa, la del pañuelo verde que lucha cada día por un mundo distinto, que se siente y sabe parte de una clase que quiere vencer, emitió su voto el domingo pasado en la escuela Nº 48, con su pañuelo verde y su puño en alto, bajo la mirada arrogante y temerosa de las antiderechos que intentaron impedirlo y la admiración del resto.

No. Esa insignia no era voto cantado, era un grito de libertad, aunque solo había una lista 100% verde, que no tranza con dinosaurios ni claudica en derechos, que siempre tuvo el aborto legal seguro y gratuito como parte de su programa y lo puso en agenda, solo la lista del Frente de Izquierda Unidad era tan Lorena.

Se fue caminando, tal como llegó, con su hijo que siempre estuvo a la par, con la mirada alta y el orgullo de defender las ideas. “Hasta que no sea ley no vamos a parar” comento. Lorena es parte de una clase que se organiza y se prepara para vencer.







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