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ALZA METRO

Los $20 de aumento en pasaje metro, ¿beneficio para la tercera edad o para el empresario?

El Ministerio de Transporte a partir del día 15 de febrero llevó a cabo un alza de $20 en el pasaje del metro en horario punta, quedando en $740. Esta acción hizo que el sistema de transporte chileno se coronara como uno de los más costosos en Latinoamérica.

Jorge Sanhueza

Concejero FECH

Sábado 5 de marzo de 2016 | 23:04

Dicho aumento en la tarifa se realizó, según Guillermo Muñoz, presidente del Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM), con el objetivo de que el costo del boleto para adultos mayores pudiese mantenerse en $210 durante todo el día. A pesar de esto, dicha medida causó molestias en un amplio sector de la población en Santiago.

La acción llevada a cabo hizo que el valor del metro se alejase aún más del valor que es pagado en los buses del Transantiago. En dicho marco varias cifras fueron publicadas a través de la prensa. En primer lugar, se reveló el valor de la “tarifa técnica”, es decir, el costo de transporte que debe desembolsar Metro por cada pasajero, que en este caso es de $350, quedando un excedente de $390 que es cobrado a los usuarios. Según lo indicado por Jorge Ávila, dirigente del Sindicato Unificado Metro, este “excedente” es destinado a subsidiar los buses del Transantiago. Otro dato importante es que dicho incremento se traduciría en una ganancia de 3 mil millones de pesos al año, mientras que lo gastado realmente en mantener la tarifa a los usuarios de tercera edad sería de 600 millones de pesos, quedando un excedente de 2.400 millones de pesos anuales.
Esta situación muestra inmediatamente un problema, ya que el sistema del Transantiago funciona con subsidio a empresas privadas tales como Alsacia. ¿Por qué es un problema? Pues, porque implica que con el dinero de un pueblo se financian los enormes desbarajustes y ganancias que tienen los empresarios en base al sistema de transporte, un derecho fundamental de las personas.

Ahora, si hacemos un paneo sobre las condiciones de los trabajadores en dichas empresas, nos encontraremos con otra sorpresa más: 7 de cada 10 trabajadores en el metro son subcontratados, recibiendo sueldos precarios. La situación de los trabajadores del Transantiago tampoco se muestra mucho más favorable si echamos un vistazo a las combativas huelgas que llevaron a cabo los conductores de los buses el año 2015.
Mientras todo esto sucede, los directores de Metro ganan sueldos estratosféricos. Ponemos al descubierto acá las cifras pertenecientes al año 2014:

Directores Año 2014 Total
Rodrigo Azócar Hidalgo
Presidente 15.080.000
Aldo González Tissinetti
Vicepresidente 11.981.000
Paulina Soriano Fuenzalida
Directora 12.007.000
Juan Carlos Muñoz Abogabir
Director 9.125.000

Con dichos datos podemos concluir la gran estafa ante la que nos encontramos. Mientras se extrae dinero de los bolsillos del pueblo trabajador, los empresarios mantienen un régimen de explotación a sus trabajadores para abaratar costos y de reformas con supuestos beneficios para la población que no hacen más que alimentar la superganancia de los directivos del transporte.

La noticia y dichos datos no pasaron desapercibidos. Desde el lunes 15 hasta el viernes 19 de febrero se llevaron a cabo jornadas de evasión y protesta por parte de los usuarios del metro. Si bien, estas no fueron masivas, sí mostraron un primer atisbo de organización que más tarde se cristalizaría en la “Coordinadora no + alzas”. Esta puso en la palestra la necesidad de la coordinación desde diferentes espacios como lo son organismos estudiantiles y de trabajadores (Sindicatos, centros de estudiantes, federaciones, etc.), además de las diferentes organizaciones de izquierda. Sin embargo, aún no todas las organizaciones de izquierda parecen haber dado importancia suficiente como para convocar a las diferentes jornadas de movilización referentes al tema como lo es Izquierda Autónoma, agrupación a la cual pertenecen el diputado Gabriel Boric y la presidenta de la FECh, Camila Rojas, o del Partido Comunista que precede organizaciones de trabajadores tan importantes como la CUT.

Si volvemos sobre la historia, podremos ver esta misma necesidad de coordinación planteada. Hace 57 años (en 1949) en Santiago hubo una dura jornada de combate contra el alza del precio del Transporte. Dentro de ellas destaca “La revuelta de la chaucha”, donde gracias a la coordinación entre organismos de estudiantes y trabajadores, en combinación con la indignación del pueblo, se logró- tras una jornada que se llevó muertos y heridos- detener las alzas. Sobre este tipo de experiencias históricas es necesario volver, extrayendo las lecciones fundamentales para poder enfrentar al Gobierno y doblarle la mano.

Mientras el Gobierno no descartaba otras posibles alzas, la situación sigue complicándose. Ya es sabido que se utiliza la vieja táctica de subir el precio de los pasajes en verano para contener movilizaciones. Sin embargo, en un momento donde la proyección de crecimiento del PIB sigue disminuyendo y donde los elementos de la crisis económica mundial siguen recorriendo el mundo es necesario preguntarse ¿Qué medidas permiten avanzar? En primer lugar, resulta evidente que la tarifa del metro debe costar como máximo su valor “técnico”, es decir, $350. En segundo lugar, es necesaria la completa gratuidad a los estudiantes (en vista a que esta fue una demanda histórica levantada desde el 2006) y la tercera edad (debido al precarizador sistema de pensiones que existe en Chile). Por último, es necesario acabar con la tercerización a los trabajadores en el metro para pasar a un mecanismo de administración de sus propios trabajadores con sistemas de participación de los usuarios, para que de esta manera se ponga fin a la ganancia a destajo de los grandes empresarios y directores de Metro S.A.







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