Economía

REFERÉNDUM CATALÁN

Los intereses económicos detrás del Referéndum catalán

Dentro de la crisis del régimen en curso, que se profundizó con la represión del 1O y la huelga del 3O, es preciso señalar que la importancia económica de Catalunya para el Estado Español agrega un elemento clave para entender los intereses en puja.

Guadalupe Bravo

@GuadaaBravo

Jueves 5 de octubre | Edición del día

Partiendo de comprender que la lucha alrededor del Referéndum catalán que se intentó prohibir el pasado domingo, contando con la férrea oposición del Gobierno de Mariano Rajoy y del Rey de España, ha abierto una profunda crisis del Régimen del 78; vemos preciso señalar algunos elementos económicos que entran en puja en el conflicto vigente donde Catalunya se puso de pie por su autodeterminación.

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Algunas claves del peso de la economía catalana

La Comunidad Autónoma Catalana fue en 2016 el primer PIB del Estado Español representando el 19 % del mismo, mayor en un décimo al de la Comunidad de Madrid. De acuerdo con datos publicados por la Conselleria de Economía y Hacienda de la Generalitat, el PIB de Catalunya en 2016 fue de 223.629 millones de euros; y según la Cámara de Comercio de Barcelona, alcanzó en ese año los niveles de PIB (a precios corrientes) que tenía en 2007.

Recordemos que, dentro de las Comunidades Autónomas del Estado español, Catalunya es la segunda en nivel poblacional con 7.441.176 habitantes.

El informe “Situación Catalunya” publicado por el banco BBVA para el primer semestre de 2017, sostuvo que la actividad económica de la comunidad autónoma creció en 2016 un 3,5 % por encima de la media del Estado Español, y prevé que esta tendencia se mantenga creciendo un 3,3 % este año. Además, se destaca que existe una aceleración del crecimiento “a pesar de la inestabilidad política”, mostrando una suba inter trimestral anualizada entre 3,5 % y 4 %.

Gráfico: Crecimiento PBI Catalunya - Estado Español

Fuente: BBVA

Otra variable de peso es la tasa de desempleo, que afecta con mayor fuerza a los jóvenes menores de 25 años. Los datos oficiales la ubican en un 13 %; que podría aumentar si se considerara la subocupación. En comparación con los niveles pre crisis (2007), existen 438.000 trabajadores menos.

Mientras el ingreso per cápita en 2016 se situó un 19,6 % por arriba de la media del resto del Estado (siendo en general bajos respecto a otros países de la UE), el riesgo de pobreza medido por las estadísticas de la Generalitat fue de 13,2 % en 2016.

Pese a las potencialidades de Catalunya tras su rápida recuperación, desde la Generalitat han debido reconocer la fragmentación existente entre los trabajadores catalanes: fuerte subocupación, trabajo temporal e inestable, altos niveles de paro en la juventud, entre otros. Al respecto Junqueras (ERC), reconoció la “deuda pendiente en el mercado laboral” que, por la elevada temporalidad del empleo y los bajos salarios, provoca que parte de la población con trabajo “sigue estando muy cerca del umbral de la pobreza”.

Es decir, mientras los trabajadores fueron los primeros en recibir los ajustes económicos por parte dela Generalitat en los momentos de la crisis, en momentos de recuperación económica claramente no han sido los beneficiados.

Por el lado de las exportaciones, el informe del BBVA registró un aumento significativo y prevé que sigan en aumento, empujadas por la incipiente “mejora” de las perspectivas de crecimiento mundial y particularmente de la UE. La balanza comercial cosechó un saldo positivo equivalente a 12.901 millones de euros, para el I semestre del 2017.

Los especialistas del BBVA sostuvieron que la mejora de la actividad catalana está ligada a su motor exportador, al crecimiento mundial, a los bajos precios del petróleo y a la política de tasas de interés cero del Banco Central Europeo (BCE). Se destaca un importante crecimiento de los sectores productivos, donde la industria (+4,2 %) es la clave que explica la diferencia de crecimiento entre Catalunya y el Estado Español.

Gráfico: Crecimiento PIB 2016 y participación sectorial

Fuente: BBVA

Otro dato a tener en cuenta es el endeudamiento del gobierno catalán con el Estado Español que subió un 3;5 % para el II semestre de 2017, y asciende a 52.499 millones de euros. En 2016 su deuda pública fue de 75.118 millones de euros, un 35,3% de su PIB. Desde la colisión de gobierno Junts pel Sí trascendieron declaraciones donde se pone en debate la posibilidad de no pago de la deuda si el Estado no acepta negociar con la futura República de Cataluña.

¿Un nuevo problema para la UE?

Después de haber recorrido las principales variables reales de la economía de Catalunya es posible afirmar que hay en marcha una aceleración en su actividad económica. A su vez, la significativa participación de Catalunya en el PIB del Estado Español la convierte en parte impulsora de su recuperación, lo que también favorece al bloque de la moneda común que comienza a ver un incipiente crecimiento económico. Por estos motivos Catalunya tiene gran potencialidad superior al resto del Estado Español, y esto también está en juego con la posibilidad de la independencia.

¿Quiénes ganan con el fortalecimiento económico de Catalunya? Mientras para el sector financiero, las perspectivas económicas catalanas prometen buenas oportunidades de negocios; la industria también continúa mostrando un ascenso empujada por las exportaciones. De conjunto la acaudalada burguesía catalana ha sido la principal beneficiada en el proceso de recuperación económica, y busca ganar autonomía política y económica a partir del genuino reclamo de autodeterminación del pueblo catalán, dejando atrás las limitaciones impuestas por el Estado Español y buscando ampliar sus ganancias.

Pero al existir intereses contrapuestos, los planes de la burguesía no serán tan fáciles de instalar. Catalunya es el epicentro de la mayor crisis del régimen desde la década de 80 y todavía está por verse si la declaración de la independencia que podría tener lugar el próximo lunes, dará lugar a procesos donde los trabajadores catalanes peleen por decidir sus propuestas en procesos de Asambleas constituyentes, auto organizadas diferenciándose de los planes de la burguesía catalana y el gobierno de la Generalitat que no buscan otra cosa que instalar República Catalana que continúe reproduciendo las relaciones capitalistas de producción y explotación.

Esta segunda opción seguramente buscará de la mano del gobierno ajustador del Junts pel Sí, renegociar su permanencia en la UE, sosteniendo la política de alianza regional que ha sido puesta en debate primero con la crisis de deuda griega y con el Brexit, entre otros.

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Para que la demanda democrática por la autodeterminación de los catalanes pueda combinarse con un programa anticapitalista como se propone desde la izquierda, deben ponerse a la vista los intereses de clase detrás de las mismas. Es preciso que sea la clase obrera quien se ponga a la cabeza de las demandas democráticas, como la autodeterminación del pueblo catalán frente a la opresión del Estado Español, para pelear por la instalación República catalana independiente que sea obrera y socialista, no por la República de Puigdemont y los empresarios catalanes. Otra salida es posible de la mano de la clase obrera como se vio en la inmensa huelga del 3O.

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