Política

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Magario y Espinoza, a los pies de las iglesias evangélicas

En La Matanza se instauró por ordenanza municipal el “Día de las Iglesias Evangélicas”. Toda una declaración de principios por parte del histórico bastión del peronismo en la provincia de Buenos Aires.

Meke Paradela

@mekepa

Lunes 5 de noviembre | 13:45

El pasado 12 de junio, el día previo a la votación en la Cámara de Diputados que le daría la media sanción a la ley por el aborto legal, seguro y gratuito, el diputado nacional Fernando Espinoza, cacique histórico de La Matanza, publicó en sus redes sociales: "Luego de mucho tiempo de reflexión y haber escuchado voces diversas, mi voto es a favor de la despenalización del aborto. #Escuchar #QueElAbortoSeaLey #AbortoLegalOClandestino". De esta manera, el peronismo conquistaría así un porotito más en favor de alinear a casi toda la tropa a favor de la conquista de este derecho, que contó también con el beneplácito de la intendente Verónica Magario, si bien no fue explícita mediante sus cuentas sociales.

Sin embargo, aunque 5 meses pueden pasar muy rápido para la mayoría de los mortales, en términos políticos a veces los tiempos pueden implicar nuevas alianzas, movimientos estratégicos y hasta incluso virajes de 180 grados. De otra forma quizás no podría explicarse el motivo por el cual, el viernes pasado, desde el municipio de La Matanza se creó el 31 de octubre, Día de las Iglesias Evangélicas.

El encuentro, que se realizó en el salón Malvinas de la municipalidad, ubicada en San Justo, contó con la participación de Gabriel Ciulla, Presidente del Consejo de Pastores Evangélicos de Laferrere, Jorge Pérez Presidente del Consejo de Pastores Evangélicos de San Justo, Silvia Francese, Secretaria de Cultura y Educación y Alejandro Rodríguez, Jefe de Gabinete.

Para celebrarlo, el pasado viernes se realizó un gran festival evangélico que contó con la presencia de los mandamases del PJ local y la posterior bendición para que continúen gobernando. Una burla para todo el pueblo matancero que año tras año y gobierno tras gobierno continúa con sus condiciones de vida inmutables ante cada alerta meteorológico, solo por poner un ejemplo.

Al respecto, Magario declaró: "Quiero comenzar un trabajo en conjunto desde el municipio y con la iglesia, ya que tenemos los mismo objetivos, el cuidado, el amor y la justicia social para cada familia, para que podamos construir un espacio de encuentro para todos los cultos y ayudar a la comunidad.” Esas fueron las palabras de la intendente que dio su apoyo al aborto en plena marea verde, Revolución de las Hijas, y el movimiento feminista que arrasó el Congreso por aquellos días donde la votación en Diputados era inminente.

Fernando Espinoza no se quedó atrás. Al parecer le hizo caso a la Jefa y no solamente no se enojó con la iglesia, tal como fue el deseo de la ex mandataria Cristina Fernández, sino que, emulando al actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, agradeció a las iglesias evangelistas, pidió “por una Matanza más justa y equitativa” y resaltó que el presente había sido “un día de fiesta para todo este pueblo de familias cristianas”.

El evangelismo, la figurita deseada del poder

No es ningún secreto que la fuerza movilizante y convocante de la iglesias evangelistas fue decisiva para el triunfo de Bolsonaro en Brasil. Su primer acto público fue, de hecho, en un culto evangélico de Río de Janeiro. Las más importantes son la Asamblea de Dios y la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios, cuyo fundador figura en la revista Forbes con una fortuna calculada en 570 millones de euros. Nada más alejado de los 42 millones de fieles que solamente hay en Brasil. Ante semejante muestra de apoyo, el mismo Bolsonaro decidió retribuir esta fuerza que le permitió alcanzar la presidencia al inventar un nuevo ministerio, el denominado “Ministerio de la Familia”, que estará a cargo del homofóbico pastor evangélico Magno Malta. Además, por estos días se viralizó un video de los Gladiadores de la Iglesia Universal, que si bien data del 2015, muestra un ejército de jóvenes que se proponen “hacer la obra de Dios y deshacer la obra del mal”.

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Quizás sea por todo esto que, sus vecinos argentinos enquistados en el poder, empezaron a notar que no estaban apuntando al culto correcto. Desde ya, no porque la iglesia católica no tenga su peso ni sus fieles (la expresión de ello es el Papa Francisco y el apoyo de varias figuras locales como Juan Grabois y su nuevo frente electoral), sino porque la influencia de las iglesias evangélicas cada día gana más y más adeptos en el país. La gobernadora María Eugenia Vidal empezó a tenerlo en claro al participar del Plenario de Pastores Evangélicos realizado en septiembre en Mar del Plata con la idea de llegar en condiciones al próximo año electoral y de terminar el año sin estallidos sociales. Algo que se perfila como al menos complicado al tener en cuenta el ajuste que viene padeciendo mes tras mes el pueblo trabajador, sumado a la inminente votación del Presupuesto para el 14 de noviembre.

En esta sintonía es que, al ver el triunfo de Bolsonaro, para ciertos sectores políticos comienza a ser apremiante las alianzas electorales con el evangelismo en detrimento total de las millones de pibas que protagonizaron este año la Revolución de las Hijas, la marea que torció la balanza en Diputados para darle la media sanción al aborto legal y que confió en representantes como Espinoza y Magario que se pintaron de verde y que hoy hacen acuerdos con todos los pañuelos celestes provida que hicieron sus propias alianzas en el Senado para impedir que esta ley apoyada por la mayoría de la población sea rechazada.

Así es como, para favorecer sus posibilidades electorales hacia el 2019 y para no dejar a Vidal y a sus aliados como los únicos favorecidos por estos sectores, es que el peronismo afila nuevamente sus dientes para morder en este sector siguiendo los pasos de Jair Bolsonaro y sobre todo al fortalecerlo como un ala reaccionaria sobre las masas populares, que son las que perciben duramente las condiciones de vida que son la moneda de cambio frente a los acuerdos a los que quiere llegar el FMI, a costa de más hambre, miseria, ajuste y represión.

El evangelista es el mismo sector que, el día del ballotage que decidió el triunfo de Bolsonaro en Brasil, se movilizó en contra de la aplicación de la ley de Educación Sexual Integral (ESI). Una ley que tras ser sancionada hace 12 años, gracias a la revolución de las pibas impuso un programa que garantizaría su aplicación a partir del 2019 en todas las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Contra la expectativa del peronismo de “hay 2019”, mientras Magario y el peronismo brindan este mensaje a las jerarquías de las iglesias, mantienen su alianza contra los derechos de las mujeres y el derecho a la educación sexual, las mujeres seguimos exigiendo aborto legal, seguro y gratuito y la separación efectiva de la iglesia del estado. Para que no avancen sobre los derechos que conquistamos, para arrancar los derechos que nos niegan, es necesario multiplicar la fuerza de nuestra organización, impulsar una gran campaña, con asambleas, apoyos y pronunciamientos desde las escuelas, colegios, facultades, sindicatos docentes y centros de estudiantes. Una gran campaña que prepare una enorme movilización para exigir que se separe a las Iglesia del Estado y arrancar el reclamo que instalamos con años de lucha: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir. El mismo reclamo que nos tiene que empujar este 14 de noviembre en contra del presupuesto de ajuste que el gobierno con la complicidad del peronismo, los gobernadores y el FMI nos quieren imponer. ¡Porque hay fuerzas para luchar y vencer!







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