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TRABAJADORES MUNICIPALES

Mendoza: declaraciones de los trabajadores santarrosinos ante los abusos de Salgado

Hace semanas Santa Rosa es noticia a nivel nacional por los abusos cometidos por su intendente Sergio Salgado contra los trabajadores que dependen del municipio. Estos últimos, que se encuentran en huelga, manifestaron preocupación en cuanto a la persecución de la protesta en dicho municipio.

Viernes 22 de enero de 2016 | Edición del día

Es por esto que muchos de los afectados por despidos o falta de pago no se atreven siquiera a manifestarse. Una trabajadora municipal cuenta que cada vez son más los compañeros que están acompañando en la lucha; sin embargo muchos se ven obligados a hacerlo de forma pasiva, pues las represalias si salen a pelear por lo que les corresponde no tardan en llegar. Amenazas, recesión de contratos a familiares, traslados a diferentes lugares de trabajo son sólo alguna de las estrategias ilegales y patoteriles implementadas por Salgado y los oficialistas para reprimir la protesta social. "Cada vez que venimos a cortar la calle, están mirando para ver quiénes somos, por eso muchos tienen miedo”. “Hemos sido más de 200 manifestándonos y deberíamos ser muchos más si no fuera por la presión que ejerce el municipio. Otros, –dice aludiendo a la falta de pago- no tienen para pagar el pasaje y trasladarse hasta el centro a manifestarse”.

Otro municipal denuncia ante los medios: “Han generado un problema social en el departamento, han dividido la población, los que son obsecuentes con Salgado, y otra parte que somos los trabajadores que estamos reclamando. Hay gente que está reprimida porque no puede venir a reclamar sus derechos, han violado los derechos de cada uno de los santarrosinos y estamos acá para reclamarlo. Lo que estamos haciendo es reclamar por nuestros salarios para llevar la comida a nuestros hogares.” Y en referencia al justicialismo, al que pertenece Salgado, agrega: “Que no hablen de justicia social, eso es defender a aquel que realmente lo necesita y darle el plato de comida para que lleve a su casa”. “Quiero defender los derechos de cada uno de los trabajadores porque me siento trabajador”, manifiesta.

Los trabajadores de la educación de la comuna denuncian que "Ya no hay códigos ni libertad de expresión, además de miedo hay amenazas". El sector docente es uno de los más afectados porque "desde el mes de octubre del 2014 no percibimos los incentivos. Nos realizan los descuentos de Osep, IPV, descuentos jubilatorios y retenciones de préstamos; los cuales no son depositados en sus destinos. Además, nos informaron que se van a cerrar cinco Jardines, dejando en la calle a docentes en plena crisis provincial. Teniendo que pagar la crisis los niños que son también damnificados". Otra docente manifestaba en una concentración, presa de la desesperación cuando apareció infantería bajo órdenes del intendente: "ya no sabemos qué hacer, la crisis la están pagando los trabajadores (…) ¡Por favor pueblo despierte! Hay gente acá que está pasando hambre.” Y luego agregó que “hay niños, nos han venido a reprimir, no entendemos que está pasando. Acá no existe la democracia".

"A seguir con la lucha" y "no vamos a parar hasta que nos liquiden todo lo que nos deben", fueron dos frases recurrentes entre los municipales cuando se hizo el depósito desde el gobierno provincial. Dicho depósito permitía cubrir solo uno de los seis meses adeudados. "Nos han depositado el mes de diciembre y noviembre ha desaparecido, ¿noviembre no lo piensa pagar? es borrón y cuenta nueva, ahora la gente está más enojada que nunca"; dice uno de ellos. Los trabajadores están convencidos, no piensan parar hasta que se les pague hasta el último centavo y hasta que se vaya el intendente.

Por este motivo, muchos comparten su indignación a través de las redes, ante la desigualdad entre los sueldos de miseria que ganan los contratados y los que cobran los concejales y el intendente del departamento. Para ganar lo que Salgado gana en un mes, los contratados tienen que trabajar 36 meses, por lo que les llevaría 36 años percibir lo que él percibe solo en un año. Ni él, ni ninguno de los concejales, que se llenan los bolsillos cobrando cerca de $ 30.000 por mes, vive como un trabajador de Santa Rosa, con trabajos precarios y contratos a término que son verdaderos despidos y suman ya más de 400. Ninguno padeció las consecuencias que genera no tener agua potable en sus casas y no poder disponer de ella por el cierre arbitrario del municipio.

Es claro que ante esta situación, para que la crisis no la paguen los trabajadores ni el pueblo de Santa Rosa, es necesario el pase a planta de todos los contratados, la reincorporación de los despedidos, el pago de todos los meses adeudados y un salario mínimo igual a la canasta familiar.







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