Juventud

ABORTO LEGAL

Nosotras sí estamos enojadas con la Iglesia

La marea verde desde adentro. Sensaciones y perspectivas del discurso de Cristina Kirchner en el Senado.

Guadalupe Oliverio

Juventud PTS

Ilana Yablonovsky

Estudiante del Conservatorio Astor Piazzola

Viernes 10 de agosto | 15:18

La jornada del miércoles 8 fue distinta a la del 13J que dió la media sanción de diputados. El aire estaba distinto. Todas las pibas y pibes que estábamos frente al Congreso sabíamos ya para las últimas horas que los números estaban del lado de los celestes. Y entre la lluvia y el frio que congelaba los dedos, ya no se escuchaban risas y aplausos a los discursos como la vez pasada. No se los festejaba ni a los senadores que exponían a favor.

“Si esto no sale, yo la pudro” decían por lo bajo, entre dientes, cientas de pibas que llevaban sus ojos pintados con brillantina y sus pañuelos ya embarrados por la lluvia. “Que se vayan al carajo” pedían, mientras otra le contestaba “Si, son todos dinosaurios”.

Lo “festivo” de las bandas y las pintadas desaparecieron con el viento que todo empuja y la oscuridad de la noche. Cada tanto del otro lado de la plaza vallada, aparecía en el cielo algún fuego artificial. Eran los azules, los pro aborto clandestino, curas y obispos que estaban contentos. En pleno festejo.

Las palabras de Cristina Fernandez de Kirchner eran las mas esperadas desde que nos enteramos que el proyecto de ley llegaba al senado. Pero esta vez no enamoraron como pasaba antes en amplios sectores de jóvenes.

"No se enojen ni con la Iglesia, ni con los sacerdotes” nos pedía "la jefa" a las pibas que venimos hace meses enfrentándolos con argumentos, poniendo el cuerpo en las calles, y muchas sufriendo ataques físicos de los "antiderechos".

“Sigan construyendo esa fuerza que pude percibir claramente el 8 de Marzo” nos pedía para rematar... Como si se pudiera construir una fuerza que quiera cambiarlo todo sin enfrentarse a enemigos que son muy poderosos, y hacen todo lo que está a su alcance para que nada cambie. Tienen intereses grandes que defender.

La batalla del 8A endurece nuestra pelea, porque le dió rostro al enemigo: es el Papa argentino con el que Cristina se abrazó (y con el que Macri quisiera hacerlo) y son los obispos y curas. También las y los gobernadores que parecen salidos de la época feudal: de Cambiemos, del peronismo y del Frente Para la Victoria también.

Son enemigos la casta de senadores y políticos de los partidos de siempre, que están hace muchísimos años en la política, ganan millones de pesos y tienen el poder de decidir por sobre la vida y la muerte de todas nosotras sin que les tiemble el pulso, aunque en las calles ya hayamos decidido nosotras mismas.

¿Cómo se le ocurre pedirnos que no nos enojemos? Si la clandestinidad la pagamos nosotras, las trabajadoras y las pobres con nuestras propias vidas. Si el silencio de la Iglesia cómplice con los milicos hace que sigamos buscando a los nietos que faltan contra viento y marea. Nos enoja su cinismo, porque dicen que defienden la vida, pero como dijo Nora Cortiñas: "la iglesia no salió a defender la vida de las embrazadas desaparecidas a quienes los militares torturaban con la picana eléctrica."

¿Cómo no nos vamos a enojar, Cristina? Si cada vez que vemos de los abusos de los curas en la TV, en los barrios, se nos llena el pecho de odio. ¿O nos vas a pedir que cuando escuchemos a los peronistas decir derechadas no digamos nada? Como Urtubey, que merece volver al medioevo: "hay casos donde la violación no tiene violencia sobre la mujer"

La Iglesia se opuso sistemáticamente al divorcio, la educación sexual y el matrimonio igualitario. Estamos muy enojadas.

Seriamos ingenuas si dijiesemos que no entendieron la marea verde si nos piden compasión con la iglesia. Es que se dieron cuenta perfectamente del tsnunami que se desató y donde puede terminar. No estábamos acá solo por el derecho al aborto legal. Estábamos acá porque nos cansamos de que nos opriman y exploten. Estamos hartas de su moral, de sus reglas, sus roles. De que nos condenen a vivir encerradas en nuestras casas. La marea verde es impulsada a partir del amor por vivir la vida libres y del odio al sistema que nos la arrebata. Y ahora que encontró enemigos concretos, puede ser muy peligrosa. El rechazo a la ley no es la derrota final, sigue calentando la hoguera. Sigue subiendo la bronca. Nadie salió pensando en quedarse de brazos cruzados.

Sería ingenuo no pensar que en última instancia, su pedido, fue un guiño a los eclesiásticos, de los cuales nunca se separó. Porque parece que con tal de lograr un armado para 2019, la puerta está abierta hasta para el diablo que viste de blanco y con sotana.

Pero nosotras no solo no queremos esos armados electorales que están podridos, sino que no queremos acomodarnos a los tiempos electorales. No queremos que especulen con nuestras vidas. Ya mismo es que las mujeres siguen muriendo por abortos clandestinos y esto no puede esperar. Ahora hay que actuar.

“Hay que votar mejor” decían algunas en la marea verde. El problema es que no hay un solo bloque que se salve. El único que tiene en su programa político el aborto legal, seguro y gratuito y lo vienen peleando hace años, sin ningún acuerdo con la iglesia es el Frente de Izquierda.

Hay bronca con el bloque radical que fue el que más votos en contra del aborto legal tuvo. Hay bronca con Michetti que festejaba con el micrófono abierto y con Vidal “aliviada” de que sigan muriendo cuerpos gestantes en clandestinidad.

También con el peronismo por votar en contra (si la mayoría votaba a favor, salía). Y porque tuvieron los discursos mas de derecha. Hasta una de sus senadoras llegó a decir que votaba en contra porque no tuvo tiempo de leer el proyecto. ¿Qué estuvo haciendo todos estos meses?

Unidad Ciudadana no solo no votó todo el bloque a favor, sino que su máxima referente apareció en el debate públicamente ¡en la última hora! para su discurso y en ningún momento llamó a movilizar. ¿Qué hizo la ex mandataria para que salga este derecho en este momento? ¿Qué llamado tuvo hacia los sindicatos que dirigen?

Había peronistas en ambos lados de las vallas y del recinto. Además, conducen la mayor parte de los sindicatos que le hubieran dado mucha fuerza a la movilización si hubiesen proclamado un paro general por el aborto legal, un derecho que mejoraría contundentemente la vida de las mujeres trabajadoras que son las que mueren. Durante la jornada del 8 de Agosto, la CTA estaba en plena elección, ignorando la movilización histórica.

El balance no sólo es del pasado, de que hizo o no hizo en su mandato, también es actual.

Varias figuras del mundo de la política y el espectáculo salieron a cruzarla ingeniosamente. Cristina emocionada contaba que “dentro de 15 años (su nieta) Helenita estará en quinto año y María Emilia en cuarto año. Y la verdad que para cuando eso pase esto va a estar sancionado. La verdad que pensaba que sus compañeras en el colegio le iban a preguntar: ’Che, ¿tu abuela cuando era senadora?” La legisladora del Frente de Izquierda, Myriam Bregman rápida tweeteo: “¿Y cuando tu abuela era presidenta?”.

"Si yo tuviera la certeza de que votando negativamente o rechazando la media sanción no habrá más abortos en Argentina, no tendría ninguna duda en levantar la mano” dijo “el problema es que este Cuerpo va a rechazar lo que viene de Diputados y van a seguir produciéndose los abortos". Nos preguntábamos si estábamos confundidas o ¿acaso no hubo cientos de miles de abortos bajo su mandato? Doce años fueron. Ni mas ni menos. Es cínico no decir ni una palabra de esto. Nosotras luchamos también por todas las que no pueden estar hoy acá.

Por último, casi como si fuese una burla a quienes escuchamos el vómito de argumentos todo el bloque del PJ y de la misma Silvina Garcia Larramburu de Unidad Ciudadana, Cristina nos dice “Vamos a tener que agregarle el feminismo a lo nacional y popular.” El problema es que un feminismo que no cuestiona el régimen social en su conjunto, del cual Cristina y el peronismo en Argentina son un pilar fundamental, es un feminismo impotente.

No podemos pensar en liberarnos de las cadenas de la opresión, sin pensar en separar definitivamente a la iglesia del estado y eso requiere un cuestionamiento muy profundo al gobierno de turno, como tambien al propio peronismo, sus alianzas electorales y su modo de gobierno ayer en el estado y hoy en las provincias.

Liberarnos de la opresión, requiere combatir la explotación siendo las mujeres las que menos cobramos por el mismo trabajo (algo que CFK reconoce en su discurso en el senado) y teniendo una doble jornada laboral con las tareas domésticas que no son remuneradas. ¡Todo eso es plata que los empresarios y el estado se ahorran! ¡Millones y millones de pesos! Cuestionar esto, para el peronismo, es cuestionar a los propios empresarios junto a los que y para los que siempre gobernaron.

Desde abajo se está expresando otra cosa. Empezamos a ser miles de pibas y pibes, jóvenes universitarios, terciarios y secundarios que vemos que la lucha de las mujeres tiene que estar en la vereda de enfrente del estado, de la Iglesia, de los partidos de siempre. Que se organizadas en las calles. Dispuestas a ir por mucho mas. A no bajarse de sus reclamos. Empiezan a preocuparse los políticos. Le rezan a los azules y le prenden una vela al señor. Le ruegan que baje la marea, que se disperse. Van a buscar la via para que sea reencauzada. Porque no quieren que llegue el dia en que nos encontremos en la calle las pibas con las y los trabajadores. Ese dia, vamos a ir por todo.







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