Sociedad

IGLESIA Y DICTADURA

Obispo del Ejército justificó "malestar" de militares por beatificación de Angelelli

Apoyándose en la teoría de los dos demonios, Santiago Olivera quiere "atajar" el rechazo de las tropas argentinas a la demagogia de Francisco y la beatificación del obispo riojano asesinado por la dictadura.

Jueves 2 de mayo | 10:17

La beatificación de los llamados Mártires Riojanos (monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville y el militante católico Wenceslao Pedernera),llevada a cabo en tierras riojanas el pasado 27 de abril, generó malestar en el ámbito militar y fue puesto en evidencia por el mismo obispo castrense Santiago Olivera. Otro buen alumno de la iglesia argentina, quien se empeña en enterrar en el olvido el innegable protagonismo eclesiástico en la última dictadura genocida.

Santiago Olivera, obispo de las Fuerzas Armadas puesto en funciones por Bergoglio en 2007, emitió un mensaje al que puede accederse a través de la página oficial del obispado castrense donde deja en evidencia el malestar que la beatificación de los sacerdotes riojanos asesinados en la última dictadura cívico militar eclesiástica causó en sectores de las Fuerzas Armadas, al señalar que “comprendo el dolor y la sorpresa de muchos, pero también esto habla de los muchos años en que hemos vivido con miradas distintas, sesgadas; pero todo eso no quita que vivamos hoy todo esto desde el punto de vista de la fe, como cristianos y sin lugar a dudas como católicos”

Asimismo pidió a su “pueblo Diocesano, a mi gente, a la familia militar, a aquellos que se sientan heridos, que vivamos esto, la Beatificación de los Mártires Riojanos desde la fe, sabiendo que la verdad hace libre y tiene una fuerza esplendorosa. Vivamos perdonando, ofreciendo cuando no se comprende, cuando no se sabe, no somos ni jueces, ni somos el Santo Padre que es quien conoce y ha decidió la Beatificación”
Querida familia militar sean capaces de comprender y perdonar…

En otro párrafo de la misiva, el prelado castrense, al referirse a la dictadura cívico militar, dijo que “aquellos fueron tiempos dolorosos que le tocó vivir a la Argentina, tiempos de confusión, de persecución, de desaparición y de muerte”. Y agregó “internalicemos el nunca más, nunca más la violencia de ningún signo, de ningún lado. Sean, los que haya sido los responsables, en esta justicia sospechada tantas veces, debemos trabajar por la verdad, por el encuentro, por el amor, por la paz, por el perdón”.

Olivera continúa en este tono pacificador cuando señala que “este es un llamado a todos, a mis fieles castrenses les digo, que vivamos esta Beatificación desde la fe, para que podamos descubrir que lo que se hizo mal, para no volver a cometer los mismo errores como hace 40 años atrás”. Además pidió, que “celebremos esto, como una verdadera fiesta de la Iglesia y del pueblo, con caminos difíciles pero que la historia sabrá juzgar para con humildad y con verdad podremos mirarnos a los ojos sabiendo pedir perdón por todo lo que sea necesario”.

¿De qué errores estaría hablando el obispo Olivera? ¿Qué cosas se hicieron mal? ¿Los 30 mil compañeros detenidos desaparecidos serían un error? ¿El robo sistemático de bebés, la tortura a mujeres embarazadas?
¿Reconocer estos errores sería parte de la tal ansiada reconciliación por parte de algunos sectores que proclaman el “borrón y cuenta nueva” de esta guerra entre bandos como plantea la teoría de los demonios? Asi fue planteado en El “Nunca Más”, publicado en 1984 y difundido por el gobierno de Raúl Alfonsín cuyo prólogo escrito por Ernesto Sábato afirma que” a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente pero que el combatido…no podrá haber reconciliación sino después del arrepentimiento de los culpables”

Cerrando dijo, “como siempre recuerdo, los Santos, son hombres y mujeres como nosotros, es decir falibles, tenemos luces y sombras, pero que en ellos (los Mártires), ha prevalecido la fidelidad y en este caso, en el derramamiento de la propia vida por la proclamación del Evangelio”

Buen muchacho

Son conocidas las declaraciones del capellán castrense que lo acercan mucho al pensamiento y el sentir militar. A días de su asunción en 2017 sostuvo que "es importante el servicio de acompañar a las Fuerzas Armadas y de seguridad para hacer un camino de mirar para adelante. Con justicia sí, pero también cerrando heridas, historias y reconociendo errores" y agregó que "la voluntad de querer mirar para adelante y sanar heridas reconociendo esos errores tiene que venir de todos lados".

Defensor de la teoría de los dos demonios pidió “la reconciliación mirando para adelante” al tiempo que bregó por el otorgamiento de prisión domiciliaria a militares genocidas mayores de 70 años, condenados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. “Si hay represores que han llegado al límite de edad o no tienen sentencia definitiva y demás, también tienen derechos. Hay que buscar justicia y no venganza”, sostuvo. La búsqueda de la verdad y la memoria completa que intentan imponer los defensores de la dictadura y los genocidas.

El obispado castrense, el fiel servidor de Bergoglio que bendice a los hombres y mujeres que integran las fuerzas armadas, su familia; cuenta, para sus oficios religiosos, con un plantel de 170 capellanes. A ellos les son encomendadas las “almas” de los miembros del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea, la Gendarmería y la Prefectura Naval. Para semejante tarea, de tanta “responsabilidad”, el Estado le retribuye con sus arcas públicas. A los obispos castrenses les otorga un rango de subsecretario de Estado, pagando un sueldo por encima de los $ 100 mil pesos.

La apertura de los archivos que siguen en poder de la jerarquía católica y los altos mandos militares es una cuenta pendiente de todos los gobiernos desde el regreso de la democracia en 1983. Como dijera la abogada y legisladora por el Frente de Izquierda Myriam Bregman dichos archivos tiene una validez jurídica con la que se podría identificar a muchos más responsables de los crímenes cometidos durante la dictadura.

Una iglesia que no solo se alimenta de las arcas estatales e intenta por todos los medios digitar las vida de millones como lo vimos por la pelea por el aborto legal, encubridora curas abusadores aquí y en todo el mundo mientras le da la espalda a las miles de víctimas de abusos sexuales eclesiásticos que ya no callan más.
Una iglesia consustanciada con el genocidio, como lo demuestra también la complicidad del propio Bergoglio con los militares, los genocidas, quien se ha negado a entregar información sobre lo actuado por la dictadura, dejando en total evidencia la complicidad de la Iglesia, como lo hemos denunciado en este medio más de una vez.







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