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OPINIÓN

Pablo Iglesias, rogando a Su Majestad para gobernar con la casta

El líder de Podemos le pide al rey que interceda para convencer a Pedro Sánchez de formar un gobierno de coalición que garantice la “estabilidad a nuestro sistema parlamentario”.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Sábado 14 de septiembre | 06:24

Decenas de miles de jóvenes desafectos al Régimen monárquico parlamentario se vienen expresando desde el otoño del 2018 a través de referendos sobre la monarquía en universidades de todo el Estado. Una nueva generación desafecta a la Corona se propuso exigir, junto a las consultas barriales y el movimiento democrático catalán, su derecho a decidir sobre un Régimen que no habían elegido. Sí, desafectos a un Régimen heredero del dictador Francisco Franco, que cuando parece estar casi herido siempre operan viejos y nuevos agentes para ayudar a recomponerlo.

La generación de los referendos, del movimiento de mujeres o del movimiento verde por el cambio climático, es más joven que la que se expresó en las plazas del 15M del 2011 al grito de ¡Que no, que no nos representan! o ¡PSOE y PP la misma mierda es! Pero como en una realidad paralela, Pablo Iglesias, en su búsqueda incesante por gobernar junto al PSOE, no sólo se olvidó ya de las plazas y pide de rodillas a Pedro Sánchez un gobierno de coalición con la pata liberal progresista de la vieja casta. Sino que además se arrodilla ante su Majestad al ruego de: "Creo que el Rey debería hacer entender a todos los candidatos, y en particular la que tiene más apoyos, que la coalición es una vía de dar estabilidad a nuestro sistema parlamentario", tal como sentenció en una entrevista en la Sexta.

Y aunque recuerda ser antimonárquico, pide ayuda a La Corona para “dar estabilidad” al sistema parlamentario, dice, “olvidando”, parece ser, que estos años la familia real hizo lo suyo para que hoy miles de jóvenes le recuerden que su futuro está siendo hipotecado también por esta institución vetusta, que derrocha millonadas en casos de corrupción, en sus amistades con dictaduras como la de Arabia Saudí, en amantes y cazas de elefantes. Y que, a pesar de todo ello, la Corona sigue blindada con toda la impunidad institucional mientras decenas de jóvenes raperos son acusados con todo el peso de la ley por denunciar con su arte la obscena realidad de esta institución parasitaria.

Pero, ¿es un “olvido”? ¿O es otra demostración del degradante fracaso del neorreformismo sin reformas de la formación morada? Ya muy lejos ha quedado el “asaltar los cielos”. El camino hacia un gobierno con la casta del PSOE trae consigo una suerte de cadena de claudicaciones, esta vez, al costado monárquico y nada republicano de los socialistas. Estos también fueron parte del “búnker del 78” direccionado por la propia Corona que activó la brutal represión al pueblo catalán. Miles de jóvenes también participaron de los referendos en Catalunya, después del 1-O, motorizados por la rabia que había causado el discurso de Felipe VI aquel 3 de octubre de 2018.

Pero para Pablo Iglesias estos ya deben ser acontecimientos del pasado. Tal vez no le importe tanto el hecho de que ese mensaje del monarca también iba dirigido a todos los pueblos del Estado español, dejando claro que no permitirá ningún cuestionamiento al Régimen. ¿Cómo actuaría Unidas Podemos si gobernara con el PSOE, y los cientos de referendos se replicaran con un gran movimiento activo en las calles y este fuera reprimido como al pueblo catalán?

El neorreformismo está mostrando ser un fracaso ya para dos generaciones. En la primera, el 15M fue desviado y pasivizado, ayudando así a la recomposición del Régimen en uno de sus aspectos más cuestionados: la crisis de representación política y del bipartidismo español. Para la actual, buscando directamente gobernar con el PSOE para gestionar los negocios capitalistas y, de paso, ayudando a reforzar el rol bonapartista de la figura más antidemocrática del Régimen, la Corona, a pesar del desgaste y cuestionamiento que viene sufriendo entre amplias capas de la juventud, el movimiento de mujeres y sectores de la clase trabajadora.

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Mientras tanto, la repetición electoral parece ser inevitable el 10N, salvo algún otro giro brusco que lleve a más concesiones de Unidas Podemos al PSOE. Por ahora Pablo Iglesias amenazó con trasladar al Rey su decisión de abstenerse a una investidura de Pedro Sánchez si no llegaran a un acuerdo de gobierno de coalición. Sin pruritos ni complejos, su última carta es pedirle a Felipe VI que juegue de árbitro a favor de una coalición. Un rol que muy probablemente no sea jugado por el Rey, quien se encontrará el próximo martes a las doce tras la segunda ronda de contactos en la Zarzuela. El PNV ya intentó la misma mediación sin éxito.

Mientras se continúan sucediendo las crisis de la vivienda y los precios de alquileres desorbitados, aumenta la cifra del paro, los femicidios, la represión al pueblo catalán, las deportaciones, las muertes en el Mediterráneo, la precariedad laboral y una larga lista de dramas sociales. Pero también un caldo de cultivo para reflexionar, entre tanto vacío y desilusión que dejan las formaciones que se dicen de izquierda o progresistas, qué alternativas políticas son necesarias construir para enfrentar tantos desagravios de un sistema y un Régimen -y sus instituciones y partidos- que tanto rechazo causa a las jóvenes generaciones.

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