Política

UN RECORRIDO HISTÓRICO

¿Para qué participamos los revolucionarios en las elecciones parlamentarias?

En junio de 1907 el Zar disolvía la Segunda Duma, el parlamento ruso anterior a la Revolución. En aquella Duma los bolcheviques, junto con otras fuerzas de izquierda, habían logrado una minoría relevante entre los diputados. Era la primera vez que participaban de aquella institución. Las lecciones de aquella experiencia, a través del pensamiento de Lenin.

Domingo 25 de junio de 2017 | 12:10

¿Qué era la Duma?

La Duma fue una concesión que el zarismo otorgó al pueblo ruso luego de la revolución de 1905, con el fin de desviar las aspiraciones del movimiento huelguístico que se estaba debilitando, pero aún continuaba en las calles. Era mucho más antidemocrático que el parlamento burgués como lo conocemos hoy, porque no dejaba de ser una monarquía retrógrada y absolutista.

Los diputados de la Duma eran elegidos por las cuatro “curias” o grupo de electores que funcionaba en Rusia. Estaban separadas por clases sociales: la aristocracia, la burguesía urbana, los campesinos y los obreros. Cada una de ellas votaba una cierta cantidad de electores que se reunían en colegios electorales para decidir finalmente entre los candidatos propuestos. Las elecciones no sólo eran indirectas y arbitrarias, siendo convocadas únicamente por el Zar, sino que también eran desiguales. Los votos de la curia de la aristocracia o los de la burguesía liberal (los kadetes), por ejemplo, valían muchas veces más que la de los trabajadores urbanos o los campesinos, por eso tenían más cantidad de representantes en la Duma.

No era un modelo de democracia ni de representación, no tenía poder de decisión sino que era consultiva. Pero en la práctica terminó canalizando la bronca hacia el régimen político monárquico del zarismo.

A la Primera Duma disuelta por el Zar, le siguió el llamado a una Segunda Duma convocada para febrero de 1907. Los bolcheviques, impulsados por Lenin, luego de varios debates al interior del partido socialdemócrata (POSDR), decidieron participar activamente de esas elecciones parlamentarias para aprovecharlas con todas las energías de los revolucionarios. En la Duma anterior los bolcheviques habían impulsado un boicot activo porque consideraba que el movimiento revolucionario aún era fuerte en las calles y la batalla central estaba allí. Pero, tiempo después Lenin consideró que fue un error no presentarse ya que no tenía sentido un boicot activo si el movimiento en cuestión se estaba debilitando y se comenzaba a depositar expectativas en el Parlamento.

¿Cómo se proponían intervenir en la segunda Duma?

Para comienzos de 1907, como cuenta el historiador Pierre Bruoé, la situación se había vuelto reaccionaria: el movimiento obrero se debilita y el zarismo se propone derribarlo. Lenin consideraba que las elecciones a la Duma debían ser utilizadas como tribuna de los socialistas. No podían despreciar esta forma de publicidad. Por eso inicia una lucha política hacia dentro de la socialdemocracia particularmente con su dirección, donde los mencheviques tenían mayoría, sobre el rol del “parlamentarismo” en el proceso revolucionario. “La historia ha refutado implacablemente todas las ilusiones constitucionalistas y toda la `fe en la Duma´, pero la historia ha demostrado también irreversiblemente que esta institución sirvió, aunque en forma modesta, a la revolución como tribuna de agitación para desenmascarar la verdadera “naturaleza íntima” de los partidos políticos”, escribía en 1906. Por eso mismo, afirmaba que, “sería ridículo cerrar los ojos a la realidad (…) Ha llegado el momento en que los socialdemócratas revolucionarios dejen de ser boicoteadores. No nos negamos a ir a la segunda Duma cuando sea (o “si” es) convocada (…) por el contrario, guiados por la experiencia que ya nos brinda la historia, supeditaremos por entero la lucha que libramos en la Duma a otra forma de lucha: la huelga, la insurrección, etc.(Idem).

Participar en la Duma les permitiría lograr una divulgación masiva de las ideas de los revolucionarios a los trabajadores y el pueblo en forma paciente y clara, intentando elevar el nivel de su conciencia política, pero dejando en claro los límites de esta monarquía constitucional y llamando a los trabajadores, desde estas tribunas parlamentarias, a organizarse para enfrentar al gobierno. Mientras, el trabajo gris y cotidiano (el clandestino) debía desarrollarse a la par en las fábricas y centros industriales más importantes.

De esta forma, un sector de masas que tenía expectativas en que la Duma fuera un espacio legítimo de representación y un paso adelante en la democratización de un régimen político formado por una monarquía absoluta, podría hacer una experiencia mediante la política impulsada por los bolcheviques y conocer sus ideas y propuestas.

Pero también fue un instrumento que Lenin utilizó para desprestigiar al régimen político de conjunto, denunciando sus negociados y los intentos de avanzar sobre las condiciones de vida de los trabajadores y campesinos.

Por eso, la campaña electoral para la Segunda Duma apuntaba a divulgar masivamente el programa socialdemócrata. Las propuestas más importantes de los bolcheviques fueron: mejorar las condiciones de vida de los trabajadores con la reducción de la jornada a 8hs de trabajo; entablar un diálogo con los campesinos y sus demandas (un sector de disputa entre los socialdemócratas y los kadetes que representaban los intereses de la burguesía liberal); obtener libertad política y de expresión; y reafirmar que sólo con la independencia política se podía garantizar la defensa real de los intereses de los trabajadores, los campesinos y los pobres.

En la próxima campaña de la Duma los objetivos políticos inmediatos de la socialdemocracia son explicar al pueblo la completa inoperancia de la Duma como medio de satisfacer las reivindicaciones del proletariado y la pequeña burguesía revolucionaria (…); explicar la necesidad de una insurrección armada, un gobierno provisional revolucionario y una asamblea constituyente basada en el voto universal, directo, igual y secreto” ,afirmaba el dirigente revolucionario ruso.

De esta forma se buscaban desenmascarar a quienes pretendían posicionarse en un rol “democrático” como los kadetes, quiénes en más de una oportunidad habían hecho acuerdos con las centurias negras, la derecha zarista.

Decía Lenin en Proletarien noviembre de 1906: “¡Camaradas y obreros todos de Rusia! ¡Voten por los candidatos del Partido Obrero Socialdemocrata de Rusia! Es el partido que lucha por la libertad completa, por la república, por el derecho del pueblo a elegir a los funcionarios del gobierno. Lucha contra toda opresión nacional. Lucha por la entrega de toda la tierra a los campesinos, sin rescate. Apoya a todas las reivindicaciones de los marineros y soldados conscientes al luchar por lograr que el ejército regular sea reemplazado por el pueblo armado”.

Independencia política y bloque de izquierda

Los bolcheviques centraron su campaña en las ciudades más industrializadas: San Petersburgo y Moscú. “Los socialdemócratas deben llevar a cabo esta lucha fuera y dentro de la Duma para acrecentar la conciencia de clase del proletariado, fortalecer y ampliar su organización” (Lenin, OC, Tomo XII, Ídem. Pág. 133).

El 9 de febrero de 1097 Lenin informaba los resultados de las elecciones en Petersburgo, donde obtienen un 25% de los votos, mientras que en Moscú un 13%. Finalmente, en las elecciones para la segunda Duma la socialdemocracia obtiene75 diputados y la derecha sólo 54. Se demuestra cómo las grandes masas, que habían participado en forma activa en la Revolución de 1905, le otorgaban una gran confianza a la socialdemocracia, aunque no estaban dispuestas a hacer una revolución aún.

Por otra parte, el bloque de izquierda fue una política impulsada por los bolcheviques sobre todo para el momento en que los electores de las cuatro curias debían reunirse y elegir a los diputados de cada distrito. Sobre este punto se va a abrir un fuerte debate al interior del POSDR entre bolcheviques y mencheviques. Estos últimos querían impulsar un acuerdo parlamentario con los kadetes para enfrentar a los zaristas representados por las Centurias Negras. Debajo del discurso del miedo al avance de la derecha, se escondía la política de los kadetes de evitar el avance del verdadero peligro para el régimen: la izquierda revolucionaria.

El debate político se dio en una conferencia partidaria en la que participaron todos los dirigentes socialdemócratas. Los mencheviques impotentes, abandonaron la reunión. Los bolcheviques redoblaron sus exigencias y se negaron a formar el bloque con los Kadetes porque éstos a su vez negociaban con la derecha, “no supeditamos nuestra táctica a tener puestos” (Lenin, OC, Tomo XII. Idem. Pág. 13), afirmaban.

Otra de las diferencias que se manifestaban entre bolcheviques y mencheviques era el carácter mismo que cada uno de ellos le daba a la Duma. Estas diferencias se manifestaron en el transcurso de la Primera Duma y el debate continuó en los meses siguientes. Plejánov, representante de los mencheviques, planteaba que la Duma debía tener plenitud de poderes y que debía ser ese gobierno provisional el que convoque a una Asamblea Constituyente de toda Rusia. Por el contrario, Lenin proponía “agitar” la necesidad de una asamblea constituyente desde las bancas. La Duma no sería más que un instrumento, una táctica para agitar entre las masas la consigna y explicar su importancia; pero la Asamblea Constituyente debía organizarse desde el movimiento revolucionario, desde las luchas y las huelgas en las fábricas.

No se admiten reformas

Lenin planteaba que mientras el poder estuviera en manos del Zar, era utópico pensar que de ese espacio parlamentario que era la Duma, podía surgir una transformación del régimen político ruso. Pero esa experiencia tenían que hacerla los sectores populares y los trabajadores, los bolcheviques tenían que acompañarlos planteando propuestas que desenmascararan los planes de los poderosos, tanto de los zaristas y sus políticos de derecha como de los kadetes liberales. Eso les permitiría explicar cómo podía preparase una revolución que terminara con el zarismo y continuara el proceso de 1905.

Por ejemplo, Lenin preparó minuciosamente la intervención de los diputados bolcheviques en el debate sobre la cuestión agraria que se desarrolla en la segunda Duma. Propone una denuncia profunda sobre las condiciones de vida y de producción en el campo, desenmascarando los planes de la derecha y el zarismo. Pero también utiliza esa tribuna para explicar que los bolcheviques luchan por “llevar más lejos aún” la lucha de los campesinos para conquistar una verdadera reforma agraria. En última instancia, los campesinos y los trabajadores debían confiar sólo en sus propias fuerzas.

Una trinchera de combate

A través de los escritos de Lenin podemos interpretar que, para los revolucionarios, la intervención en el parlamento burgués (hasta en la Duma que era mucho más antidemocrática) es una táctica privilegiada en momentos en que los sectores de masas tienen expectativas en él, están desmovilizadas y no está planteado en lo inmediato el surgimiento de organizaciones de poder propio de los trabajadores organizadas desde las unidades de producción, como consejos obreros, que en Rusia se conocieron como soviets en las revoluciones de 1905 y 1917, verdaderos parlamentos de los trabajadores y del pueblo propio, que plantean la perspectiva de un nuevo régimen social superior a la propia democracia burguesa occidental, donde son las masas populares las que se autogobiernan.

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Tomando la experiencia de Lenin y los bolcheviques -salvando las particularidades de cada momento histórico-, los marxistas revolucionarios del PTS conformamos el Frente de Izquierda desde el 2011 para presentar una alternativa política independiente de los trabajadores en las elecciones. Con Nicolás del Caño y Myriam Bregmancomo referentes del FIT, junto a cientos de candidatos trabajadores, estudiantes, mujeres y jóvenes de todo el país, levantamos un programa anticapitalista y denunciamos al régimen burgués y sus partidos (incluidos aquellos que se disfrazan de progresistas) que defienden los intereses de los ricos. Con imaginación y una gran campaña militante, nuestro objetivo es elevar la conciencia política y las aspiraciones de millones y fortalecer la organización combativa del movimiento obrero, las mujeres y la juventud.







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