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Paren las rotativas, cerró el Buenos Aires Herald

El diario, que publicó más de 140 años ininterrumpidamente en inglés, fue el único que denunció a la dictadura mientras el resto de los medios la apoyaban. Cristóbal López es el dueño del Grupo empresarial propietario tomó la decisión de que no saliera más a la calle.

Lunes 7 de agosto | Edición del día

Los medios de comunicación a nivel mundial sufren una transformación importante, en especial los gráficos. El formato impreso está casi extinto y le resulta difícil competir con la riqueza de los medios digitales que ofrecen su producto para ser leído múltiples plataformas.

El Buenos Aires Herald no escapó al designio de los diarios en el panorama crítico, sin embargo no parece ser éste el único verdadero motivo, quizás, de su abrupto cierre.

El Grupo Indalo, del empresario Cristóbal López, es dueño del Herald y de varios medios de gran porte en el país como C5N y Radio 10, entre otros. Como empresario “todo terreno” (petróleo, transporte, juego, medios, industria, comercio), además de buscar la ganancia capitalista tiene el “plus” de no interesarse demasiado por la calidad ni el valor simbólico-cultural que administra. Además, tiene fama de liquidador de empresas, como lo hizo en 2008 por ejemplo con parte de los Casinos flotantes de Puerto Madero.

López es un empresario de la joven burguesía criolla enriquecida en la era kirchnerista. Y es uno de los que mejor se acomodaron (pese a su pose opositora en los medios que maneja), con el advenimiento del gobierno de Macri, gracias a la herencia que dejara Cristina, que sistematizó la precarización laboral, los bajos salarios, la devaluación, etc. Convenientemente el Grupo Indalo, como otras muchas empresas en Argentina, hoy encuentran impunidad para cerrar fuentes de trabajo sin ningún tipo de costo, con un Gobierno que mediante su inacción valida sus operatorias.

El primer año del gobierno macrista, comenzó con el cierre, desguace y/o remate de los medios del Grupo 23, que fuera punta de lanza de la serie de ataques y despidos en muchos otros. El Grupo 23 (propiedad del empresario y militante kirchnerista Sergio Szpolski) e Indalo Media (el conglomerado mediático de Grupo Indalo) se financiaron durante la “década K” con los ingresos de las pautas publicitarias del Estado, situación que aunque quisieron no pudieron sostener a partir de que Mauricio Macri asumiera en la Casa Rosada.

Al Herald, que en 2016 cumplió nada menos que 140 años de existencia, no lo salvó del cierre el hecho de que durante la última dictadura cívico militar haya sido el único medio en Argentina que se atreviera a denunciar los ataques a los Derechos Humanos, que hablara de las Madres de Plaza de Mayo y publicara los hábeas corpus en favor de los desaparecidos, cuando los demás grandes medios formaron un frente único a favor del régimen genocida. Esa historia y ese peso simbólico tampoco pudieron evitar que el pasado 28 de julio dejara de publicarse, que su redacción pasara a estar conformada apenas por seis periodistas y unos pocos colaboradores estables, que cumplían su labor con un presupuesto bastante magro.

El de Cambiemos es un gobierno de empresarios, el gobierno de Cristóbal López, de Clarín, de La Nación, de los terratenientes de la Rural y de la UIA, entre otros. Y si bien nunca dejaron de ser quienes, en última instancia, se beneficiaron con todos los gobiernos, a partir de diciembre de 2015 Macri abrió el grifo y en el chorro la semana pasada soltó al Buenos Aires Herald.

Cierre de uno de los diarios más antiguos de Argentina

Sebastián Lacunza fue el editor del Buenos Aires Herald desde abril de 2013 hasta su última edición, el 28 de julio de 2017. Se enteró del cierre el lunes pasado, cuando los directivos del Grupo Indalo, propietarios también de Ámbito Financiero, Radio 10 y C5N, entre otros medios, lo convocaron para informarle una decisión sin vuelta atrás.

El Herald no tuvo un número de despedida, como “hubiera sido desable” según Lacunza. El mismo día de la reunión él se ocupó de transmitirle a los periodistas de, hasta entonces, su redacción la mala nueva. La desafectación a los colaboradores, en algunos casos le llegó a través del editorial que el diario publicó vía Twitter. La noticia corrió rápido en la red que sabe todo antes que nadie.

El actual propietario del Herald se hizo cargo del diario en abril del 2015, y casi de inmediato, a los dos meses, manifestó que la situación del medio era crítica.

El proceso de cierre definitivo comenzó en marzo de 2016, o al menos así lo interpreta su exeditor, cuando hace algo más de un año recibió la llamada de un colega de Clarín que le adelantaba lo que finalmente sucedió ahora. Lacunza no creyó del todo el rumor, porque afirma que “en el mercado periodístico suele haber versiones sobre todo”. Aún así, se acercó a los directivos y les planteó su preocupación y entre esa misma noche de la consulta y la mañana siguiente le confirmaron que “algo había”. Una decisión drástica que fue pospuesta y que desde entonces generó un fuerte cimbronazo en todos los trabajadores de la redacción.
Entre ese momento y este, poco después de cumplir ciento cuarenta años de salir a la calle ininterrumpidamente, en octubre del año pasado, hubo un paso intermedio también comunicado con muy poca anticipación a los periodistas: el Herald dejó de publicarse diariamente para salir únicamente con la edición semanal los días viernes. Con este paso que acercaba al prestigioso periódico al precipicio, Cristóbal López despidió a catorce trabajadores del medio. Enseguida, vislumbrando el fin, otros seis renunciaron a sus funciones probablemente en búsqueda de un horizonte laboral más estable. Indalo se deshizo de veintiocho trabajadores en nueve meses. En este número no están contemplados los periodistas y otros profesionales que colaboraban en forma externa, pero permanente, en las ediciones del diario.

“Probablemente el Herald haya escrito la página más digna del periodismo argentino durante la dictadura, desconcertando incluso a los represores que no lo esperaban. El diario no era ANCLA (la Agencia de Noticias CLAndestina fundada por Rodolfo Walsh en 1976), ni siquiera Noticias o La Opinión en esa época”, cuenta Lacunza que hace un poco de historia sobre el diario que lo acaba de despedir. “Con un editor inglés, Robert Cox, que ahora vive en Estados Unidos y que en un primer momento había apoyado el golpe cívico militar, como lo hacían casi todos los diarios del momento, que sin embargo se indignó al enterarse lo que en realidad sucedía”.
Con algo de desazón en la mirada el exeditor del mítico Herald destaca que junto a su redacción (todavía habla en esos términos de los periodistas que escribían para el diario, devenido en semanario) tuvieron el acuerdo de ejercer una tarea digna y que están orgullosos por eso. “De no haber sido así, el Herald hubiera muerto mucho antes. Las condiciones para sacarlo a la calle eran absolutamente desventajosas, los periodistas se pusieron la publicación al hombro y de no haberlo hecho hubiera naufragado antes o se hubiera transformado en algo anodino”.

Sebastián Lacunza comenzó a trabajar en el Buenos Aires Herald en abril de 2013, en aquel momento los dueños eran otros y encontró un clima de “oxígeno para conformar su redacción, con incorporaciones fundamentales y muy valiosas”. Orgulloso, aún, del diario que llevó adelante recuerda que “enseguida, en forma casi inmediata, cuando comencé como editor comenzamos a competir por la agenda informativa, algo realmente muy difícil para un diario en inglés. Un cambio inmediato y drástico que tomamos fue volver a prestar mucha atención a los Derechos Humanos con toda honestidad. Creo que es la única forma en la que se puede abordar ese tema. La cobertura sobre Derechos Humanos que hacíamos contemplaba los juicios a los represores, la situación de César Milani y los cuestionamientos hacia él, la violencia y brutalidad policial, el caso del gendarme carancho y la violencia machista”. La nueva redacción de Lacunza incorporó prestigiosos columnistas y retuvo a los históricos. El subdirector siguió siendo Michael Soltys, quien entró en el diario en 1982; y la sección de internacionales hizo foco en América latina. La buena dinámica de incorporaciones duró solo un tiempo, los recursos fueron siempre escasos pero el esfuerzo de la redacción enorme. “Llegamos a ser veintiocho personas, nuestro número máximo, para sacar un diario siete días por semana en inglés”, cuenta Lacunza casi con nostalgia.

El exeditor, y cabeza visible en la prensa por estos días, del Buenos Aires Herald fue quien desde su cuenta de twitter dio la información del cierre definitivo. No tuvo la oportunidad de despedirse de sus lectores en la última edición impresa y lo hizo por la red social recordando el editorial que escribió en septiembre del año pasado, cuando la publicación se convirtió drásticamente en semanario. Lo tituló A crossroad lies ahead, (Un cruce por delante), y ya en el primer párrafo comienza cargando en la crisis de la industria y los cambios tecnológicos la decisión que tomó el Grupo Indalo.

Consultado por La Izquierda Diario, luego del cierre definitivo y a menos de un año de la publicación de aquel editorial Lacunza dice que “ahora lo reescribiría. Fue hecho en circunstancias apremiantes. Si bien no lo daría vuelta por completo, le pondría otros acentos. Me parece negador y de una zoncera extrema obviar la crisis de la industria de medios y que cambiaron las rutinas informativas. Abordo justamente la problemática en mi libro Pensar el periodismo. Entiendo que todo proyecto periodístico requiere solidez y seriedad por parte de quien lo lleva adelante, una empresa en el caso del Buenos Aires Herald. Hoy entiendo que debió primar la responsabilidad empresarial a cargo de un medio de comunicación antes que el contexto crítico con el que coexisten los medios del mundo. Con los periodistas de la redacción estamos convencidos de que el diario tiene un espacio por historia y presente, hasta hace pocos días existieron ofertas de acuerdos con empresas del exterior. Para mí, el Herald tenía futuro y lo he planteado de todas las maneras posibles”.

Desde la redacción, los periodistas dicen:

El Comité de Delegados del diario Ámbito Financiero, uno de los pocos medios que aún conserva el Grupo Indalo (y que también adquirió hace unos años casi a precio de remate), no es indiferente al cierre del centenario Buenos Aires Herald. De hecho hoy analizan el contexto crítico y así expresaron su opinión públicamente.

“Los medios de comunicación, y los gráficos en particular, atraviesan un proceso de cambio. En tal sentido, como trabajadores de prensa intentamos mantener siempre las mejores condiciones laborales y estamos dispuestos a adaptarnos a los nuevos escenarios, pero siempre atentos a no ser explotados. En el contexto actual de las multiplataformas digitales mediáticas por donde transita el flujo informativo, el trabajo de los periodistas es constantemente precarizado y tienen que realizar múltiples tareas: escribir, editar, realizar y subir la fotografías de su nota. Suplen cotidianamente funciones de puestos esenciales de otros profesionales como los correctores, fotógrafos y editores de un medio gráfico.

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En 2016 el Buenos Aires Herald cambió su formato diario a semanal. En este proceso catorce compañeros quedaron en la calle con retiros voluntarios mentirosos, porque en realidad los echaron de su trabajo dándoles dinero a cambio.
El Herald, un diario centenario y con mucho prestigio, fue una carga que no supo manejar el Grupo Indalo, del empresario Cristóbal López. En el cierre definitivo hubieron malos manejos, a los periodistas les avisaron apenas un día antes la resolución y no tuvieron oportunidad de despedirse de sus lectores.

Durante los gobiernos kirchneristas la pauta oficial se distribuyó muy mal y ahora, con el macrismo, sucede lo mismo. Para los medios del Grupo Indalo la situación empeoró porque recibían mucho por publicidad del Estado. Donde el quiebre se vio más claramente fue en el diario Tiempo Argentino (propiedad de Szpolski, NdR), que hoy funciona como una cooperativa de periodistas. La crisis actual de los medios de comunicación viene arrastrada desde la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, sin dudas”.

La Izquierda Diario se solidariza con quienes sostuvieron hasta el último día al Buenos Aires Herald (sus trabajadoras y trabajadores) y denuncia la canallezca política empresaria de personajes como Cristóbal López.






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