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REPRESIÓN

Piden cinco años y medio de prisión y más de 100.000€ de fianza a los detenidos del 1-O en Madrid

Seis detenidos tras la manifestación contra la represión del 1-O en Madrid el 4 de octubre de 2017 se enfrentan a la petición de cinco años y medio de cárcel y una suma superior a los 100.000€ bajo la acusación de delitos de lesiones con agravante de odio y desórdenes públicos.

Lunes 1ro de abril | 19:10

De aquellos barros, estos lodos. En el otoño de 2017 el Régimen del 78 comenzó a escribir un nuevo capítulo en su historial de represión a las libertades democráticas con el espíritu del “a por ellos” contra el 1-O. Hoy, tras superar el episodio 155, ya es una serie completa de cargas policiales y judiciales contra el derecho a decidir, de expresión o de manifestación. Y como vemos, no sólo se cierne sobre los presos políticos catalanes, sino también sobre quien ose romper la paz social sostenida a golpe de porra y tribunal.

El 4 de octubre, entre otras ciudades, Madrid acogería una concentración de 8.000 personas en la Puerta del Sol contra la represión al 1-O. Grupos neonazis aparecerían para increpar e intimidar a los manifestantes al tiempo que la policía comenzaba a realizar identificaciones. Por supuesto, a los manifestantes. Las detenciones en Madrid llegarían un mes después, sacando de sus casas a las seis de la mañana a 8 personas, dos de ellas menores de edad, para llevarlas a la comisaría de Moratalaz.

Ahora los 6 jóvenes mayores de edad se enfrentan a una petición de 17.000€ de fianza y 5 años y medio de cárcel cada uno, acusados de unos delitos que consideran un “montaje policial” realizado un mes después de su identificación en una movilización autorizada por Delegación de Gobierno.

El 1-O sería una histórica jornada en la que más de dos millones de catalanes emitieron su voto. Varias decenas de miles se encargaron de proteger las escuelas donde se iba a votar. Muchos de ellas y ellos estaban de pie a las cinco de la mañana esperando las urnas. Muchos de ellos y ellas se pusieron delante de la policía para defender su voto y sus derechos. Y, a pesar de todo 2,3 millones de votos sin contar los que fueron arrancados por las fuerzas de represión. Fue una jornada que cambió Catalunya.

El 1-O se consigue votar en muchos colegios a pesar de la represión estatal y el cierre de 450 centros de votación por parte de los Mossos d’Esquadra. Las escenas de la brutal intervención de la Policía Nacional y la Guardia Civil contra ciudadanos indefensos, ancianos, mujeres y niños, defendiendo los colegios electorales, recorrieron las portadas de los diarios y las redes sociales de todo el mundo. Más de mil heridos de diferente consideración en más de 50 cargas policiales repartidas por toda Catalunya, tan solo en la ciudad de Barcelona la cifra asciende a más de 340 y en Girona son 229. Además, en los días posteriores se producen numerosas detenciones de personas que participaron del referéndum.

A día de hoy, los jóvenes detenidos en Madrid por mostrar su solidaridad con el 1-O se suman a los presos políticos encarcelados, que llevan más de un año de presión preventiva, mientras encarcelan y reprimen a cientos de sindicalistas como los compañeros del SAT, a jóvenes como los de Altsasu, a miles de migrantes en la pobreza producto de su racista Ley de Extranjería o miles de jóvenes y mujeres precarizadas por sus reformas laborales.

Después de casi un año y medio del inicio de la agudización del conflicto catalán, queda claro que el objetivo es poner fin a las aspiraciones democráticas de millones de catalanes y sentar las bases para profundizar en la ofensiva de persecución hacia todo aquel que se oponga al Régimen español y cuestione el orden establecido.







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