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Porter Tucumán: amenazas y despidos fraudulentos

Compartimos la denuncia de Julio, empleado despedido de la conocida cervecería tucumana. Explotación, graves maniobras fraudulentas y amenazas.

Miércoles 1ro de julio | 12:33

Julio Chaile es un trabajador despedido de la conocida cervecería tucumana Porter. Difundió mediante redes sociales el modo en que fue despedido y el abuso patronal. La situación que denuncia, lamentablemente se repite en numerosos bares perstigiosos, con una imagen de cumplir altos estándares y pelearse por el podio de tener la mejor atención, la mejor birra, las mejores hamburguesas. El lado B son las pésimas condiciones de trabajo, la precarización, el maltrato, el fraude laboral, todo esto como una práctica totalmente normalizada por patronales.

A Julio lo despidieron bajo la acusación de haberse "robado" unas bolsa de consorcio. Algo de por si completamente ilegal, revisar sus pertenencias personales cada vez que ingresar o salen del bar. Pero las patronales de la gastronomía son realmente retrógradas y el maltrato y su falta de humanidad llega a situaciones preocupantes.

Esperaba su suspensión y el quite del presentismo (¡cuando ni siquiera lo cobra!). Pero la respuesta de la empresa fue despedirlo, antes de esto lo amenazaron con “quemarlo para que no consiga trabajo nunca más en gastronomía” si no presentaba él la renuncia. Esta amenaza es parte de un "modus operandi", los dueños de bares y cervecerías tienen sus grupos donde comparten información y se jactan de sus estratagemas para mantenerse pagando el mínimo y sin respetar los derechos de los trabajadores.

El mismo gerente le transmitió que si no renunciaba le harían la vida imposible y que no le pagarían ni sueldo, ni aguinaldo; en los hechos hasta el día de hoy no lo hicieron. En una posterior reunión con uno de los dueños, este lo trató de mentiroso y volvió a presionarlo con la renuncia, diciéndole que le llegaría el telegrama en el cual sería despedido por causa de robo imposibilitando de este modo que cobre indemnización alguna.

Nadie puede ser despedido legalmente por un hecho como este, es decir, bajo el argumento de robo de unas bolsas de consorcio. Ante esto, otra práctica fraudulenta común entre estas patronales, es falsear causales de despido. En el caso de Julio, en la carta de despido se expresaba una historia donde contradictoriamente decía que durante la jornada laboral se produjo el hecho de robo, pero al mismo tiempo en otro párrafo mencionaban que cuando se retiraba del bar terminando su jornada laboral. Que encontraron las bolsas, que Julio se había negado a mostrar la mochila y que gritó al dueño en frente de empleados y clientes. Lo cual contrasta con la realidad, dado que el bar estaba cerrado ya cuando esto sucedió.. A las claras, lo expresado en esta carta es una injuria de la patronal en busca de causales de despido ya que el supuesto robo de bolsas de consorcio no configura una de ellas.

En este marco, Julio relata las condiciones laborales de esta cervecería: trabajo en negro, o en “gris”, donde te blanquean sólo una parte del sueldo, lo que también nos deja sin la posibilidad de acceder al IFE. Los que estaban “en blanco” (las comillas son porque siempre te ponen en una categoría que no corresponde y en un horario mucho menor que la duración de la jornada, que excede con creces las 8 horas diarias).

La empresa recibió ayuda del gobierno para pagar salarios en cuarentena, ¡pero sólo pagó el 50%!. Y como si fuera poco, comercializó alimentos en mal estado. Ni hablar de cumplir con los protocolos por la pandemia, en la cocina ni siquiera nos dan barbijos.

Descuentos exorbitantes por rotura de la vajilla mientras te presionan con hacer las cosas corriendo, en especial a los mozos. Sin tiempo para descansar ni para comer. Semanas enteras trabajando 10 y hasta 12 horas. Obligar a mentir o escondernos si llega una inspección. Un sinfín de situaciones que lamentablemente se replican en todos los bares y lugares de gastronomía, todo avalado por el gremio (UTHGRA) y el Estado.

Así como mi historia, se repiten miles en el bar pero que no salen a la luz por la necesidad de trabajar. Hubo varios a los que corrieron con excusas absurdas, otros por supuestos robos imposibles de probar, de algunos mintieron que fueron violentos en el bar y a muchos de ellos ni siquiera les reconocieron que trabajaron ahí. No me corresponde contar estas historias y exponer a quienes les pasó, cada uno tendrá sus razones para no hablar y es entendible. La persecucion a los empleados es común, te explotan hasta que te corren y al otro día contratan más genteo directamente no contratan y obligan a hacer el doble del trabajo a los que quedan.

Muchos dirán que así es en todos lados, pero quiero creer que en un futuro las cosas serán distintas, no porque siempre haya sido así, debemos continuar como si nada. Espero que con este desahogo algo cambie. Invito a cualquiera que se entere de esto a compartir y a comentar sus historias en este tipo de trabajo. Así por lo menos damos conocimiento de lo que los clientes normalmente no ven y que detrás del servicio del que se jacta el bar hay una historia de explotación.

Hace años estas son las condiciones bajo las que se trabaja en este rubro. La gastronomía, se sostiene en un gran porcentaje por el laburo de muchos estudiantes universitarios, del interior y de otras provincias que necesitan pagar el alquiler y sus estudios. También hay quienes son padres de familia, de los barrios populares. Hay quienes limpian baños, lavan los platos, cocinan, algunos otros que están atendiendo al público o como mozos hacen un mango más con las propinas.

¿Cuántos han logrado ser blanqueados en todas las horas que laburan?. Sin obras sociales, sin ART, sin vacaciones pagas, de esto se trata este juego perverso. Ante esto el sindicato de Hoteleros y Gastronómicos, UTHGRA, hace la vista gorda.

Historias como la de Julio, se visibilizan día a día a lo largo y ancho del país. La puesta en pie de la red de trabajadores precarizados a nivel nacional, da cuenta de que la Juventud está dispuesta a organizarse contra los ataques patronales y abusos, que la pandemia puso en mayor evidencia.

Las denuncias llegan de distintos lugares, de diferentes cadenas de comida y restaurantes, en todo el país y en el mundo, se puede ver que son muchos los pibes que expresan la bronca, salen a denunciar y empiezan a organizarse. No se resignan a que las y los trabajadores sean hostigados y precarizados. Pelean porque los trabajadores gastronómicos sean blanqueados en su totalidad, con derechos sociales, laborales, sindicales. Sin ir más lejor, en Tucumán existe el ejemplo de los trabajadores de Teleperformance, quienes se organizaron e impusieron un paro histórico, ante los atropellos que estaban viviendo durante la pandemia.

La Izquierda Diario es un medio al servicio de la difusión de esta perspectiva. Compartimos el planteo, como dice Julio, de que las cosas tienen que ser distintas. Hay que organizarse desde ahora para evitar que sigan pisoteando las vidas trabajadoras. Ponemos nuestro multimedio a disposición de la expansión de todas estas peleas.







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