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¿Qué proponemos frente a la crisis?

Un nuevo saqueo histórico está en curso. El macrismo se entregó a los planes del FMI. Los distintos sectores del peronismo dejan pasar sus planes y proponen salidas en las que también pierde el pueblo trabajador. ¿Qué propone el PTS-Frente de Izquierda ante la crisis? Te invitamos a sumarte a nuestra pelea, ya que necesitamos ser decenas y cientos de miles luchando por esta perspectiva en todo el país, para que la crisis la paguen los capitalistas.

Viernes 7 de diciembre de 2018 | 09:17

En Argentina, con la crisis actual, está en curso un nuevo saqueo histórico contra el pueblo trabajador. Es el cuarto de las últimas décadas.

Desde el PTS-Frente de Izquierda planteamos claramente una urgencia ante esto: que esta vez tenemos que organizarnos, construir un partido unificado de la izquierda, de las y los trabajadores y socialista, y así prepararnos para que no se repita la historia, para que esta vez la crisis la paguen ellos y que no termine otra vez en hambre, pobreza y desocupación.

El primer saqueo fue el que conquistó la dictadura para las clases dominantes, a sangre y fuego. Después, entre 1989 y 1991, la hiperinflación, la privatización de los servicios públicos y los despidos masivos fueron un duro golpe que abrió paso a la hiperdesocupación de los años ´90. Finalmente, la crisis de 2001-2002 sumergió a millones en la pobreza, implicó una devaluación de enormes proporciones que pulverizó el salario y confiscó a miles de pequeños ahorristas.

Esta vez, quieren hacer lo mismo. Todas las promesas del macrismo se demostraron falsas, y ahora buscan que la crisis la pague el pueblo trabajador. No hubo ni “lluvia de inversiones”, ni baja de los índices de inflación, ni “pobreza cero”. Es más, sucedió exactamente lo contrario. El 2018 termina como el año de mayor aumento de precios desde 1991, mientras que la recesión empieza a pegar fuerte sobre el trabajo y se deterioran la salud, la educación, la vivienda.

A diferencia de las grandes mayorías, algunos ganaron mucho durante este tiempo. Es el caso por ejemplo del capital financiero, las empresas privatizadas o las patronales del campo. Más claro imposible: gobiernan para los ricos.

Pero lo peor está por venir. Ante el fracaso de su plan económico, el macrismo se entregó al FMI, que a cambio de un préstamo de salvataje que solo sirve para seguir pagando la deuda, impuso condiciones brutales como el plan de “déficit cero” para 2019. Seguirán ajustando al pueblo trabajador para pagarle a los buitres y especuladores.

La trampa del peronismo/kirchnerismo

La crisis, a pesar de las promesas de algunos, no tendrá solución después de las elecciones de 2019. El fenomenal crecimiento de la deuda pública implica, en los planes capitalistas, mayores ajustes y ataques como las reformas previsional o laboral en los próximos años. Aun así, la deuda se ha vuelto impagable: cada vez es más probable un nuevo default en el próximo período.

La situación internacional, lejos de ayudar, es convulsiva: se espera una recesión económica en los próximos años, mientras que hay tensiones geopolíticas y comerciales entre potencias como Estados Unidos y China, así como ascenso de fenómenos aberrantes como Jair Bolsonaro en Brasil, que impactan sobre toda Sudamérica. También surgen grandes ejemplos de lucha como el de los "chalecos amarillos" en Francia que enfrentan al derechista de Emmanuel Macron, qué diferencia con las cúpulas sindicales de la CGT y las CTA de nuestro país!

Ante la crisis, el macrismo solo propone seguir bajo las órdenes del FMI. El peronismo, por su parte, no hace más que vender ilusiones. Primero, porque fueron ellos los que ayudaron a Macri a llegar hasta acá. Son sectores del peronismo los que durante estos tres años le dieron a Cambiemos los votos en el Congreso Nacional, donde el oficialismo es minoría. Así se votó el presupuesto del FMI, el saqueo a los jubilados o la entrega a los fondos buitre, entre tantas otras leyes. También son sus gobernadores los que aplican el ajuste en muchas provincias, desde Alicia Kirchner a Juan Manuel Urtubey.

Por otro lado, es el peronismo el que junto con sus dirigentes sindicales se negó a enfrentar con planes de lucha serios los ataques durante este tiempo. Toda la burocracia sindical cómplice del ajuste especula con distintos sectores del peronismo para las elecciones de 2019. Es el caso de la cúpula de la CGT, de Hugo Moyano o de Hugo Yasky, que son todos parte de la Mesa de Acción Política del PJ.

Más allá de sus discursos, en los que algunos buscan diferenciarse de otros, todos coinciden en negarse a convocar a un paro nacional activo y plan de lucha con continuidad, en la perspectiva de la huelga general, para derrotar el ajuste. Lo vimos una vez más cuando dejaron pasar sin lucha que se apruebe el presupuesto del FMI. Cuando si algo quedo claro durante todo este tiempo, es que disposición para salir a luchar no falta: así lo demostró el fuerte acatamiento a los paros nacionales, el masivo movimiento de mujeres que salió a las calles, la juventud que luchó junto a los docentes por la educación pública o las importantes peleas del Astillero Río Santiago, el Hospital Posadas, los mineros de Río Turbio, los trabajadores de Siam, entre muchísimos otros. Solo la burocracia sindical, en sus diversas variantes, es lo que impide una lucha unificada y hasta el final contra el ajuste.

Si nada se puede esperar del peronismo federal colaboracionista de Macri, tampoco nada puede venir del lado del kirchnerismo. Si bien ese espacio siempre buscó mostrarse diferente del peronismo más de derecha, hoy el kirchnerismo llama a la unidad de todos los opositores para ganarle las elecciones a Macri. Como dijo Agustín Rossi, incluso convocan a Miguel Ángel Pichetto, Juan Urtubey y Sergio Massa, entre otros. No es extraño, ya gobernaron con ellos en el pasado. En esta misma sintonía, los dirigentes sindicales kirchneristas solo llaman a medidas de lucha muy tibias y aisladas en el tiempo, negándose a planes de lucha serios. Es que no quieren derrotar el ajuste sino capitalizar el descontento de forma electoral en 2019.

Sin embargo, hay más aún. Como dijo Axel Kicillof, en caso de ser Gobierno no romperían con el FMI ni dejarían de pagar la deuda. Es decir que seguirían ajustando al pueblo trabajador y reprimiendo a los que busquen resistir, hasta conducirnos a una crisis catastrófica por la imposibilidad de seguir pagándole a los especuladores. Nada de esto es extraño tampoco. Durante doce años de kirchnerismo pagaron más de 200 mil millones de dólares de deuda, y reprimieron a los que lucharon contra los ataques, como en Lear, Kraft, Línea 60 de colectivos, Mafissa y cientos de casos más, siempre aliados a lo peor de la burocracia sindical, como con Moyano durante años, o bien con los Caló y los Pignanelli en su último período de Gobierno.

Más aún: en su discurso en CLACSO en noviembre, Cristina Fernández de Kirchner llamó a incorporar en su espacio a pañuelos verdes y celestes, dándole la espalda a las cientas de miles de mujeres que en 2018 salieron a las calles a pelear por sus derechos. Tampoco esto llama la atención: no solo porque durante doce años de kirchnerismo no hubo derecho al aborto, sino también porque importantes sectores de la Iglesia están actuando para el armado opositor contra el macrismo, tratando de evitar que haya lucha en las calles contra el ajuste, como se vio en la Misa en Luján junto a Moyano, Yasky y otros burócratas, pocos días antes de la votación del presupuesto del FMI al que dejaron pasar. La Iglesia busca la “paz social”, que siempre beneficia a los capitalistas que siguen aplicando los planes de ajuste. Por eso Cristina Kirchner pidió desde el Senado que “no se enojen con la Iglesia”.

Un planteo para que la crisis la paguen los capitalistas

En este escenario, el PTS-Frente de Izquierda ha planteado cuál es su ubicación: las tensiones mundiales, el “cimbronazo” que significa la situación en Brasil y la profunda crisis económica en Argentina, han acelerado los tiempos de las tareas que tenemos por delante, si queremos estar a la altura de los desafíos históricos.

El ascenso de Bolsonaro es un alerta para toda la región, que debe ser tomado en cuenta por la clase trabajadora y la juventud. La conclusión ineludible de lo que pasa en el país vecino es que confiar en las elecciones o en los recursos judiciales, como hizo el PT, no sirve para enfrentar a la derecha, lo cual solo es posible mediante la lucha de clases. Por ese rol del PT fue que pudieron avanzar el golpe institucional contra Dilma Rousseff, la prisión arbitraria de Lula, los ataques de Temer y luego el triunfo de Bolsonaro. En todo este período, el PT se negó a poner la fuerza de la clase trabajadora en las calles para enfrentar los golpes de la derecha, como no podía ser de otra manera, dado su rol de agente del régimen capitalista, como lo demostró durante sus distintos períodos de gobierno.

La lección para Argentina es que esperar a las elecciones de 2019, como hicieron todos los sectores del peronismo, la burocracia sindical y la Iglesia, no hace más que fortalecer la consolidación de los ataques del macrismo y el FMI.

Los planes del macrismo y del peronismo llevan todos a nuevas catástrofes para el pueblo trabajador. Conducen a un mayor aumento de la pobreza, de la desocupación, al deterioro de la salud, la vivienda y la educación.

Contra ellos, el PTS-Frente de Izquierda tiene propuestas para luchar por otra salida a la crisis, para evitar un nuevo saqueo histórico.

1) Un programa para que la crisis la paguen los capitalistas. El Gobierno y el peronismo quieren llevar adelante un saqueo histórico haciendo pactos a espaldas del pueblo trabajador, de forma completamente antidemocrática y violando los mandatos para los que fueron elegidos. ¿Quién votó que el plan económico lo haga el FMI? Ante esto, desde el PTS-Frente de Izquierda, que luchamos por un Gobierno de los trabajadores, hoy hacemos una propuesta de emergencia: luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana en la que se exprese verdaderamente la voluntad popular. Con un diputado cada 20.000 electores, y que sea un órgano sin restricciones ni límite de ningún tipo para decidir medidas frente a la crisis.

En esa Asamblea Constituyente plantearíamos la necesidad de un programa de emergencia para que la crisis la paguen los capitalistas. Entre las medidas fundamentales, se encuentran la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda pública a los especuladores. Esa deuda, que tuvo un gran salto durante la dictadura militar, es ilegal, ilegítima y fraudulenta. Hay que destinar esos recursos, que en 2019 llegarán a $ 600.000 millones, a las necesidades de las grandes mayorías. Esto, junto con otras medidas indispensables como recuperar el salario y las jubilaciones indexados mensualmente según la inflación; reparto de las horas de trabajo para terminar con la desocupación y las jornadas extenuantes para los que tienen trabajo (seis horas, cinco días a la semana, para poder trabajar todos y con un salario igual a la canasta familiar); acabar con las privatizadas mediante su estatización bajo gestión de trabajadores y usuarios populares; expropiar a los grandes terratenientes; la estatización de la banca; el monopolio estatal del comercio exterior; derecho al aborto legal, seguro y gratuito; separación de la Iglesia del Estado, entre otras medidas fundamentales.

2) Contra la tregua de las centrales sindicales que dejaron pasar tres años de ataques del macrismo, luchamos por imponerle a las burocracias un plan de lucha con continuidad, en la perspectiva de la huelga general activa para derrotar el ajuste e imponer un plan para que la crisis la paguen los capitalistas.

Junto con eso, impulsamos la formación de coordinadoras de lucha para que triunfen todas las peleas. No va más la lucha corporativa que imponen algunas direcciones sindicales o estudiantiles. Tenemos que unir lo que ellos dividen, ligando el movimiento obrero a las mujeres que se movilizaron en la “marea verde”, a la juventud trabajadora y estudiantil, al pueblo pobre (como el que está organizado en los movimientos sociales, pero luchando por su organización democrática con asambleas de base y libertad de tendencias). Uniendo esas fuerzas, también podremos pelear mejor contra la burocracia sindical por revolucionar los sindicatos para transformarlos en verdaderas herramientas de lucha. Y a su vez consideramos que esta propuesta está estrechamente ligada a la de asamblea constituyente libre y soberana. Sabemos que esta instancia, si logramos imponerla con la lucha, podrá votar medidas como el no pago de la deuda, la expropiación de los servicios públicos y de los grandes terratenientes, entre otras (como el derecho al aborto), que encontrarán la resistencia de los empresarios, la Iglesia, las fuerzas de seguridad del Estado, y de bandas paraestatales, que resistirán con violencia que sus intereses se vean afectados, porque quieren que la crisis la pague el pueblo trabajador con hambre. Para defenderse de sus ataques, la autoorganización obrera y popular es indispensable, y hay que construirla desde ahora.

3) Por un partido unificado de la izquierda, de las y los trabajadores y socialista. En el acto que el PTS realizó el 6 de octubre en Argentinos Juniors y en simultáneo en otras ciudades del país, Nicolás del Caño realizó una importante propuesta: abrir la discusión para la construcción de un gran partido unificado de la izquierda clasista, con la fuerza y el programa necesarios para que la crisis la paguen los capitalistas. Una convocatoria para los compañeros del Partido Obrero e Izquierda Socialista con los que integramos el Frente de Izquierda, y a todas las organizaciones de la izquierda obrera y socialista, pero también para los miles y miles de trabajadores que enfrentan en serio el ajuste; a los cientos de miles que apoyan al Frente de Izquierda; a los sectores de izquierda del movimiento de mujeres y de la juventud.

Un partido para una salida anticapitalista a la crisis en Argentina, que solo puede ser parte de la lucha internacional de la clase trabajadora y los pueblos oprimidos del mundo, por la revolución socialista internacional.

Te invitamos a leer las dos cartas que el PTS publicó con esta propuesta de suma importancia:

¿Seremos capaces de construir un partido unificado de la izquierda revolucionaria y socialista?

Avancemos hacia un partido unificado de la izquierda, la clase trabajadora y socialista







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