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SANTA FE

Santa Fe: entra Cambiemos, ¿sale el Frente Progresista?

El lanzamiento de Cambiemos no dinamita aún al Frente Progresista pero sí coloca en terapia intensiva a esta alianza entre el PS y la UCR. El kirchnerismo progresista también vira a derecha.

Miércoles 10 de agosto de 2016 | Edición del día

Hay un hecho, casi una metáfora que confirma el “leso derechismo” de fundar Cambiemos Santa Fe: la Ucedé, el partido del viejo gorila Álvaro Alsogaray, fue de la partida, en este mitín en que también estuvo el jefe de la UCR e intendente de Santa Fe, José Corral, Mario Barletta, el diputado de los globos amarillos, Federico Angelini, y los ministros Rogerio Frigerio y Marcos Peña. Todo muy lindo.

Un humorista rosarino, Palermo Soha, editorializó con una frase el trasfondo cultural de esta yunta muchachos: “a José Corral de niño, le decían Josesito; en el 2001 lo llamaban Corralito”. Corralito dijo que hay que fortalecer Cambiemos porque es lo que impidió que al país lo gobiernen Lázaro Báez y Milagro Sala. Se olvidó de agregar que sí, pero que gobiernan los Caputo, los Calcaterra, los fugadores de Panamá Papers y las patronales sin mediadores.

La mención a Milagro Sala no es casual: es en la provincia de Jujuy, gobernada por la UCR que el PS nos vende como “progresista”, donde más brutalmente se atacan las libertades democráticas, con la detención de Sala, la represión a los trabajadores azucareros y la persecución sindical. El pretendido “progresismo” del Frente Progresista muere en la política del radical Gerardo Morales.

Calmando las heridas con sal

Se ve que a Barletta en el sorteo de personajes le tocó el rol de negociador, por eso al terminar la reunión buscó tranquilizar el ambiente diciendo que el Frente Progresista no había muerto, que seguía en pie. Aunque no era su intención, Barletta dijo una verdad: los radicales, que son conservadores pero no tontos, no quieren perderse el barco de Cambiemos, por eso responden a las presiones del macrismo para unirse a ellos en Santa Fe. Pero mientras se suben al bote, miran desconfiados si hay filtraciones que anticipen un naufragio. En otras palabras: subirse a Cambiemos, sí; pero decretar el fin del Frente Progresista sin saber si tienen una herramienta ganadora, no.

Incluso algunos radicales fantasean con que el PS se sume a Cambiemos, humillado y subordinado, claro, pero que se sume. Esto parece imposible. Pero, luego de la alianza histórica con la UCR en Santa Fe, ¿es realmente imposible?

PROgresismo en fuga

El tembladeral en que se ha convertido el Frente Progresista de Santa Fe ha sido una pesadilla para el Partido Socialista todas estas semanas. Ver a los jerarcas herederos del socialista Estevez Boero tratar de convencer a los conservadores radicales que sean progresistas y no alfiles de la derecha, genera una mezcla de risa, lástima y bronca.

Pero no es el único desplante que sufren: su aliada nacional Margarita Stolbizer parece cobrarles el gris apoyo que le dieron en las últimas elecciones presidenciales donde los socialistas llamaron no sutilmente a cortar boleta, y se abraza más al Emperador de Nordelta, Sergio Massa. No solo eso: incentivada por el macrismo, Marga parece querer destronar a Lilita Carrió en el rol de principal denunciadora de la corrupción kirchnerista. Solo que hasta Carrió es más dura en mencionar algunos granos con pus del macrismo.

Todos los restos de lo que alguna vez se llamó progresismo a nivel nacional, no pueden ni quieren dejar de bailar alrededor de la fogata que prende Mauricio Macri. Eso incluye al PS, que tantos favores legislativos le hace al Presidente.

110 millones para todos (los senadores)

El otro golpe que llega a un Socialismo en crisis fue la denuncia de la utilización de 110 millones de pesos por parte de los senadores provinciales para uso electoral, liso y llano. Aunque la denuncia la hizo el pintoresco concejal rosarino Jorge Boasso, famoso por su adicción a los medios de comunicación y a la fama, fue el propio Gobernador, Miguel Lifschitz, el que reconoció elípticamente el hecho.
Esos fondos existen, pero nosotros no los usamos, pareció decir. El partido que se jacta de no tener casos de corrupción, debería cambiar su lema: avalamos el uso indebido de fondos, pero hay boletas para respaldarlo.

Movimiento Evita: ¿Cristina? ¿Quién?

Dentro de la defección del progresismo merece una mención el reacomodamiento del kirchnerismo progresista, que en sus contorsiones y maniobras parece adelantar la visita del Cirque du Soleil en el 2017.

El dirigente santafesino del Movimiento Evita, Gerardo Rico, dio una entrevista en La Capital con el mero fin de desmarcarse de Cristina: “Cristina es líder, pero no conduce el peronismo”, dijo Rico. Las definiciones de “peronismo ortodoxo” del referente del Evita choca duramente con el discurso que durante 10 años (incluso algunos militantes todavía hoy) hicieron a favor de “la Jefa”, hasta el más puro acriticismo.
Los mismos que ni siquiera aceptaron criticar la muerte de Mariano Ferreyra, la masacre de Once, la matanza Qom, las patotas sindicales, Berni, Milani, el pago de la deuda, ahora parece que sí se animan a alejarse de Cristina pero no justamente para criticarla por izquierda, sino para acercarse al empleado de la Barrick Gold, José Gioja, y a través de él, a Sergio Massa. A la derecha. ¿Aceptarán este rumbo todos aquellos que creen militar en beneficio de los sectores populares?

Los partidos patronales y la acción directa de sus jefes

Mientras la politiquería y la especulación electoral cubren la agenda de los partidos tradicionales, las patronales se suenan los nudillos y tiran piñas: desde Coto a Acindar, las empresas pegan, echan trabajadores, hacen macrismo práctico. Los sindicatos, aún, no responden a la altura de la circunstancia. El PTS y el Frente de Izquierda intervienen activamente en todas las luchas del pueblo trabajador, no solamente por salario y contra los despidos, sino también contra la violencia machista, como se ve en el caso de Belén, por la que nos movilizaremos el próximo viernes.

Como parte de esta resistencia ponemos la gran herramienta que es La Izquierda Diario, no solamente para difundir luchas y agravios, sino para organizar a los trabajadores, a las mujeres y a la juventud. Mientras reclamamos a los sindicatos un plan de lucha para responder a los ataques, fortalecemos la construcción de una fuerte izquierda para las batallas que se vienen.







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