Política

ELECCIONES 2015

Santa Fe: la larga marcha fúnebre de la centroizquierda argentina

El retroceso de Stolbizer, que ya llamó a votar a Macri en el balotaje. A dos meses de la derrota de Del Sel, Binner le entregó la provincia a Macri mientras Bonfatti, con el sciolismo y el kirchnerismo, la militariza. La derechización de la centroizquierda es el motivo del triunfo de la derecha. Contra ellos, se consolidó el Frente de Izquierda con una importante elección.

Cecilia Rodríguez

@cecilia.laura.r

Martes 27 de octubre de 2015 | Edición del día

En medio de la conmoción, uno de los datos de la elección fue el retroceso de Margarita Stolbizer, que pasó del cuarto al quinto puesto, superada en todo el país por Nicolás del Caño del Frente de Izquierda. Santa Fe fue el epicentro de la caída, pasando del 6,45 % en las PASO al 3,95 % en las generales. La explicación de este retroceso no puede ser únicamente el peso del “voto útil” en una elección presidencial puesto que ese hecho también afectaba al Frente de Izquierda, que sin embargo creció. En el propio devenir y decadencia del progresismo argentino, y su meca santafesina, está la explicación de la debacle, coronado por el reciente llamado de la líder de Progresistas a votar por Macri en el balotaje.

¿Cortá por Santa Fe o cortá por Macri?

Macri ganó la provincia de Santa Fe. Scioli había ganado las PASO y mantuvo el caudal de votos en las generales. Fue Macri el que creció. El movimiento de retirada del progresismo y de crecimiento del PRO es simultáneo y se complementa. Binner deshojó la Margarita, y, como último salvavidas, llamó a cortar boleta. Era un llamado raro, porque la boleta que encabezaba Binner como candidato a senador era corta, no tenía candidato presidencial ni al Parlasur Nacional. En las PASO llamaron a poner la boleta de Margarita con la de Binner, no a cortar. Hacia las generales, salió la campaña “Cortá por Santa Fe” y hasta los fiscales del Frente Progresista aparecían por las escuelas con cajas de tijeras para dejarlas en el cuarto oscuro. ¿Qué boleta había que cortar entonces? Quizá la que llamaban a votar los aliados radicales, la de Cambiemos.

Binner hizo, tácitamente, lo mismo que reprochó a Carrió y Sanz: una alianza con Macri. De hecho, los números hablan por sí solos. Son casi 200 mil votos binneristas que no fueron a Stolbizer, mientras Macri sacó 140 mil votos más que su candidato a senador, el inundador Lole Reutemann. Los mismos radicales que encabezaban la lista de diputados del Frente Progresista –uno de los cuales entró a la Cámara- hicieron campaña por Macri, mientras Binner quedó afuera del Senado.

Lo que triunfó, en Santa Fe y a nivel nacional, es la estrategia de subordinar a la centroizquierda o el progresismo a alianzas de “centro” que, como bien se explica en una nota en este diario, es una forma eufemística de decir “derecha”. Lo hizo el gobierno nacional cuando bajó la candidatura de Randazzo y subordinó a la intelectualidad y el progresismo kirchnerista al revival menemista de Scioli. En la provincia esto tuvo su correlato: al frente fueron ex reutemistas y fanáticos de la Sociedad Rural, como Perotti, atrás del cual fueron “unidos y disciplinados” La Cámpora y el Movimiento Evita. La misma estrategia adoptó Macri con el progresismo no peronista, cuando soldó su alianza con Carrió y Sanz, dinamitando el Frente Amplio UNEN. Pero esto no hubiera sido posible sin la derechización impulsada por los propios progresistas, que en Santa Fe tiene una de sus páginas más trágicas.

El derrotero de la centroizquierda

Binner y Stolbizer cosecharon electoralmente una larga marcha de claudicaciones y derechizaciones. La “meca” santafesina del progresismo se convirtió en la meca del narcotráfico, donde helicópteros no identificados aterrizan en los predios de las torres de lujo; donde entran y salen toneladas de cocaína por los puertos, entregados por el Frente Progresista a empresas privadas acusadas de lavado de dinero narco; donde un policía es pasado a disponibilidad cada día por complicidad con el narcotráfico y se registran más de 600 denuncias por mes contra la fuerza. Las noticias cotidianas son que policías matan a un chico, roban un banco o tienen secuestrada a una niña de 13 años en una comisaría. La respuesta inútil y reaccionaria a esta crisis de la Policía es traer más policías, política acordada con el kirchnerismo, el sciolismo y la burocracia sindical que pone a los sindicatos a pedir verdugos en vez de salarios. Dos mil efectivos de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura copan la ciudad de Rosario –a los que se sumarán otros 1900 federales, según prometió Sergio Berni. La meca del progresismo, convertida en una cárcel a cielo abierto, fue el punto de partida de la disolución de la alianza FA-UNEN.

¿Por qué no aliarse con Macri?, dijo entonces Carrió. Y la verdad es que tenía razón: si a la hora de gobernar los progresistas lo hacen muy parecidos al PRO, si cuando los docentes hacen paro los atacan llamándolos vagos y recortando sueldos como la derecha porteña ¿por qué no hacer una alianza electoral? Binner dijo que no se uniría, pero lo que se negó a hacer en un solo pago lo hizo en cómodas cuotas.
Primero, se bajó de su candidatura presidencial, dejando al progresismo huérfano del candidato con más reconocimiento y renunciando a “pelear contra la derecha”, a pesar de los discursos. Luego, Margarita Stolbizer hizo acuerdos con Macri en 9 provincias, donde los candidatos a senadores y diputados de Cambiemos acompañaban la lista presidencial de los progresistas. Tercero, y de vuelta en Santa Fe, la derrota de Del Sel festejada –fraudes de por medio- por el Frente Progresista se disolvió en menos de dos meses: Binner llamó a cortar boleta, y así, llamó a votar a Macri, entregándole la provincia. Por último, llegó el sinceramiento final: Margarita llamó a sus votantes a elegir a Macri en el balotaje del 22 de noviembre. Una muestra más de que los discursos de “voto útil” contra la derecha suelen esfumarse en manos de progresistas advenedizos que viven de pactar con la derecha.

La crisis nacional, abierta por los resultados de la elección del domingo, abre una incógnita aún mayor sobre lo que sucederá en Santa Fe, acuciada por una crisis estatal-policial de magnitud. Una cosa es clara: sea Scioli o Macri, el gobierno provincial tenderá a hacer permanentes pactos de gobernabilidad, a subordinarse y acompañar la política de ajuste que se prepara en Argentina. Una nueva etapa de saqueo a los recursos naturales de la provincia se anuncia con la Ley de la diputada “socialista” (y estanciera) Bertero, que permite las fumigaciones con agrotóxicos en las proximidades de las poblaciones. Y todo esto al mismo tiempo que vemos el escándalo de la Barrick Gold en San Juan. Una postal de que se profundizará la Santa Fe para las grandes multinacionales, la Santa Fe de la impunidad de la Policía y los poderosos.

La elección del Frente de Izquierda

Contra ellos, el Frente de Izquierda tuvo un año excepcional donde se consolidó como fuerza política provincial y nacional. El impacto de las candidaturas de Nicolás del Caño, Octavio Crivaro y Virginia Grisolía sobre una amplia franja de trabajadores, docentes, jóvenes y mujeres se vigorizó como un firme mensaje a los poderosos contra el ajuste y la represión. En Santa Fe, la izquierda creció un 60 % con respecto a la elección de gobernador de este año, conquistando más de 70 mil votos en la categoría de diputados nacionales y obteniendo un alto porcentaje del 5,5 % en Rosario. Frente a la vergonzosa debacle del progresismo, que hace tiempo claudicó a la derecha, el Frente de Izquierda llama a darle la espalda a los candidatos de los partidos tradicionales, porque venga quién venga la política será la misma. La pelea por el voto en blanco en el balotaje es la continuidad de la pelea para que la crisis no la paguen los trabajadores y la juventud.







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