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Setenta años del Ameghino y ninguna flor de Cambiemos

A contracorriente de las políticas de desmantelamiento de la institución y en defensa del derecho a la salud mental pública, gratuita y de calidad, los profesionales del “Centro de Salud Mental N°3 Arturo Ameghino”, ubicado en Córdoba y Agüero (CABA), celebraron los setenta años de su fundación.

Jueves 11 de enero | Edición del día

El brindis funcionó, también, como la reafirmación de la misión del “Ameghino” y de su equipo, que no retrocedió ante una sensación térmica inhóspita ni a las omisiones cargadas de intencionalidad de la administración de Rodríguez Larreta, que colocó un cartel de señalización de las instituciones de salud de proximidad justo en la esquina del Ameghino.

En los carteles figuran las distancias con el Centro de Salud Nº 1 y el Hospital Gutiérrez (Ver foto), pero llamativamente no dice que en esa esquina se encuentra el Centro de Salud Mental No 3. Como resarcimiento simbólico, los profesionales decidieron agregar su propio cartel, indicando que el tiempo para llegar a pie era de 25 segundos, sin bicisenda.

El 7 de enero de 1948, Ramón Carrillo, por entonces Secretario de Salud Pública de la Nación, crea el Instituto de Psicopatología Aplicada, en el marco del primer gobierno justicialista, que promovió el acceso a la salud pública de vastos sectores hasta ese momento marginados.

“El objetivo consignado en la fundamentación del Instituto de Psicopatología Aplicada, marcará, desde el origen, un lugar distinto entre las instituciones dedicadas a la atención de las patologías psíquicas. Dicho objetivo establece: “abordar el campo totalmente abandonado en la práctica actual de los psicópatas y neuróticos, estructurando su existencia a gran escala”.

En el año 1967, la Institución recibe la denominación actual, Centro de Salud Mental “Dr. Arturo Ameghino”.

A partir de la “transformación del Estado” perpetrada durante el menemismo, el “Ameghino” se desprendió de su lugar original en el organigrama institucional: pasó de la órbita de Nación a la de Ciudad, de ser un servicio dependiente del Hospital Ramos Mejía a pasar a ser un Centro de Salud mental monovalente con rango de hospital.

A pesar de los avatares institucionales, se logró consolidar la Asociación de Profesionales, el fortalecimiento del Comité de Docencia e Investigación y la paulatina integración al sistema de concurrencias de la entonces Municipalidad.

Además, cuenta con un Comité Asesor Técnico Administrativo con coordinadores elegidos por los equipos, un Ranking del personal, como sistema único, centralizado y consensuado para acceder a rentas, y el Curso Prolongado de Posgrado en Psicoanálisis.

La tarea de atención, formación y defensa del perfil profesional empezó a dificultarse con los intentos de intervención al Centro en 2009, cuestión que se agravó a partir de quedar cesante el Director, en 2011.

Desde entonces, los profesionales se enfrentan a políticas de vaciamiento de lo público, y, como explican a LID “tiempos de neoliberalismo en el que el derecho a la salud y a la misma vida humana se va depreciando. Tiempos de defender lo que se sostiene tras los embates de un gobierno que entiende la salud como un gasto y no como responsabilidad del estado”. A pesar de las innovaciones que promovieron la ley 26.657 de Salud Mental y la 448 de ciudad, centradas en los derechos de los ciudadanos y aún vigentes, los profesionales denuncian que en ciudad, se entiende “la salud en función de intereses corporativos, desconociendo el maco legal”. Todo un estilo de administración, que desconoce el saber acumulado del trabajo profesional: “Qué buen vasallo si tuviera buen señor”, enseñaba el Cid.

A pesar del intento de jubilación involuntaria a los setenta que promueve la administración Rodríguez Larreta, los trabajadores demuestran que la organización, la circulación del saber y lo abierto a lo público, son herramientas de transformación.








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