Mundo Obrero

CABA

Subte: los ataques patronales, la resistencia de los trabajadores y el mundo según el PO

Continúa la polémica con el Partido Obrero.

Pablo Peralta

Agrupación Bordó | Línea H

Sábado 22 de octubre de 2016 | 20:48

Hace unos días escribimos una polémica con un artículo aparecido en Prensa Obrera. Debatimos contra una nota que sostenía que el PO había sido un factor de delimitación y resistencia a los planes flexibilizadores, y afirmaba que la minoría en el Secretariado, compuesta por las agrupaciones Bordó y Violeta, no. Para ese debate planteábamos la necesidad de aferrarnos a los hechos para determinar quién y de qué modo trató de resistir a la ofensiva de Metrovías-Sbase.

El PO ha vuelto a respondernos. Quien escribe la nota en nombre del PO no rectifica ninguno de los hechos que detallamos, lo que daría por terminada toda polémica. Pero, haciendo abuso de la paciencia de los lectores interesados, vamos a intentar clarificar lo que el articulista pretende oscurecer con su lucha de palabras.

1- Intento de avanzar en el sector de estaciones con la introducción de las máquinas y la categoría flexibilizada

Como hemos sostenido, el intento de la empresa de meter “tecnología” en el sector estaciones y con eso reducir y flexibilizar puestos de trabajo llevó muchos meses. Durante todo ese tiempo los delegados de estaciones realizaron decenas de asambleas y reuniones, en las que se fueron precisando dos posiciones: la de la mayoría del Secretariado que aceptaba el plan de la empresa y la de la mayoría de los delegados de estaciones que lo rechazaba. Como dijimos, la resistencia real a este plan, que lamentablemente tuvo que ser contra la empresa, la UTA y la mayoría del Secretariado de la AGTSyP, la realizaron los trabajadores de estaciones que, con sus delegados a la cabeza, hicieron decenas de acciones, de agitaciones y hasta tres paros de línea. Claro, esta pelea no se dio según nuestros esquemas. Los paros no fueron votados por los tráficos porque, dirigidos por la mayoría del Secretariado, no acompañaron la pelea que dio el sector estaciones apoyado por la minoría. Estos son los hechos y el PO tuvo muy poco o nada que ver. Pero en la computadora de quien escribe el artículo sólo figura el plenario de delegados del 19 de abril, entonces también lo tendremos que explicar.

La mayoría del Secretariado, dirigido por Pianelli y Segovia, venía hace semanas intentando firmar el plan de la empresa. Metrovías le da un ultimátum, y como persiste la resistencia de los compañeros de estaciones, éstos aceptan finalmente un plebiscito (al que convoca de un día para otro para dificultar su preparación) para definir la política. La oposición Bordó Violeta no sólo rechaza y enfrenta el proyecto de la directiva, sino que presenta como opción en el plebiscito una alternativa de 4 puntos. Con este programa alternativo (que el PO ¡apoya!) se gana el plebiscito en estaciones, donde es vinculante, el 14 de abril. Una tremenda lucha política en la que, a pesar de que se llama de un día para otro, votan 1000 compañeros en estaciones y casi 2000 de todo el subte. El 18 de abril la empresa firma con la UTA la categoría flexibilizada, muy parecida a la propuesta derrotada de Pianelli y Segovia, y la AGTSyP convoca a un plenario de delegados de urgencia el 19.
Allí los delegados de estaciones le exigen a la mayoría del Secretariado que aplique los resultados del plebiscito, que rechace el acta firmada por la UTA y presente ante la empresa para discutir en lugar de ello los puntos de la propuesta que ganó. Pianelli y compañía se niegan a aceptar el resultado ¡del plebiscito vinculante! Ellos pretenden sumarse a la negociación aceptando el plan de la empresa, y proponen mejorarlo. ¿Cómo salen del atolladero? El PO propone parar en contra del acta de la UTA, la mayoría agarra la propuesta al vuelo. La votación sale 35 votos por no parar, 7 por parar y 10 delegados, la mayoría del bloque de estaciones que impulsó el plebiscito (Bordó-Violeta) se abstienen rechazando la votación. Sostienen, con razón, que este plenario donde son clara minoría no tiene más que acatar el mandato vinculante de un plebiscito multitudinario de cuatro días atrás. Por primera vez en años el plenario de delegados no rechaza un acta de la UTA.

En el mundo del PO los meses de lucha, las discusiones que arribaron a una propuesta alternativa a la directiva, los cortes de vía y un plebiscito masivo ganado para esta propuesta no tienen ningún peso. La verdadera resistencia es proponer una votación que le permite a la directiva que acaba de perder un plebiscito vinculante un resultado muy favorable en el plenario de delegados.

2- La durísima lucha de los compañeros de seguridad

Desde el 2013 Sbase y Metrovías reintroducen las empresas de seguridad en el subte. La mayoría del Secretariado acepta la presencia de estos trabajadores precarizados por 6 meses. Pero resulta que para el 2015 estos compañeros llevan más de dos años sin que nadie se preocupe por sus condiciones, trabajando hasta 12 horas en los túneles, boleterías y talleres. En un momento, a mitad del 2015, estos compañeros se empiezan a organizar y las empresas responden con traslados inmediatos.

Un grupo de trabajadores de seguridad sale a enfrentar estas condiciones, exigiendo estabilidad y que se aplique un convenio que data del 2006, por el cual deben tener una jornada base de 6 horas. La mayoría del Secretariado le da la espalda a esta pelea: los mismos que aceptaron durante dos años que trabajen 12 horas en pésimas condiciones no apoyan que gocen de un convenio que les reduce las horas y les mejora el salario en un 50%. Sería aceptar la tercerización, dicen. Los compañeros se reúnen con la directiva, van al plenario de delegados y no logran ningún apoyo.

A pesar de eso, y peleando, en un primer momento logran evitar los traslados y el reconocimiento del convenio. Gracias a ello los que trabajaban 12 horas pasan a trabajar 6 (y si trabajan 8 ganan un 50 % más del salario). Pero apenas terminan de lograr esta conquista para el conjunto las empresas golpean sobre el núcleo de compañeros que estuvieron a la cabeza. Durante el próximo año cientos de compañeros gozaron de estas conquistas, pero la mayoría de los que estuvieron al frente al inicio serán perseguidos y despedidos.

Pero los compañeros resistieron. Recorrieron consiguiendo firmas todo el subte, fueron a asambleas a todos los tráficos, a muchísimas boleterías y varios talleres. Hicieron fondos de huelga de decenas de miles de pesos, consiguieron variados apoyos y montones de medidas de lucha. Pero no consiguieron apoyo de la mayoría de los trabajadores del subte. La minoría del Secretariado y la agrupación Bordó los acompañó en cada paso, fuimos con ellos a dar la pelea a los cuartos de tráfico de todas las líneas y las discusiones fueron muy duras. Fuimos con ellos a hacer el fondo de huelga y sobre todos fuimos con ellos a los conflictos. ¿Qué otra cosa que resistir tenían que hacer los compañeros? Para la mayoría de Pianelli y Segovia tenían que aceptar irse del subte y ver cómo otros gozaban de las ventajas que habían conseguido. No los iban a apoyar y a los que los apoyaban nos amenazaban “aventureros, van a ser responsables de sus despidos”.

¿Qué nos dice el PO, por medio del hombre detrás de la compu? El método para terminar con la tercerización es una campaña que logre que las asambleas voten un plan de lucha contra las más de 20 empresas que prestan servicios tercerizados. Pero a los compañeros los trasladaban ahora y las asambleas, muy influidas por las campañas lanzadas por la mayoría, no apoyaban esta campaña. Ah no, sino esperan a las asambleas de los efectivos que paren por los tercerizados son aventureros (argumento robado a los K). Así le dieron la espalda a meses de lucha.

El hombre detrás de la compu debería saber que proclamar el fin de la tercerización no es pelear por ello. Y que muchas veces la lucha de clases no sigue nuestros esquemas ni deseos. Las peleas que pueden dar los trabajadores por sus derechos nosotros las apoyamos y no oponemos el programa correcto a la lucha que pueden sostener los compañeros.

3- El no paritario

En el subte a principios de año el Cuerpo de Delegados elige paritarios para todo el año. Por ejemplo ahora, en el mes de octubre, el paritario elegido a principios de año se reúne para discutir el bono. Bien, a principios del 2015 fue elegido Pérez del PO. Unos días antes de las elecciones con el apoyo de varios delegados afines a la mayoría, fue votado como paritario el que en ese momento era candidato a Sec. Gral. por la lista Naranja. Para nosotros una maniobra electoral, lícita, de quienes fueron luego reelectos como directivos, buscando levantar a quien iba tercero en desmedro del segundo. Para el PO una expresión de su campaña por la paritaria y el salario y expresión de los ánimos de cambio en el sindicato. Pero Charly Pérez no se presentó a una reunión cómo paritario, no tuvo alternativas ni respuesta a sus responsabilidades.

¿Qué dirá luego el PO de la paritaria 2015? “Se estuvo lejos de mantener el poder adquisitivo perdiendo no menos de 15 puntos de sueldo durante el 2015”.

¿Qué hicieron entre una cosa y la otra? ¿Qué hicieron con la confianza dada a sus campañas por la paritaria y con los ánimos de cambio?

El hombre detrás de la máquina llama a este señalamiento “maldicencias”, “intrigas” que rozan la “inmoralidad”. Pero son sólo enumeraciones de hechos, no llevan adjetivos ni intentan deducciones justificadas o no. No hace falta porque los hechos son muy claros.

4- Finalmente tendremos que reiterar las discusiones sobre las elecciones del 2015. A fines del 2014 un bloque del PTS y los compañeros que formarán la Violeta, apoyado finalmente por el PO que retiró su propuesta de estatuto, logra casi 200 votos en la asamblea extraordinaria del Estatuto. Con un proyecto de un sindicato democrático y combativo, que como dijimos el PO termina apoyando. Es obvio que de allí sale la necesidad de organizar todo este potencial de compañeros en un frente que dispute la directiva. Desde la Bordó convocamos a todas las partes a discutirlo, el PO nunca convocó a ninguna reunión y llamó a un plenario sin preparación ni acuerdo previo alguno, a sabiendas de que no sería aceptado (no debe existir en la historia ningún frente conformado en un plenario sin ningún acuerdo previo). Lo hizo con el sólo interés de tener un buen argumento electoral contra los que finalmente realizamos el Frente Bordó-Violeta, lista conformada bajo un programa de independencia de clase y por un sindicato democrático y combativo.

Nosotros creíamos que de esa unidad de compañeros independientes y de izquierda saldría un buen proyecto de dirección o una oposición democrática y combativa. Tuvimos razón, allí se agruparon los delegados y activistas que dieron las peleas mencionadas y formaron la real oposición que existe hoy a la Roja y Negra en el subte. Del otro lado quedó el PO que, después de haber apoyado en la asamblea más grande de la historia del sindicato el proyecto que nos unía con los independientes, luego buscó la forma de dividir ese frente.

Mientras que en cada uno de estos hechos y procesos desde la Bordó y el PTS hemos intentado encontrar la forma de unir al activismo combativo con la izquierda en forma independiente de la directiva kirchnerista, el PO busca sobresalir dividiendo estos procesos. Ya sea en los conflictos donde opone a los procesos reales de resistencia un programa abstracto o en las tendencias al reagrupamiento donde impone un método general a la posibilidad de llegar a acuerdos.







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