Cultura

#NIUNAMENOS

Susana Chávez, un origen de #NiUnaMenos

La poeta fue la autora de la frase “Ni una muerta más” que inspiró al movimiento de mujeres #NiUnaMenos. Activista contra los feminicidios en Ciudad Juárez, fue asesinada en 2011, por ser mujer.

Domingo 3 de junio | Edición del día

Ilustración: Iara Rueda

La poeta mexicana Susana Chávez fue una luchadora contra la violencia hacia las mujeres y su flagelo más aberrante, el feminicidio. Daba clases en el Instituto Chihuahuense de la Cultura, escribía desde los once años, fue parte de proyectos audiovisuales, estudiaba psicología y administración.

Participó del movimiento por la aparición con vida de las mujeres desaparecidas en su ciudad natal, Ciudad Juárez y fue una de las primeras voces en denunciar los asesinatos sistemáticos de mujeres a mediados de los años ’90.

El desierto de Ciudad Juárez con sus maquiladoras, sus puentes, su cercanía con los Estados Unidos es un escenario ideal para la violencia hacia las mujeres. Las mujeres que desaparecen son en su mayoría jóvenes trabajadoras de las maquiladoras, camareras, empleadas o estudiantes, siempre humildes. Son raptadas, privadas de su libertad, sometidas a violencia sexual antes de ser asesinadas para luego ser abandonadas con sus cuerpos mutilados. En otros casos, las mujeres víctimas nunca son encontradas, dejando a sus familias sin saber en dónde están, ni qué les ocurrió.

En 1995, Susana acuñó la frase que se convertiría en emblema de lucha contra los asesinatos de mujeres en la ciudad fronteriza: “Ni una muerta más”. El movimiento #NiUnaMenos toma su nombre inspirándose en el verso de la poeta mexicana y este se convirtió bandera de la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Su verso, trascendió transformándose en consigna “Ni una muerta más, ni una menos”.

En búsqueda constante de justicia, hubo escritores que durante cinco años se dieron cita en el “Encuentro de Poetas en Ciudad Juárez” convocado por Carmen Amato, que se ve reflejado en la compilación “Canto a una ciudad en el desierto” (1998-2002) realizada por Juan Armando Rojas y Jennifer Rathbun. Susana participó con un de sus poemas más reconocidos, que en el prólogo se lo menciona de la siguiente manera:
“El terror provoca el silencio y la imposibilidad de actuar, como ocurre en “Sangre mía”, de otra autora Chihuahuense, Susana Chávez:
Sangre Mía
sangre del alba,
sangre de luna partida,
sangre del silencio.

Mediante la anáfora o repetición del vocablo sangre, se presenta la voz de una mujer víctima de asesinato. En el poema, la sangre impera y llena con su color, sabor y textura hasta la última presencia de la mujer muerta que canta, y al hacerlo, se libera.”

Este libro, como parte del activismo y la lucha contra la violencia hacia las mujeres, “representa un grito de fuego desde el corazón de la Poesía contra la violencia que adquiere múltiples formas, entre ellas, la más inadmisible: los asesinatos de cientos de mujeres. La frontera del norte mexicano es una vieja cicatriz que sangra y no sanará hasta que no haya ¡ni una muerta más!.

Pero Susana Chávez ya no está. “Un encuentro desafortunado”, según el fiscal Carlos Manuel Salas calificó su asesinato, en un claro intento de culpar a la víctima de su propia muerte. Susana había salido para juntarse con unas amigas, había estado en un bar donde se encontró con tres jóvenes de diecisiete años, quienes la violaron, la asfixiaron y la mutilaron. Su cuerpo fue encontrado en una calle de Chihuahua el 6 de enero del 2011, su cabeza en una bolsa negra negra y su mano izquierda cercenada.

En un clima de completa impunidad a Susana la mataron por ser mujer, por su activismo; la mataron como lo hicieron con las mujeres por las que ella luchó y denunció con su voz y sus palabras.

Juárez se convirtió en la ciudad del feminicidio. En el último tiempo cientos de familias han peregrinado buscando a sus hijas, encontrando no más que impunidad y desidia por el gobierno de Peña Nieto. El pasado 19 de mayo salió de Ciudad Juárez la “Caravana de la Realidad del Norte”, que recorriendo distintos municipios a la lo largo del país exigieron justicia para las víctimas de desaparición y feminicidio. Con el lema “Lo que el gobierno no quiere ver” exigen también justicia por los 43 normalistas de Ayotzinapa y se posicionan en contra de la militarización del país.

En Argentina el movimiento de mujeres desde el primer #NiUnaMenos en el 2015 hizo temblar la tierra con la realización del paro de mujeres, las movilizaciones masivas como hace años no se veían, e instalar en la opinión pública la problemática de la violencia hacia las mujeres, siendo las trabajadoras y pobres quienes sufren las peores consecuencias. Desde el 10 de abril gracias a este movimiento en ascenso y la movilización se está discutiendo por primera vez la ley de interrupción voluntaria del embarazo presentado por la “Campaña Nacional por el Derecho al aborto”. La idea que la organización militante es importante para hacerle frente al patriarcado, hacen que, si bien los feminicidios siguen existiendo; la lucha por los derechos de las mujeres sea una discusión de masas mostrando que sólo en las calles los conquistaremos.

Dejamos el último poema escrito en el blog “Primera tormenta”, (que aún sigue funcionando) de Susana Chávez:

OCASO
Para Linda Escobedo
He perdido la cuenta de tus huesos
introduciendo mi palabra al tiempo
entonces me fui a alguna parte
con el apetito dormido.
Fuiste tú el sitio del crimen,
quién me volvió clandestina melodía,
a quien contemplo mezclada de imágenes
sentada en una butaca del cine
para ver mí sombra.
Nos enredamos en el vacío
y de la nada surge tu boca
a desprenderme a Dios del aliento
en un espejismo que me brota
por un rumor indefinido.
Surges despuntando tu lengua
liberando a Sofía de tu interior.
Aquí estás, embalsamada,
casi real entre los árboles.
Pareces un chacal,
un alebríje que me conquista
más allá de lo intocable.
Te veo desatada en una ventana
alrededor de mi otra parte
dándole a mis ojos el cierre final.
A veces, también te veo
atrapada en un secreto
que duele entre mi carne.
Así voy avanzando paso a paso
tomando de una mano tu ruptura
y acariciando con la otra
los cabellos de alguien
por quien toco la magnánima vehemencia.
Así voy en mi misma
perdiendo la cuenta de tus huesos.







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