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SINDICATO IG METALL

Terminan huelgas metalúrgicas en Alemania con conquistas parciales

Después de jornadas de huelga históricas, el sindicato de trabajadores metalúrgicos de Alemania levantó la huelga con conquistas parciales pero más flexibilización y paz social hasta el 2020.

Miércoles 7 de febrero | Edición del día

En la noche del martes, los representantes de la patronal y el sindicato metalúrgico IG Metall en Baden-Wurttemberg acordaron un nuevo convenio colectivo. Por un lado, el acuerdo permite que cada trabajador pueda reducir su semana laboral a 28 horas por un tiempo limitado. Sin embargo, esta conquista tuvo muchos costos por otros lados.

Hace mucho que el sindicato IG Metall no movilizaba a tantos trabajadores: casi 1,5 millones de trabajadores en todo el territorio participaron de jornadas de huelga en las últimas semanas. La enorme combatividad de los obreros no solo sorprendió a las patronales alemanas, sino que atrajo la atención de todo el mundo hacia el corazón de la industria de ese país. Es que, a la luz de la situación económica, el sindicato metalúrgico no había solo planteado demandas salariales sino también demandas en torno a la jornada laboral.

En la noche del lunes terminaron las negociaciones con un acuerdo. Aunque se trate solo de un acuerdo piloto para Baden-Wurttemberg, se espera que en las otras regiones también se aplicará pronto. Pero, ¿es el acuerdo realmente tan impactante como se esperaba?

Más salario… bajo ciertas condiciones

El nuevo convenio colectivo estará vigente hasta fines de marzo 2020, es decir, por 27 meses. Así, el "tiempo de paz" para este sector clave de la economía alemana tendrá el efecto de una tregua de más de dos años para la nueva "Gran Coalición" que se conformará en estos días. En el contexto de las dificultades para formar gobierno durante los últimos meses, es una clara señal del rol estabilizador que busca jugar la dirección del sindicato IG Metall.

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Parte del acuerdo es un aumento salarial del 4,3 por ciento a partir de abril 2018 así como un monto fijo de 400 euros por año, además de un pago por única vez para cubrir los gastos entre enero y marzo de este año de 100 euros. También los aprendices están incluidos, pero tendrán que conformarse con menos dinero: 200 euros al año y 70 euros de pago por única vez.

Otro punto crítico es que el convenio le otorga a la patronal permiso para reducir el monto fijo, aplazar el pago o incluso borrarlo si la empresa está mal económicamente. Además, se acordó un pago suplementario anual para todos los empleados del 27,5% de un salario mensual, a partir del 2019.

Compensación floja en el caso de la reducción de la semana laboral

Con la exigencia de poder reducir la semana laboral a 28 horas, el sindicato metalúrgico tomó la ofensiva. La patronal por su lado había dejado claro que no firmaría un acuerdo con esta demanda. La buena situación de pedidos en la industria metalúrgica y eléctrica hace que la patronal, por el contrario, esté interesada en un aumento de la jornada laboral.

En este marco, el acuerdo presentado abre la posibilidad para que los trabajadores puedan individualmente reducir su semana laboral a 28 horas durante un período máximo de dos años, pero no quedó mucho de la demanda de una compensación salarial para esta reducción. En contrapartida, se introdujo el pago suplementario ya mencionado, que se paga independientemente de la reducción o no de las horas de trabajo. Ciertos trabajadores en situaciones difíciles, como trabajo en turnos, con parientes o niños a cuidar, pueden cambiar este pago suplementario por más días de descanso. Pero también aquí hay problemas en los detalles: Para calificar, los trabajadores de turno tienen que tener más de 15 años de antigüedad.

Pero lo más grave es que para "compensar" a la patronal por esta reducción de la semana laboral, se acordaron "herramientas de flexibilización". Por un lado, la patronal puede negar la solicitud de reducir las horas de trabajo si ya el 10% de los trabajadores han reducido sus horas. Por otro lado, lo que es aun más grave, la patronal tiene ahora permiso para emplear más trabajadores a 40 horas por semana para "compensar" la reducción de otros trabajadores. Con esto, logra extender mucho la semana laboral regular, que es de 35 horas según el convenio. Hasta ahora era permitido emplear el 18% de trabajadores por encima de las 35 horas.

Una oportunidad desperdiciada para los trabajadores metalúrgicos

Tomado de conjunto, este acuerdo es decepcionante. En vez de la gran reducción de las horas laborales, el acuerdo supone más una aprobación por parte del sindicato de flexibilizar la jornada laboral. Mientras que unos trabajadores pueden trabajar menos horas, otros deberán trabajar más. La semana laboral de 35 horas conquistada con una lucha ardiente se socava cada vez más, ahora de manera completamente legal con aprobación del sindicato.

Las precondiciones de esta lucha eran mucho mejores que en cualquier otro sector en Alemania. El consentimiento de los trabajadores a las demandas era enorme, lo que se vio en la gran participación en las jornadas de huelga. Solo con las huelgas de advertencia de la semana pasada, el IG Metall impuso una presión económica gigante a la industria alemana: las huelgas de 24 horas causaron un daño económico de entre 770 y 980 millones de euros.

Los trajabadores estaban dispuestos a una tremenda prueba de fuerza con la patronal más poderosa de Alemania. Hubieran podido sacudir significativamente las relaciones de fuerza entre las clases en el centro imperialista. Viendo la situación de los pedidos y las ganancias récord de la industria alemana de 2017, una extensión de las huelgas en las semanas por venir hubiera ejercido aún más presión para imponer una verdadera reducción de la semana laboral.

Para esto, hubiera sido necesario una escalada mayor del conflicto con una huelga general en todo el sector. Una posibilidad que tanto la dirección del sindicato como la patronal querían evitar a toda costa. El jefe del IG Metall Jörg Hofmann (miembro del partido socialdemócrata SPD) expresó apropiadamente los intereses del sindicato en una entrevista con el "Handelsblatt" hace una semana de este modo:

"Me parece en todo caso deseable obtener un resultado sin una huelga generalizada. Por un lado viendo la amenaza de daños económicos, pero también viendo la relación futura entre la patronal y el sindicato".

En este sentido, el acuerdo sellado es un éxito para la burocracia sindical del IG Metall para lavarse la cara. No era su objetivo central lograr imponer las demandas sino mantener la relación de cooperación social y la competitividad de la industria alemana.

Lo que piensan los trabajadores de este acuerdo solo se sabrá en los lugares de trabajo o en los más diversos grupos de Facebook o WhatsApp. Pero su opinión no tendrá mucho efecto ya que el sindicato no está obligado a consultar a sus miembros sobre la aceptación o no del acuerdo. Una votación sobre el acuerdo es algo a lo que la dirección del sindicato teme mucho, ya que mostraría que una parte importante de su base sigue dispuesta a enfrentarse más a la patronal.

Así que lo que queda de las huelgas más importantes de los últimos años en Alemania es un éxito parcial que impone una suba salarial y el derecho individual a una reducción temporaria de la jornada laboral, pero que desiste en mayor parte a la compensación laboral propiamente dicha. El acuerdo posibilita para la patronal la flexibilización de la semana laboral y el aumento del porcentaje de trabajadores con una semana laboral de 40 horas. Y sobre todo, desmoviliza la gran disposición de lucha en el sector metalúrgico durante más de dos años. Así, la burocracia del IG Metall le deja la cancha libre al próximo gobierno.

Aun así, más de un millon de trabajadores del sector clave de la industria alemana demostraron su potencial. Solo con unos días de huelgas de 24 horas, pudieron imponer concesiones a los empresarios. Imaginémonos qué podría lograr una huelga plena. Por lo menos, nadie puede quitar a los trabajadores esta experiencia de su propio poder.








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