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Tres monjas indias son liberadas de su encarcelamiento en un convento de Santiago

El 23 de Enero tres monjas fueron liberadas del convento de clausura de Santiago de Compostela al que llegaron en los años noventa, y en el que fueron retenidas contra su voluntad bajo engaños y amenazas. Las monjas están ahora en Madrid atendidas por los servicios sociales.

Jacobo A. García

@Jacobscarface

Jueves 28 de enero de 2016 | Edición del día

La jueza Ana López-Suevos había incoado diligencias previas ante los hechos puestos en su conocimiento por la Policía, ya que apreciaba indicios de delitos de detención ilegal, contra la integridad moral, amenazas y coacciones. Una denuncia llegada a la Unidad contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades
Documentales (UCRIF) aseguraba que las mujeres estaban en el convento en contra de su voluntad y en condiciones de esclavitud. Las mujeres eran amenazadas por la madre superiora con que serían deportadas si salían del convento. Les decía que su situación en el Estado español era irregular y que si volvían a la India solo sentirían la vergüenza de sus familias. Si intentaban fugarse, deberían arrebatar las llaves a las superioras que custodiaban la única puerta de salida.

Las monjas fueron liberadas gracias a la intermediación de una mujer en Madrid, que había contratado a otra ex-monja india en su casa, que había logrado escapar. La madre superiora, María Luisa, llegó a decirle que “ella nunca se marcharía de allí mientras siguiese viva”. Sin embargo, logró conseguir un permiso para visitar a su familia, y por el camino descubrió que sus papeles estaban en regla y no tenía por qué volver al convento. Las Madres Mercedarias hacían que los funcionarios acudieran al convento para renovar la documentación de las mujeres, con lo que evitaban sospechas. La madre María Luisa no dejaba nunca a los funcionarios a solas con las extranjeras. Otras dos mujeres que quisieron abandonar los votos fueron metidas en un avión y obligadas a volver a su país.

Dian tiene 34 años y llegó con 16 al convento de clausura. Hace meses que le dijo a la madre superiora que se quería ir a vivir con unas primas que tiene en España. Imposible. Solo saldría en caso de una supuesta "dispensa papal". Kirei tiene 35 años y acababa de cumplir 16 retenida. Rhany tenía 22 años cuando llegó al convento y ahora tiene 39. Su madre es viuda y está enferma y quiere volver para ayudarla. Ninguna de las mujeres quiere denunciar a la madre María Luisa. Nadie ha sido detenido todavía en relación a estos hechos.

Claramente estamos ante un caso de una red de captación de adolescentes en la India, que iban a parar al convento en Santiago, mediante engaños a sus familias -con bajo nivel cultural y una situación de absoluta miseria- que veían con buenos ojos que allí se les diera una vida mejor. Una vez en el convento, eran obligadas a trabajar a destajo, engañadas y manipuladas para que se quedasen en el convento. Como si fueran esclavas, ya que no recibían ningún ingreso y eran privadas de su libertad.

Desgraciadamente la Iglesia Católica nos tiene acostumbrados a observar casos que atentan contra los derechos fundamentales de las personas desde hace mucho tiempo. Desde casos de castigos y abusos sexuales a niños de corta edad, niños robados, pasando por la estrecha relación de la Iglesia con regímenes dictatoriales en el pasado, pudiera parecer que el demonio del que nos hablan se encuentra entre sus filas. Nosotros no creemos en el demonio, pero la impunidad con la que actúan las autoridades eclesiásticas, que parecen vivir en un Estado paralelo con sus propias leyes, debe acabar por el bien de la humanidad.

Es bastante llamativo que las monjas superioras fueran capaces de engañar durante décadas a los funcionarios de la Policía que debían mantener en regla los papeles de las monjas extranjeras. No se entiende por qué deben molestarse éstos en desplazarse al convento. Parece haber un trato de favor a una orden perteneciente a la Iglesia.

Esto de hecho es así. La propia Constitución Española da una mayor importancia a la Religión Católica, aunque el Estado sea teóricamente laico. Esto se traduce en miles de millones de euros todos los años que van a parar a las arcas de la Iglesia, como si a ellos les hiciera mucha falta el dinero, con uno de los mayores tesoros del mundo dentro de los muros del Vaticano, sin incluir toda clase de actividades financieras. Además, la Iglesia Católica posee aproximadamente 100000 propiedades de las que no paga el IBI (impuesto sobre bienes inmuebles)

Por otra parte, parece que casi ningún lugar escapa a este tipo de escándalos, que cada poco tiempo conmocionan a la opinión pública. Desde Irlanda, Alemania, el Estado español, Latinoamérica y las buenas relaciones con las dictaduras militares, entre otros escándalos.

En conclusión, un Estado verdaderamente laico no debería subvencionar con un solo euro a ninguna confesión en particular, por muy común (que no tanto y cada vez menos) sea su culto, como parte de la completa separación Iglesia-Estado, una tarea democrática que todavía no se ha cumplido en el Estado español. Además, cabe denunciar la total inutilidad de las comisiones de investigación internas sobre los casos que estamos a tratar, que fuera de la voluntad que puedan tener algunos miembros de la Iglesia, topan con obstáculos burocráticos y estructuras piramidales donde alguien acaba diciendo que es mejor no seguir rascando, y tapar el polvo debajo de la alfombra. No vaya a ser que descubran más de la cuenta.







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