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QUILMES

UNQ: los Centros de Estudiantes tienen que encabezar el reclamo por la centralización del sistema de salud

En uno de los distritos con más habitantes de la provincia, el 25% de la población vive en villas o asentamientos y no tiene acceso a servicios básicos para hacer frente a la pandemia. La UNQ dispone de nuevas camas solo para casos leves, mientras hay faltante de camas en el municipio.

María Lugones

Estudiante de la Lic. en Historia UNQ - Militante de la Juv del PTS y Pan y Rosas

Viernes 3 de abril | 16:58

Foto: Lucía Merle

En los anuncios oficiales, así como en los informes de diferentes medios, se hace hincapié regularmente sobre los posibles efectos de la pandemia en el conurbano bonaerense. Se trata de una zona con gran densidad habitacional -viven 11 millones de personas- y los altos índices de desnutrición alimentaria, el hacinamiento y la contaminación ambiental configuran un cuadro altamente favorable a la posible expansión del virus.

Según la Encuesta permanente de Hogares del INDEC, en el segundo semestre de 2019 la indigencia en los partidos del Gran Buenos Aires alcanzó el 11,3%. El mismo informe refleja que el 40,5% de las personas se encuentran bajo la línea de pobreza. Son millones que no tienen garantizado el acceso a elementos sanitizantes ni alimentos, por lo que corren un alto riesgo de infectarse y de contagiar a otros.

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En el caso de Quilmes hay actualmente entre 600.000 y 700.000 habitantes, lo que lo convierte en el tercer municipio más poblado del conurbano bonaerense. Según el Censo Social 2010, el 25% de la población del municipio vive en villas y asentamientos. Si bien no hay datos oficiales actualizados, los especialistas coinciden en que esta situación se agravó después del desalojo del Indoamericano en 2011, cuando se conformaron nuevos asentamientos en la zona oeste del distrito.

El relevamiento realizado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires a fines de 2018 en Villa Azul -que forma parte del municipio de Avellaneda- y la lindante Villa Itatí -en Quilmes- arrojó que allí viven 18.270 personas. De los 5.098 hogares que existen, solo el 21% cuenta con cuarto de baño conectado a la red pública cloacal y un 4,1% directamente no cuenta con baño. El 71% de los hogares no cuenta con conexión a la red pública de agua. El 93,6% de ellos accede a combustible a través de garrafas o tubos por que no cuentan con conección de red. Según el informe publicado en n°48 de la revista “Mundo Urbano” de la UNQ, el 64% de la población de Villa Itatí tiene exclusivamente cobertura pública de salud.

En Quilmes el Hospital General de Agudos Isidoro Iriarte cuenta, según su web oficial, con 172 camas. De acuerdo a lo que declaran los mismos trabajadores, hay 10 camas disponibles en terapia intensiva y 12 respiradores en todo el hospital para ser utilizados por todos los pacientes que lo requieran, sean casos de coronavirus u otras afecciones. Por el momento se han preparado, además, salas para albergar a 18 pacientes infectados con COVID-19. La Organización Mundial de la Salud sugiere de 8 a 10 camas por cada mil habitantes, un número aún muy alejado de la capacidad de los hospitales de la zona.

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En los últimos días, se dió a conocer que en la Universidad Nacional de Quilmes se instalaron 85 camas. Su propósito es albergar a infectados leves de coronavirus que por sus condiciones habitacionales no puedan recuperarse en sus hogares, es decir, que no necesiten hospitalización. Sin embargo, esto no es suficiente para suplir los déficits del distrito. Ante la falta de camas en los hospitales, se debe garantizar una partida presupuestaria especial que permita equipar a la universidad de los elementos necesarios a fin de cumplir las normativas ministeriales que habilitan a la internación hospitalaria.

De acuerdo a las disposiciones de la OMS, sólo para recibir casos sospechosos de coronavirus son necesarios kits de protección -mascarilla, protección ocular, bata y guantes, preferentemente desechables- para el personal que atiende a los casos, así como para quienes manipulan las muestras y el personal de limpieza, elementos para tomar y procesar dichas muestras, barbijos para los posibles infectados, elementos sanitizantes para desinfectar el lugar y capacitaciones al personal. Todos estos insumos deben estar disponibles para los voluntarios que desempeñen tareas en la universidad, además de otorgarles una remuneración acorde a su labor financiada por el Estado.

El gobierno provincial prometió, además, la construcción de 8 módulos hospitalarios, uno de ellos en Quilmes, y el Ministerio de Salud anunció la compra de una “primera etapa de insumos extra en el contexto de la pandemia”. por ahora los insumos llegan en cuentagotas mientras aumentan las denuncias de los trabajadores y trabajadoras de distintos hospitales al respecto.

El pasado miércoles, el ministro de Salud de la Nación Ginés Gonzalez García anunció un DNU que declararía de interés público los recursos sanitarios del país, estatales o privados. La presión empresaria, sin embargo, no se hizo esperar y el gobierno retrocedió rápidamente. Los próximas resoluciones ministeriales apuntarían, en cambio, a establecer “una mesa de coordinación entre los sectores público y privado”.

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Solo la coordinación no es suficiente. Frente a las realidades del municipio, es necesario avanzar en la unificación del sistema de salud, que permitiría la centralización de todas las camas, aparatología, establecimientos y recursos. Los Centros de Estudiantes de la UNQ tienen que tomar esta pelea en sus manos, para lograr que el acceso a la salud sea realmente universal. Mientras dure la crisis la salud privada debe ser declarada de utilidad pública para que funcione bajo la órbita del Estado.

Desde En Clave Roja sostenemos que ante una situación que amenaza la vida de miles, hay que responder con medidas extraordinarias: la implementación de un impuesto del 3% a las grandes fortunas de banqueros, laboratorios, terratenientes y multimillonarios. Esto permitiría abastecer de los insumos necesarios al distrito y al país para enfrentar esta crisis.

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