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MOVIMIENTO OBRERO

Una corriente militante que enfrente a la burocracia sindical

El PTS-Frente de Izquierda se propone seguir construyendo una fuerte corriente militante en el movimiento obrero, que ya impulsan 2500 compañeros y compañeras en 62 gremios. Abajo la tregua: que el ajuste lo paguen los capitalistas.

Camilo Mones

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Jueves 25 de agosto de 2016 | Edición del día

Macri intenta avanzar en un ajuste contra los trabajadores y el pueblo. Con la inflación, los despidos, el tarifazo y la recesión, los trabajadores somos la variable de ajuste. Y los que peor la pagan son los precarizados, los contratados y los que ni siquiera están registrados.

Además aprovechan para aumentar los ritmos de producción y avanzar sobre las condiciones de trabajo. Como decíamos a principios de año, las paritarias han sido a la baja: los aumentos fueron del 25 al 35 % cuando la inflación supera largamente el 40.

Las CGT, después de la movilización del 29A, no ha hecho absolutamente nada. Las patronales, en cambio, siguen avanzando. En ese marco la CGT hace un congreso donde ninguno de los grandes problemas del movimiento obrero se está discutiendo. Lo que se discutió es un reparto de cargos entre las distintas alas de la burocracia. Que tampoco fue toda, porque una parte no estuvo, entre ellos el SMATA, Ferroviarios, Bancarios o UATRE, por decir algunos.

¿Unidad para qué?

La que sellaron el 22 de agosto no es una unidad para enfrentar al gobierno. La mayoría de los gremios optaron por seguir con la tregua, la traición que están haciendo contra de los intereses de los trabajadores.

Lo que queda claro con sus discursos de prudencia, diciendo que nadie “se haga el revolucionario”, es que estos “dirigentes” son totalmente cómplices de las políticas del gobierno de Macri. Es el caso de Rodolfo Daer, dirigente de nuestro Sindicato de la Alimentación que ayer asumió como Secretario de Industria y Desarrollo de la CGT. Por eso cada asamblea, cada volante de la Agrupación Bordó, comienza diciendo que estamos en medio de una gran traición: los dirigentes sindicales están dejando pasar el ajuste. Acá Pepsico quiere poner 140 cámaras con el increíble argumento que es “contra el bioterrorismo”. Eso hacen las empresas porque están envalentonados con un gobierno de derecha y un sindicalismo cómplice. Massa y el resto del peronismo también permiten que el gobierno siga avanzando.

Encabezar la resistencia

Este pacto entre el gobierno, los empresarios y la burocracia, tenemos que oponerle la unidad de todos los que quieren enfrentar los ataques a nuestros derechos y conquistas. Al calor la experiencia que está haciendo la clase trabajadora con el gobierno y las cúpulas, la izquierda y el sindicalismo combativo tenemos que convertirnos en alternativa a estos dirigentes vendidos. No queda otra.

Por eso, hace pocos días, nos reunimos los referentes de las agrupaciones clasistas que impulsa el PTS, en 62 gremios junto a 2500 compañeros y compañeras. Allí debatimos el rol que están jugando las cúpulas sindicales, el malestar que hay entre los trabajadores y lo que estaba pasando en los gremios y lugares de trabajo.

Ante ese panorama, discutimos cómo seguir fortaleciendo una corriente militante en el movimiento obrero, que se identifique con la izquierda clasista. Vamos a apoyarnos en las peleas que venimos dando, desde nuestros compañeros en Lear, Donnelley o la Alimentación, hasta los azucareros del Norte o los ceramistas de la Patagonia, junto a cientos de compañeros estatales, docentes y de decenas de gremios que militan con nosotros.

Junto a las campañas en distintos gremios, definimos llevar a todos nuestros compañeros la propuesta de poner en pie un movimiento nacional de agrupaciones clasistas, que sea una referencia para quienes quieren ser parte de la resistencia y la lucha contra la burocracia sindical.

Allí discutimos también qué banderas y reclamos que defendemos. Entre ellos, un programa de lucha contra los tarifazos, los despidos, los bajos salarios y la precarización, para que el ajuste lo paguen los capitalistas. Para imponer esos reclamos, no dejamos de lado la exigencia a las centrales sindicales que rompan el pacto con el gobierno y convoquen un paro nacional activo, con movilizaciones.

Un punto muy importante es la pelea por la unidad de las filas obreras, algo que ya es tradición en el PTS y su militancia: la defensa de los tercerizados y contratados, pero también de los derechos de las mujeres trabajadoras y las personas LGTB.

Y otra de las banderas fue, justamente, nuestra pelea para echar a la burocracia sindical de nuestras organizaciones. Peleamos por sindicatos combativos y democráticos, independientes del Estado, basados en las asambleas y donde haya plenos derechos para las minorías y los dirigentes vuelvan a trabajar tras ocupar el cargo. Es la práctica que tienen, todos los días, nuestros compañeros y compañeras que conquistan cargos en los sindicatos.







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