GANAMOS LA INTERNA, RECUPEREMOS EL SINDICATO PARA LOS TRABAJADORES

Aeronáuticos: un ejemplo de militancia clasista

Tiempo estimado 5:17 min


Martín Brat

Delegado GPS | Lista Bordó

Jueves 18 de agosto de 2016 | Edición del día

Triunfo contundente de la Bordó en los tercerizados de Aerolíneas Argentinas, se impusieron por el 74% de los votos

En la pista, en el hall, en los hangares, en la covacha en todo el aeroparque se escucha una voz fuerte y potente: se puede ganar y dirigir las organizaciones obreros con principios opuestos a los de los burócratas, de los vendidos. El triunfo de la Lista Bordó de Falcon es importante, en primer lugar, porque el mensaje le llegó a muchos trabajadores aeronáuticos, efectivos y tercerizados. Por eso no paran de felicitar el triunfo de los tercerizados de Aerolíneas que el miércoles conquistamos nuevamente la Comisión Interna en el Aeroparque.

La potencia de esta voz y lo que estamos construyendo se basa en muchas de las banderas y métodos que nuestra agrupación defiende desde su fundación.

Primero en su programa para todos los trabajadores y trabajadoras. Nuestra agrupación nunca bajó su bandera histórica de pase a planta permanente y de unidad de las filas obreras. Unidad por sobre las diferencias que nos intentan imponer las patronales, entre efectivos y tercerizados, mujeres y hombres, incluso tomando en cuenta la diversidad sexual. La comisión de mujeres y la LGTTB que impulsamos desde El Despegue no son consignas vacías. Fueron peleas cotidianas de la que muchos compañeros y compañeras se hicieron protagonistas. Esas peleas son motores para construir una corriente en el movimiento obrero con otra calidad y otras ideas, que combata muchas concepciones arraigadas en nuestra clase.

También en la defensa de los métodos democráticos. La democracia obrera permite debatir y unificarnos en las diferencias, y la Asamblea es la que decide por sobre cualquier organismo. La asamblea hace a los trabajadores sujetos de su propia política, esa que se votó por mayoría y que la minoría respeta porque tuvo el espacio para poder convencer a sus compañeros. Si sabrá la Interna saliente de perder discusiones en las asambleas y quedar en minoría, sin embargo siempre nos pusimos al frente de lo que decide el conjunto de los trabajadores. Para eso creemos fundamental que la relación entre los activistas y los militantes revolucionarios sea verdaderamente profunda y fraternal, celebrando en cada entrevero un nuevo paso en la conciencia para avanzar juntos.

Otro punto fundamental es la militancia que despertó La Bordó. Una militancia que se mostró desde el primer día, cuando sin haber cobrado aún se juntó la plata entre todos para arrancar con los materiales. Y siguió en la discusión punto por punto de todos los volantes, la participación del festival y en la disputa compañero por compañero de los votos. En la covacha el clima era inconfundible, la militancia Bordó agitaba, discutía, arengaba a sus candidatos y marcaba a fuego las diferencias con la lista de la empresa. Una lista se banca y se construye entre los compañeros, la otra baja de la oficina de personal.

Pero hay otras cuestiones también importantes. La campaña macartista de la lista oficialista impuso un debate en las bases sobre el rol de la izquierda. Lejos del objetivo repudiable de la burocracia, se generó una formidable deliberación acerca del rol de la militancia política y en particular sobre los militantes de izquierda del PTS. Deliberación que concluyó en la defensa democrática de cualquier expresión política entre los trabajadores. Será el debate y la asamblea como órgano la que defina el rumbo a seguir ante cada reclamo. Pero el activismo nucleado en La Bordó tenía claro que el ataque a “los zurdos” se trataba, en verdad, de un ataque a los compañeros que se ponen a la cabeza de manera consecuente, el que no cede a la presión y cooptación de sindicatos y empresas. Desde la militancia aeronáutica del PTS nos parece auspicioso este debate que genera conciencia política y nos permite insistir en la necesidad de que toda agrupación combativa como La Bordó debe tener claro entre sus banderas un horizonte de independencia de clase, una política de clase.

Junto con estos, desde nuestra agrupación buscamos todas las maneras de extender la influencia de nuestras ideas y que más compañeros quieran militar con nosotros. Desde los asados y juntadas sociales fuera del Aeroparque, que nos permitieron conocernos más con muchos trabajadores y trabajadoras. O los primeros pasos en armar una red de corresponsales aeronáuticos de La Izquierda Diario, que escribieron y difundieron notas de mucho impacto.

En medio del ajuste macrista, y con la militancia kirchnerista en crisis, El Despegue se ha ganado su lugar como ala clasista entre los luchadores aeronáuticos. En las tercerizadas, pero también entre los efectivos, tiene un rol fundamental para organizar la resistencia concreta y palpable para que la crisis no la paguemos los trabajadores. En estas semanas promoveremos entre el activismo aeronáutico la propuesta de conformar un movimiento nacional de agrupaciones clasistas. Creemos que será un importante paso para romper las fronteras corporativas que intentan imponernos, y avanzar en la lucha por recuperar los sindicatos de manos de la burocracia.





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