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Absolución para Luz: presa por travesti

Luz tiene 23 años y esta presa por un delito que no cometió, por ser travesti y por los prejuicios de una sociedad machista, misógina y cargada de odio.

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Viernes 31 de enero | 11:34

Fotografía: Cosecha Roja

En julio de 2018, Luz tenía 22 años y fue acusada por “robo agravado y privación de la libertad agravada”. Estuvo 8 meses presa en el Penal de Ezeiza y hoy estan peleando por su absolución. El 20 de febrero comenzará el juicio oral.

Su abogada es Luciana Sánchez y también colaboró con el juicio de Diana Sacayán: “están en situación de vulnerabilidad y son criminalizadas. En un travesticidio la víctima es más evidente. En este caso el rol que juega la transfobia estructural se combina con el poder judicial y convierte a una persona como Luz, que es una víctima, en una acusada”, dice sobre el caso.

Apenas llegó a Buenos Aires, Luz de fue a vivir al Hotel Gondolin, una cooperativa gestionada y administrada por travestis y trans donde se alojan chicas de todas partes del país. Allí la apodaron “La Cieguita”. Ella quería estudiar para dejar de ser prostituta y con mucho esfuerzo pudo terminar la primaria en el Mocha Celis.

Sánchez también afirma que “el rol que ocupa la criminalización es la de producir la muerte de nuestras compañeras. Luz no es la primera vez que es atacada por la policía, fue criminalizada muchas otras veces. También hay otra cuestión que no es menor en estos delitos, que tiene que ver con poner a instalar la idea de que nos matamos entre nosotres”.

“Finalmente después de 8 meses logramos que se reconozca una pericia oftalmológica. Se negaban a comprobar la discapacidad de Luz. A partir de eso se pudo lograr que ella esté en arresto domiciliario en el Hotel Gondolín porque por fuera no podía sobrevivir por sus propios medios” asegura Sánchez en relación a la situación de sostenimiento de Luz previo a llegar al juicio. “Luz ya podría estar terminando la escuela pero no la dejaron volver”, dijo para Radio La Tribu.

Desde julio del año pasado, Luz estuvo con prisión preventiva a disposición del Juzgado Criminal Número 40 a cargo de la jueza Paula González, por “robo agravado y privación de la libertada agravada”. Lucía Fuster Pravato es docente del Bachillerato Popular Trans Mocha Celis e integra la Comisión Justicia para Luz, cuenta a Revista Cítrica cómo se enteraron de la detención de su compañera: “Cuando la detuvieron, a todes nos costó mucho entender qué había pasado, incluso a Luz. Pensamos primero que era por prostitución, algo contravencional. Días después nos informaron que la acusación era intento de homicidio, por atacar a un señor en su casa, en Palermo. Charlando con ella por teléfono, porque no la podíamos visitar y ya estaba detenida en Ezeiza, nos contó que unos meses atrás había hecho un servicio sexual en un departamento en la zona donde ella está en situación de prostitución, a dos hombres. Resultó ser que minutos antes, en ese departamento, esos dos hombres habían atacado brutalmente al señor que vivía allí, dejándolo maniatado e inconsciente en una habitación. Cinco días después, una hermana encontró el departamento revuelto y a su hermano tirado en el piso en una habitación, aún atado de manos amordazado e inconsciente. Luz se enteró de esta situación cuando ya estaba en prisión, y quedó en un shock profundo, nosotres también”.

Maldita policía

A partir de la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012, el Sistema Penitenciario Bonaerense diseñó protocolos de actuación para el alojamiento, control, registro y traslado de personas trans. Pero no se aplican ni se implementan políticas que promuevan entre el personal penitenciario, judicial y médico el respeto a la identidad de género y a la orientación sexual de estas personas. ¿Qué se puede esperar de un burro más que una patada?

Las personas travestis y trans somos discriminadas y perseguidas no sólo por la sociedad sino también por las instituciones. Las fuerzas de seguridad nos persiguen, nos hostigan y nos violentan por el simple hecho de elegir una identidad que no es la de varón o mujer.

El informe titulado "Situación de los derechos humanos de las travestis y trans en la Argentina", desarrollado por un grupo de organizaciones entre las que podemos mencionar al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Colectivo para la Diversidad (COPADI), Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL), entre otras, arroja datos alarmantes: el 83% de las personas trans y travestis encuestadas, fueron víctimas de graves actos de violencia y discriminación policial.

Más del 70% de quienes integraron el grupo en estudio nunca tuvieron una entrevista laboral con posterioridad a la asunción social de la identidad/expresión de género autopercibida. Del 30% restante, la mayoría (62,7%) accedió a una entrevista laboral en el ámbito privado; mientras que un 25,5% accedió a una entrevista laboral en el ámbito estatal, y un 9,8% tuvo entrevistas en ambos espacios, privado y estatal.

A las calles

Luz no está sola, tiene a sus compañeras y tiene a un movimiento que llenó las calles. La marea verde también pelea contra los prejuicios clericales y oscurantistas que son los que fomentan el odio y la discriminación. La pelea por la absolución de Luz tiene que ser de manera independiente, de la Iglesia, la policía y los Gobiernos que los financian. ¡Absolución para Luz!







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