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Red Internacional

El pasado 4 de mayo, Día Internacional de les Combatientes de Incendios Forestales, se realizaron distintas jornadas de protesta por parte de brigadistas nacionales y provinciales. El mismo día Cabandié, sin decir nada, dijo mucho sobre nuestra precarización ¿Cómo seguimos la pelea los brigadistas?

Si bien los reclamos se hicieron oór en las comunidades locales y a nivel nacional (así lo confirma el apoyo recibido por les brigadistas) el ministro de ambiente Juan Cabandié parece no acusar recibo de los mismos. El mismo día en que se llevaron adelante estos reclamos, el ministro anunciaba en La Pampa una inversión de más de 23 millones financiada por el nefasto BID (Banco Interamericano de Desarrollo) en el Parque Nacional Lihuel Calel, ubicado en la provincia.

Con total cinismo y sin ningún atisbo de sensibilidad por las manifestaciones y reclamos el ministro señaló durante el acto; “…Teníamos un desafío por delante cuando asumimos, que el manejo del fuego volviera a estar en el Ministerio de Ambiente”, y continuó, “conocíamos que en todo el Estado existía una degradación de los ingresos de las y los trabajadores estatales. Y lo que sucedía con los brigadistas era parte de un contexto generalizado, agravado en su caso por esta precariedad. Hoy, a partir de un convenio colectivo y una carrera, se incorporan al Estado, desde este parque nacional, nosotros preferimos asumir las responsabilidades y no rezar cuando hay un fuego”.

Si bien es claro que el ministro dio en el clavo al incorporar al servicio nacional dentro de la órbita del ministerio de ambiente, la precarización laboral continúa y lejos está de revertir la degradación en los ingresos de les trabajadores. El ejemplo concreto es el descuento de $20 000 que sufrieron brigadistas del servicio nacional en el marco del convenio colectivo reciéntemente homologado. Además, se suman otros reclamos por adecuaciones y recomposición salarial y apertura de paritarias, como por ejemplo, el que protagoniza el cuerpo de guardaparques nacionales en todo el país. Por otro lado, se mostró más cauto en su discurso, y a diferencia del realizado en el parque nacional glaciares en octubre pasado, hablo del ingreso al estado y no, a la planta permanente. Con lo cual la realidad le impone un giro discursivo, ya que no existe la estabilidad laboral para les brigadistas nacionales y el propio ministro lo sabe claramente.

Cabe preguntarse además ¿ Acaso no pertenecieron al estado les brigadistas de incendios durante los últimos 20 años? Y en esta línea ¿ Es posible hablar de carrera cuando se dejan por fuera funciones vitales como la atención de emergencias, búsquedas y rescates, tareas habituales en distintos parques nacionales, por ejemplo? ¿Es posible hablar de mejora salarial mediante el robo del 25 % del salario, negando la incorporación al convenio de adicionales por riesgo psicofísico o tareas insalubres, y con salarios básicos por debajo de la canasta básica?

Un comité de lucha para vencer

Queda claro que el gobierno nacional a través del ministro Juan Cabandié está dispuesto a seguir adelante con sus políticas de ajuste. También queda claro, que la burocracia que encabeza los sindicatos no quiere interferir en los planes del gobierno. Más bien, son cómplices activos, dejando pasar estos ataques al bolsillo y a las condiciones laborales de les brigadistas, guardaparques y demás estatales. A lo sumo se resignan a utilizar mecanismos de desvío planteando bonos en negro, estructuras u organigramas de trabajo, cuestiones que el estado en más de 20 años no quiso resolver, negándose a abordar los problemas de fondo como la estabilidad laboral del colectivo de brigadistas nacionales o el régimen jubilatorio para éstos e incluso pelear por la apertura de paritarias para todos los sectores. Es que tanto ATE como UPCN no quieren salirse del libreto y generar conflicto con su patrón, intentan sacar beneficios a fuerza de bonos basura, convenios amañados o paritarias dóciles, reducidas a míseras discusiones que no cambian la estructura de la precariedad en el Estado.

Es por esto que es imprescindible crear un comité de lucha para impulsar las distintas reivindicaciones de cada sector de forma conjunta. Apuntando a generar soluciones colectivas y profundas que realmente cambien las situaciones de precariedad laboral en el Estado. Sin importar las distinciones o límites administrativos que nos impone la patronal y los sindicatos, pero con una política de clase transversal a cada organismo estatal. Sólo la independencia política de las centrales sindicales y de la patronal, más el impulso de la lucha en unión con diferentes sectores podrá revertir el ataque a las condiciones de trabajo y al bolsillo de les trabajadores. Sigamos el ejemplo de los y las trabajadores de salud de Neuquén, que a fuerza de piquetes y movilización, pero por sobre todo a partir de la solidaridad de clase, supieron conseguir una recomposición salarial para todo el estado provincial, torciendo la mano a la burocracia sindical de ATE y el gobierno del MPN.




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