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PRESUPUESTOS 2016

Carmena: los presupuestos 2016 y la fidelidad a las imposiciones de Rajoy y la Troika

El proyecto de presupuestos del Ayuntamiento de Madrid para 2016, pactado con el PSOE, ha confirma la voluntad política de Carmena de cumplir con los principios de “sostenibilidad presupuestaria” establecidos por el gobierno del PP de Rajoy y la Troika.

Juan Carlos Arias

Madrid | @as_juancarlos

Jueves 5 de noviembre de 2015 | Edición del día

Foto: EFE

El Gobierno municipal de Manuela Carmena no se ha desviado un ápice de las líneas rojas impuestas desde Bruselas: déficit cero, reducción de la deuda pública municipal y pago de toda la deuda, legítima o no. Todo lo contrario de lo prometido en la campaña electoral. Líneas rojas introducidas aquí con la modificación constitucional llevada adelante con nocturnidad y alevosía por el PSOE y PP en 2011.

¿Un presupuesto expansivo?

El proyecto de presupuesto del Ayuntamiento recoge un gasto total de 4.493 millones de euros, 105 millones más que en 2015, es decir un el 2,4% de incremento, frente al 3% del PIB. No podemos decir que sean unos presupuestos expansivos. Más bien continúan siendo parte del ajuste del gasto público. La deuda se pagará religiosamente. Todo mientras de abandonan promesas el aumento de la fiscalidad sobre las élites económicas, una medida básica e indispensable para atender la grave crisis social que vive la capital.

Son unas cuentas que se adaptan como un guante a los principios económicos neoliberales de contención del gasto en servicios públicos. Justo en un momento en que las necesidades de la población exigen exigir grandes dosis de inversión pública para enfrentar las consecuencias del desempleo, la deflacción salarial y el empleo precario.

Ha habido grandes titulares de prensa que anunciaban una fuerte subida del gasto y lo presentaban como un cambio de tendencia ¿Es así? Vayamos a la cruda realidad de los datos.

En 2008, con Gallardón al frente, al inicio de la crisis el gasto total ascendió a 5.257,7 millones En el año 2009, ya en pleno desarrollo de la crisis, el presupuesto alcanzó los 5.169,5 millones. En 2010 se invirtieron 4.952 millones. Solamente en 2011, tras tres años de dura crisis y ajustes, se alcanzó una cantidad ligeramente inferior a la ahora prevista para el año 2016 por el equipo de Manuela Carmena, 4.400 millones. Y todo ello tras una rebaja histórica respecto al año anterior de un 10%, lo que implicó, según algunos titulares de la prensa, retrotraerse al gasto de 2004.

Es decir que para situar correctamente los presupuestos de 2016, habría que indicar que son superiores a los super-restrictivos años de la época de Ana Botella (2012-2015) pero son bastante inferiores a los realizados durante el resto del período y nos siguen situando en un nivel de costes que se tenía a inicios del siglo.

En concreto respecto al 2008, la diferencia es de un 17,02% menos, respecto a 2009 es un 15,06% inferior o respecto a 2010 un 10,22%. Respecto a los más bajos de la serie, los de 2015, hay un ligero incremento, y son sobre éstos sobre los que se asientan los comentarios de la prensa.

El gasto social: comparaciones “odiosas” con Gallardón y Botella

Obviamente no vamos a reivindicar los presupuestos de Botella y Gallardón por muy abultados que estuvieran. Se gastaron muchos millones sí, pero no en cubrir necesidades sociales, sino en financiar grandes negocios millonarios y obras faraónicas. No obstante los tijeretazos de Botella
tenían como objeto básico la reducción del fuerte agujero de 10.000 millones dejado por Gallardón tras las obras de la M-30. Sólo en 2015 Año el 25% del presupuesto, 1.100 millones, fue para amortización de deuda e intereses.

Otro de los grandes titulares de la prensa es que Manuela Carmena ha disparado el gasto social. Según parece el incremento en estas partidas es de un 16,41%. Sin embargo, conviene también relativizarlo y situarlo en el contexto temporal.

Si lo comparamos con la etapa de Ana Botella hay una importante diferencia. En esta etapa, que coincide con el periodo de las políticas de austeridad, gran parte de los recursos se dirigieron a la reducción de deuda. De hecho los tijeretazos de gasto social llevaron a reducirla en más de un 50% en tres años. Sin embargo, y esto debería sacar los colores al equipo de Ahora Madrid, en la etapa de Gallardón en el gasto en su conjunto era muy superior.

Por ejemplo, en un apartado tan trascendental como es el de la vivienda, el gobierno municipal de Manuela Carmena propone un aumento de gasto de 53 a 85 millones respecto a 2015, un 60% más. Sin embargo, si nos retrotraemos al año 2008, vemos en la memoria del presupuesto de ese año que se presupuestaban 450 millones de euros para la empresa municipal de la vivienda y al área de urbanismo para actuaciones de fomento del alquiler y la rehabilitación. Un incremento en el gasto del 17% y el 36% respectivamente frente al año anterior.

Con respecto al gasto social de Botella, ahora se pasa de 516 a 600 millones, un 16,4% más que en 2015. Sin embargo, y en esto se sigue pareciendo al equipo de Botella, esta partida fundamental sólo supera en 42 millones la del pago de la deuda, que se sigue llevando 558 millones. Si son muchos menos que los 1.100 millones de 2015 no es por la voluntad de Carmena sino simplemente porque 558 son los millones previstos para cubrir amortizaciones e intereses en 2016.

La renuncia a una fiscalidad suficiente y progresiva

Los ingresos municipales provienen fundamentalmente de impuestos, tasas y de la transferencias del Estado. Estas transferencias que alcanzan un volumen por ingresos del 33%. Por los impuestos previstos, se espera un incremento del 4%, y destaca el IBI que supone otro 33% del total de las cuentas.

Justo este impuesto ha sido el escollo fundamental de las negociaciones con el PSOE para sacar adelante el proyecto. El planteamiento inicial del concejal de Hacienda, Sánchez Mato, quería dotar al IBI de un carácter progresivo y vincularlo a la renta en función de la tipología de la vivienda. Sin embargó se pasó a aceptar una bajad del 7% y un 2% para las de rentas más altas. Lo único que hizo el Ayuntamiento para tratar de compensar esta rebaja fue proponer subir el IBI a los inmuebles de uso no residencial de mayor valor catastral, la eliminación de algunas bonificaciones para edificios históricos con usos lucrativos y el recorte de otras a las familias numerosas más ricas. Al final el IBI logrará incrementarse un escaso 4% .

También se prevén leves incrementos en las recaudaciones del Impuesto de Actividades Económicas a las empresas más pudientes; del Impuesto sobre Obras y Construcciones con la supresión de una bonificación que aprobó Ana Botella, seguramente pensando en sus amigos los constructores; y sobre todo de la Tasa de Residuos Urbanos, aunque solo afectará a los inmuebles no residenciales que más volumen de basura generen.

Por último dentro del aparatado de los ingresos es destacable los 18,3 millones de euros que se espera obtener de la enajenación de suelo o edificios públicos. Aunque Sánchez Mato, lo atribuye a la aprobación por parte del anterior gobierno municipal, cabe preguntarse si no se podrían emprender acciones legales intentando retrasar y/o evitar estas ventas. De “desobediencia” ni hablamos. No parecen tener muchas ganas de luchar por detener esta sangría de recursos públicos al aceptar resignadamente las decisiones, se tomaran como se tomaran, del anterior equipo de gobierno municipal.

En definitiva, el gobierno de Carmena ha renunciado a llevar a la práctica su ya moderado y reformista programa electoral en materia de fiscalidad.

La renuncia a romper con la “austeridad” seguirá pesando sobre los trabajadores y sectores populares.

El equipo de gobierno actual ha renunciado a plantear una política social y económica que cuestione los principios establecidos por Rajoy y la Troika, con la complicidad del PSOE. Sigue sujeto a la más estricta disciplina presupuestaria, al cumplimiento con las “obligaciones” con los grandes capitalistas, a un modelo de fiscalidad que “salva” a los más ricos y por lo tanto deja sin atender numerosas necesidades sociales de las capas más desprotegidas de la sociedad.

Lo cierto es que contradictoriamente el mayor volumen de recursos “liberados” con los que cuenta Carmena respecto a 2015, proviene del super tijeretazo de Ana Botella que sirvió para la reducción de la deuda municipal a la mitad.

El propio concejal de Hacienda, Sánchez Mato, ha señalado que, gracias al acuerdo con el PSOE ,los presupuestos se habían mejorado y que los ingresos coinciden con los gastos por mandato legal, aunque los primeros están calculados de una forma “conservadora” lo que terminará por generar un superávit de 300 millones a final de año.

Es decir la asunción plena y consecuente con los principios del gobierno de Rajoy, de la Troika y Merkel: bajos impuestos directos sobre las riquezas que atesoran e incrementan las élites económicas, equilibrio presupuestario a costa de los derechos sociales y pago fiel y absoluto de la deuda pública.

Se continua, con un perfil más suave que la ultra-liberal de Botella, una política de austeridad mientras las clases populares y trabajadoras han visto reducir sus derechos sociales y sus retribuciones directas e indirectas. Esto convierte en imposible el poder resulta llevar adelante política alguna de emergencia social como se prometió en campaña.







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