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Red Internacional

TEATRO // ENTREVISTA. “Corderos del patrón, alegorías del rebaño”

Entrevistamos a José Mehrez, director de la obra de teatro “Empleados”, que se presenta todos los sábados a las 23.30hs en el Teatro del Abasto. Con humor y sin golpes bajos, una reflexión sobre el trabajo.

Viernes 12 de agosto de 2016 | 15:38

¿Cómo surgió la obra y la temática?

La obra surge a partir de un proceso de investigación del seminario de entrenamiento Musical de la Emad (Escuela Municipal de Arte Dramático), con actores egresados de la carrera de formación del actor. Cada escena tiene un punto de partida relacionado con ciertas estructuras musicales o rítmicas que funcionaron como disparadores de las escenas. Coordiné este proceso y luego hice la dramaturgia y dirección del espectáculo.

La temática de la obra fue propuesta en relación al grupo de trabajo: jóvenes actores y actrices, que deben pendular su cotidianidad entre el ejercicio de su vocación y una cantidad de empleos más o menos calificados para poder mantenerse. El tema prendió rápidamente y pusimos en juego experiencias personales, otras fantasmáticas, y textos y situaciones devenidas de improvisaciones. Contrapusimos el concepto de “vocación” al del “empleo no calificado” porque fue uno de los puntos que generaban tensión en la obra, y anclaban otros discursos que queríamos probar.

Fotos: Fabrizzio Chiaramonte y Charo Larisgoitia para FotoSur

¿Les generó o amplió sus reflexiones sobre el mundo laboral?

Hemos reflexionado varias cosas en todo este tiempo de trabajo.
Generalmente se piensa la palabra “empleado” como un sustantivo, como algo que alguien “es” o está siendo, o “esta” trabajando “de”. Nos gustó pensarlo como un adjetivo, una persona empleada, un hombre empleado para …casi como una herramienta, un objeto. Es mucho más incómodo pensarlo así, y quizá es porque devela el fin último y subyacente de este término: Usar a alguien indeterminado para generar un rédito a un patrón o a una empresa.

¿Y quién quiere ser “eso”? ¿Por qué lo aceptaríamos? Por estrategia básica o por propias limitaciones. Porque necesitamos el dinero para pergeñar “otra cosa” que nos permita renunciar y vivir de lo que queremos; o algunas veces, porque no se nos ocurriría cómo hacer para ganar dinero por nuestra cuenta y preferimos la comodidad de un empleo que todos los meses nos da lo que necesitamos para vivir...en el mejor de los casos.

Las dos decisiones son un intercambio de nuestro tiempo por dinero. En eso “Time is Money” es una regla de oro… para los patrones! Sólo dando vuelta el refrán asistimos a su significado desde la perspectiva de un empleado: dinero es tiempo.

Un empleado “negocia” su existencia a cambio de plata. 8 horas que en realidad son 9, mas el transporte desde y hasta suman casi la mitad de las horas del día y la gran mayoría de nuestro tiempo de vigilia.

(A todo esto, leí hace unos días una nota sobre el secuestro de una niña. El secuestrador le había espetado a la madre: cuánto vale la vida de tu hija? En cierto sentido un empleo es un largo secuestro consentido…pasaremos nuestra vida en un lugar en el que no estaríamos si no nos pagaran)

¿Y qué pasa en esos trabajos?

Pasamos más tiempo que con nuestras familias, amigxs, hijxs, nos relacionamos con gente que no veríamos si no fuera allí, vivimos la “realidad social”, formamos una conducta cívica, absorbemos modos de conducta, modas, tendencias, nos enamoramos, nos hacemos amigos, enemigos, competimos … En fin, es “el” escenario en donde nos desarrollamos, sin duda. A la casa descansar, al bar a relajar, en el trabajo está la contienda. Mucha gente lo toma así, mucha neurosis puesta en el trabajo, aunque éste sea el más mecánico y aburrido…ahí están los otros empleados!

También están a los que no les importa nada, cero lívido…son los que despiertan más tristeza, una existencia cotidiana apática , una vida al tacho....

¿Cómo pensás la diferencia entre "empleado" y "vocación"?

Claro, ser "bendecido" por el manto sagrado de la vocación. “Por lo menos haces lo que te gusta” dicen. Artistas, médicos, docentes, deportistas, universitarios, etc… En teoría, la especial población que no piensa exclusivamente en el intercambio de su tiempo por dinero como forma de vida. Pero por supuesto hay artistas burócratas, escritores resentidos, médicos desahuciados, docentes embolados, abogados infames… la vocación tampoco es salvadora de nada…

Y acá llegamos a un punto interesante: ¿existirá el empleado feliz? ¿El repositor satisfecho? ¿El encargado de embalaje realizado? ¿El recolector de la mierda de los demás en paz con el mundo? ¿El chino pega chips santificado? Los habría. Pero sólo teniendo una improbable conciencia del lugar que ocupan en el sistema que sostiene el mundo. Por ahora no existe ningún sistema global que no nos ponga por delante el consumo, (lo que podes ir comprando, tu confort, con lo que te pagan, el terrenito, el coche, la tele, el celu …"cosas") para poder anestesiar la pregunta que mandaría todo al recontra carajo.

Fotos: Fabrizzio Chiaramonte y Charo Larisgoitia para FotoSur

EMPLEADOS

A la intemperie de las vocaciones.
Al resguardo de trabajos infames.
El trabajo dignifica? El tiempo es dinero?

SÁBADOS 23.30hs TEATRO DEL ABASTO

Humahuaca 3549, Abasto

Un sistema de empleos diseñado para jóvenes, empleos no calificados ordenando la vida cotidiana: despertar, viajar, llegar, convivir, almorzar, esperar invariablemente la hora de la salida.
La canción del compañero insufrible, la canción del empleado impune, la canción del empleo infame como sostén de una vocación latente, agazapada, que espera revelarse.




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