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Red Internacional

Cada 21 de junio, con el solsticio de invierno en el hemisferio sur el pueblo Inca celebraba esta fecha en honor al dios Sol que renacía para comenzar un nuevo ciclo anual. Te contamos por qué se convirtió hoy en un símbolo de resistencia.

Martes 21 de junio

"¡Jallalla, Tata Inti!" Repetido como un mantra, la celebración de Inti Raymi comenzó con el solsticio de invierno y actualmente es una de las tradiciones culturales vigentes que logró sobrevivir a la "conquista" española para llegar hasta nuestros días, pero también es la reivindicación a la lucha de los pueblos originarios y de su identidad.

Salgan al sol, ¡revienten!

La frase la decía Billy Bond pero tranquilamente se puede aplicar a esta milenaria celebración inca. El Inti Raymi o Fiesta del Sol era la festividad más grande, más importante, espectacular y magnífica llevada a cabo en los tiempos del Imperio del Tahuantinsuyo, que basaba su religión en el culto al Sol. El Wawa Inti Raymi fue creado para rendir culto al "Apu Inti" (Dios Sol) también conocido en ciertos sectores como “Apu P’unchau” (Dios Día).

En un principio, la festividad duraba dos semanas en donde se hacían sacrificios y se presentaban bailes o danzas para adorar al Sol. El último Inti Raymi que se realizó con la presencia del Emperador Inca fue realizado a partir del 21 de junio de 1535. ¿Qué pasó después? La llegada de los españoles, momento a partir del cual quedaron prohibidas todo tipo de celebraciones.

A escondidas

En 1572 el virrey Francisco Álvarez de Toledo prohibió esta fiesta por considerarla una ceremonia pagana y contraria, cuándo no, a la fe católica. Una religión impuesta a sangre y fuego a la fuerza, pero que sin embargo no fue impedimento para que de forma clandestina el Inti Raymi se siguiera celebrando.

La entrada del Inca a la Plaza de Armas o a la explanada de Saqsayhuaman estuvo siempre presidida por un grupo de “Acllas” que rociaban flores y a su vez estaban acompañadas de los "Pichaq", hombres que se encargaban de espantar con escobas de paja a los malos espíritus que podrían haber en el camino. El inca en todas sus actuaciones al aire libre estaba siempre acompañado por su “kumillo”, o jorobado enano que portaba la “Achiwa”, especie de paraguas o sombrilla hecha de plumas de colores.

Otra parte de la celebración del Inti Raymi consistía en la ceremonia del fuego nuevo. En esta parte de la ceremonia se cumplía la orden del Inca de apagar el fuego en todos los fogones del Cusco (Perú) y alrededores, con el propósito de encender el fuego nuevo que era repartido desde una fogata a todos los fogones de la ciudad.

Resistencia originaria

La celebración se llevaba a cabo en el solsticio de invierno por ser el día más corto y la noche más larga del año, dando comienzo al año nuevo andino y al renacer del dios Sol, ya que traería nuevamente vida, haría florecer la tierra y con ello las cosechas.

La celebración tuvo sus (involuntarios) cambios. El festejo pasó de ser de 15 días a convertirse en solamente 3, terminando el 24 de junio. Sin embargo, que se hayab decidido esa fecha no es ninguna casualidad. Aunque estaba prohibido, el Inti Raymi en la época colonial se festejaba igual, y ahí fue donde la religión católica volvió a meter la cola: se "autorizó" la celebración pero a condición de que terminase el 24 de junio, la fiesta de San Juan. Por esta razón, durante muchísimo tiempo el año nuevo andino quedó invisibilizado por la Iglesia, que quiso transformar al festejo como algo propio.

Actualmente se convirtió en una fecha turística que congrega a grandes contigentes de personas principalmente en la ciudad de Cusco. Pero continúa siendo un símbolo de resistencia contra la conquista española y sobre todo por mantener los hilos de continuidad de una herencia milenaria que festeja un día como hoy el renacimiento de la vida, el verdadero año nuevo.




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