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Red Internacional

En diálogo a la respuesta, del candidato a Rector de la UNJu, Gustavo Lores, sobre nuestro artículo “Qué modelo de Universidad necesitamos para salir de la crisis”

Miércoles 11 de agosto | 16:40

Saludamos su propuesta de debatir ideas a partir sus comentarios a este artículo, en nuestro caso escribimos este segundo artículo en LID, considerando que la cuestión de qué Universidad queremos (y necesitamos construir), debería estar en el centro de la discusión por parte de la comunidad universitaria, en un momento, donde el país atraviesa una profunda crisis agravada por la pandemia. Sin embargo, no es el debate que propician las autoridades de la Universidad, ni durante el año pasado ni ahora en sus elecciones.

Que estas elecciones como bien Ud. afirma son un “bochorno” por adelantarse 8 meses, bajo un cálculo electoral del Rector actual, Rodolfo Tecchi, pre candidato a diputado nacional por el Frente de Todos, quien recordemos lo hizo con el voto favorable de la mayoría del Consejo Superior el pasado 4 de junio. Siendo el interés del Rector y sus aliados, acomodar a los suyos en el mando de la Universidad porque especula con llegar a tener un cargo en el Congreso y tener que dejar su cargo de Rector en forma anticipada. Siendo este el escenario, y cómo Ud. afirma con un salto alarmante en la deserción estudiantil durante el primer año de la pandemia, nos preguntamos, ¿Por qué participar en estas elecciones? ¿Qué pueden sacar de bueno los estudiantes? Coincidimos en su diagnóstico del escenario electoral, no compartimos su decisión de participar. Nos parece que es una forma de legitimar una elección antidemocrática y que solo responde a un cálculo personal del Rector y sus seguidores.

Que la respuesta a la persecución de las autoridades (no muy diferente a como se comporta el régimen político y que en la izquierda somos afectados directos), a su falta de transparencia en el manejo de los recursos de la Universidad, con casos escandalosos de corrupción, es apelando a algo más que a la enunciación de valores con los cuales podemos llegar a coincidir, por ejemplo, para nosotros se necesita una democratización del co-gobierno universitario que comience por implementar la mayoría estudiantil en los Consejos Académicos y el Consejo Superior, ¿Por qué si los estudiantes son la mayoría de la comunidad universitaria no tenemos una representación proporcional en los órganos de co-gobierno? En lo inmediato, ¿Por qué los estudiantes no tienen derecho a decidir si continuamos o no en la virtualidad? La mayoría estudiantil es un tema central del debate que hay que dar, ligado a qué tipo de Universidad queremos y al servicio de quien.

Esto último, nos lleva a reafirmar que en la Universidad nos debemos un debate también sobre si tienen que haber o no vínculos con las empresas o con áreas del Estado. Por ejemplo, ¿Por qué hay que firmar un acuerdo con el grupo Ledesma para capacitar a estudiantes en “habilidades digitales para el empleo”? ¿La Universidad no pierde su autonomía al dictar esta diplomatura en común con la empresa Ledesma? ¿Por qué la Universidad tiene que facilitarle la formación de mano de obra con contratos precarios a Ledesma? Dirán que es en última instancia a favor de los estudiantes que lograrían así mejores condiciones para ingresar al mercado laboral, pero, ¿Por qué la Universidad tiene que fomentar salidas individuales? ¿Por qué no se puede pensar que el conocimiento sea puesto desde los futuros profesionales en función de la clase trabajadora en pos de una salida colectiva? Una más, ¿Qué valores tiene Ledesma? Es público el juicio de Lesa Humanidad que se sigue sobre su ex titular y dueño, Carlos P. Blaquier, donde ya se demostró su aporte de camionetas a la Gendarmería que en 1976 detuvo 400 personas, de las cuales 33 aún continúan desaparecidas. Además como todo ingenio azucarero es responsable de la enfermedad derivada del bagazo de la caña de azúcar que afecta las vías respiratorias de la población.

Lamentablemente la UNJu, aportó un estudio que contribuyó a que la Corte Suprema declare que Ledesma es inocente en materia de contaminación con el bagazo. Queremos discutir que la Universidad tiene que destinar el conocimiento, la investigación, sus recursos humanos y materiales a facilitar la pelea de la clase trabajadora, los sectores populares contra los atropellos de los grandes empresarios y los gobiernos. Queremos debatir por que sí la UNJu debería firmar convenios de colaboración con obreros azucareros, papeleros o rurales de Ledesma en materia de medir el impacto ambiental de la empresa, en materia de las condiciones laborales y el contraste con las ganancias, o firmar convenios con las comunidades originarias y los mineros para hacer estudios de impacto ambiental y el desarrollo de nuevas tecnologías que minimicen las alteraciones sobre la naturaleza que implica la actividad minera.

Estos debates como también los que hacen a la cuestión presupuestaria, en un año donde los recortes estarán en torno al 19 por ciento en los fondos para la Universidad, mientras solo el año que viene se destinarán 665 mil millones al pago de intereses de la deuda. ¿Por qué en la Universidad no se discute cambiar estas prioridades? Estos fondos sin dudas si vendrían a la educación permitirían todo tipo de mejoras, más aún, cuando está en juego frenar la deserción estudiantil, la precarización laboral y la ampliación de nuevas carreras.

Debatir qué modelo de Universidad, en suma, implica debatir qué sociedad queremos. Si queremos seguir (sobre) viviendo en una sociedad donde unos pocos concentran la riqueza a costa del hambre y la miseria de las mayorías, a costa de la depredación del planeta. Una sociedad donde la clase poseedora, y sus representantes políticos en los órganos de gobierno nacional, provincial, y en el gobierno universitario, privan de participación y decisión a las juventudes, pero impulsan decisiones que las afectan condenándolas a un presente de precariedad laboral, y a un futuro donde lo único cierto es la desolación mientras hablan de meritocracia y esfuerzo individual. Las juventudes en nuestro país con el enorme movimiento de mujeres, y en el mundo en la primera línea de enormes movimientos contra la miseria capitalista, como en Chile, Colombia, etc., mostraron un camino distinto, de pelea colectiva, y deben ser protagonistas de decidir qué Universidad y qué sociedad quieren, junto a las y los trabajadores

Para finalizar, le proponemos abrir este debate por los medios más adecuados, en un momento aún de virtualidad, por qué más allá de las diferencias que tengamos, es necesario romper con el dogmatismo del silencio o la rutina de la cursada que imprimen las autoridades porque por fuera de la Universidad hay una realidad social que exige respuestas urgentes. Sabemos que está en juego el futuro de las mayorías.




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