Economía

PANDEMIA Y DEUDA

Default a cuentagotas: Guzmán “gana” tiempo para seguir negociando deuda con los especuladores

Por decreto el Gobierno aplazó el pago de hasta U$S 10.000 millones de deuda emitida bajo legislación local hasta 2021. Guzmán prende velas para alcanzar un canje con los bonistas, pero el default se consolida de a poco. El desembolso de miles millones de dólares a los pagos de la deuda odiosa, en lugar de destinarlos a las necesidades sociales en plena crisis sanitaria y económica, es una política criminal.

Guadalupe Bravo

Economista | @GuadaaBravo

Martes 7 de abril | 00:02

Siguen las medidas aplicadas por decreto en el contexto de la crisis sanitaria y social. Esta vez estuvo relacionado al aplazamiento de pagos de una parte de la deuda pública. A través del DNU 346/2020 el Gobierno confirmó la postergación de los vencimientos de deuda emitida bajo legislación local, que suman alrededor de 10.000 millones de dólares.

“…resulta necesario diferir los pagos de los servicios de intereses y amortizaciones de capital de la deuda pública nacional instrumentada mediante títulos denominados en dólares estadounidenses emitidos bajo ley de la REPÚBLICA ARGENTINA hasta el 31 de diciembre de 2020 o hasta la fecha anterior que el MINISTERIO DE ECONOMÍA determine considerando el grado de avance y ejecución del proceso de restauración de la sostenibilidad de la deuda pública”, sostenía el decreto.

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En simples palabras, el ministro de Economía, que mantuvo bajo total hermetismo la oferta que presentará a los bonistas privados para canjear los casi U$S 69.000 millones, hizo pública una parte de su estrategia. Ante la imposibilidad de pagar los próximos vencimientos de deuda, y teniendo en cuenta que las conversaciones de reestructuración venían estancadas en el marco de la coronacrisis, optó por ganar un poco de tiempo.

Esta medida, que varios economistas consideraron como un incumplimiento selectivo, desactiva la presión frente los vencimientos del mes de mayo por U$S 1.500 millones del Bonar 24. Pero al mismo tiempo, con la oficialización de la incapacidad de pago del Gobierno, se suma presión a los próximos vencimientos de deuda bajo legislación extranjera que tendrán lugar el de 22 de abril por U$S 504 millones de los bonos globales 2021, 2026 y 2046.

La respuesta en los “mercados” de valores fue el desplome de los bonos en dólares bajo legislación local –de hasta 14% para el Bonar 2037-. En sentido opuesto, los bonos en dólares bajo legislación extranjera presentaron una mejor de 3,6 % para el Global 2027.

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Otro elemento a tener en cuenta, es que Fitch Ratings rebajó este lunes la calificación crediticia en moneda extranjera de Argentina desde “CC” (que implicaba altos niveles de riesgo crediticio) a “Default Restrictivo” (nota que antecede a la de “Default”). Una mala noticia para Axel Kicillof, gobernador bonaerense, que buscará reestructurar deuda por U$S 7.148 millones con bonistas extranjeros.

¿Todos los caminos llevan al default?

Distintas opiniones de economistas y analistas se expresaron en los medios. Es que a pesar de la pandemia y los efectos adversos para la vida de millones de trabajadores, el endeudamiento sigue siendo una fuente de negocios para especuladores y buitres que siguen operando. ¿Podrá el Gobierno afrontar los próximos vencimientos evitando el default? Todo parece indicar que con esta medida Guzmán no sólo renueva su voluntad de pago de la deuda odiosa, sino que intentará avanzar en un acuerdo con los bonistas privados -que tienen bonos bajo legislación extranjera- sin caer en default.

La lectura del efecto de esta medida realizada por la JP Morgan, es favorable, señalando que la postergación de la deuda local hizo que los pagos en dólares fueran más manejables en el corto plazo y podría permitir a Argentina seguir “atendiendo la deuda bajo ley extranjera mientras se desarrollan las negociaciones”.

José Echagüe, jefe de estrategia de Consultatio Investment en Buenos Aires dijo a Reuters respecto al decreto 346: “Lo que se dijo acá es: tomémonos un tiempo, demos una vuelta manzana y empecemos a charlar de nuevo.”
Miguel Kiguel, ex subsecretario de Finanzas, dijo que el país aún podría llegar a un acuerdo con los acreedores siempre que la oferta “tenga sentido”. “Creo que los bonistas hoy, si les das una salida, van a estar felices”, sentenció.

En una postura menos optimista, el director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, sostuvo que llegar a un acuerdo antes de mayo parece difícil porque se supone que el Gobierno presentará una oferta “bastante agresiva”. Matías Rajnerman, economista jefe de la consultora Ecolatina dijo “el tiempo apremia y la urgencia juega a favor de los acreedores, no del Gobierno” y agregó que la pandemia del coronavirus aumentó los riesgos de un default.

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Martín Guzmán, responsable de la reestructuración de la deuda, explicó en Twitter que la medida ayudará al país a volver a una posición más firme y proteger a los más vulnerables en un momento en que la economía, ya golpeada por una recesión, está lidiando con el impacto del coronavirus. “Un plan para sentar condiciones para una Argentina que se desarrolle con inclusión social cuando dejemos atrás estas durísimas circunstancias del COVID-19”, indicó.

Hasta el momento Guzmán ha desembolsado U$S 5.000 millones en pago de deuda a los especuladores. Incluso pagó U$S 250 millones bajo la cuarentena, el equivalente a 9 veces el presupuesto extra destinado a salud en el medio de la pandemia. Las prioridades no están puestas en resolver las necesidades sociales de las amplias mayorías, sin mencionar los despidos y suspensiones con rebaja salarial como la reciente denuncia de los trabajadores de los lugares de comidas rápida, que el Gobierno deja pasar.

No existe “negociación exitosa” para los trabajadores. El desconocimiento soberano de la deuda es impostergable.

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