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BOLIVIA

Dirigente de la Central Obrera Boliviana entra como funcionario del Gobierno golpista de Áñez

Vitaliano Mamani ex dirigente fabril fue posesionado como nuevo viceministro de Trabajo. La designación estuvo consensuada con la Central Obrera Boliviana (COB) y fabriles. Luego de haber servido al MAS, hoy pretenden mantener ese papel con el Gobierno golpista.

Javo Ferreira

Militante de la LOR-CI

Jueves 12 de diciembre de 2019 | 14:00

Foto: Erbol (captura BTV)

El pasado lunes 9 de diciembre, el dirigente fabril Vitaliano Mamani fue posesionado como nuevo viceministro de Trabajo, como parte de un acuerdo y consenso con los dirigentes sindicales de la COB (Central Obrera Boliviana) y de otros sectores, según informó el Gobierno así como diversos portavoces de la burocracia sindical.

Esta nominación es parte de los intentos de lavar el golpe y continuar revistiéndolo de un barniz institucional y hasta popular, donde los parlamentarios del MAS dieron el primer paso al reconocer al Gobierno de facto de Jeanine Áñez y donde la COB jugó un papel golpista el domingo 10 de noviembre. De esta manera los dirigentes sindicales, pretenden mantener su cordón umbilical con el Estado prescindiendo de quien esté al frente del mismo. Una vez más se pone en evidencia que estas direcciones burocráticas que parasitan las organizaciones sindicales solo pretenden continuar enriqueciéndose y disfrutando de las prebendas estatales a cambio de mantener el control de las bases trabajadoras, mediante los métodos desarrollados por el anterior Gobierno que convierten a los organismos sindicales en policías políticas violentando la democracia sindical y la independencia política de las y los trabajadores.

Luego de la renuncia de Evo Morales y el pase abierto de la COB a las filas del golpismo se está desarrollando un proceso intenso de reflexión en las bases obreras, y donde el primer cuestionamiento lo reciben los dirigentes de las federaciones y confederaciones sindicales, quienes al igual que la COB pretenden no volver a trabajar. Este cuestionamiento a los organismos sindicales está estrechamente vinculado al repudio de las prácticas corruptas y antidemocráticas sostenidas durante los últimos años por esa burocracia afín al MAS y hoy afín al golpismo de Áñez. El primer sindicato en desembarazarse de esta costra sindical fue la metalúrgica de Vinto. Sin embargo lo hacen apoyando el golpe y con una estrategia estrechamente sindical y corporativa, lo cual desarma a las y los trabajadores para las peleas por venir que esencialmente serán políticas y que tienen como primer objetivo la derrota del golpe.

Los 14 años de Gobierno del MAS y particularmente luego del 2009 con la aprobación de la nueva Constitución, la cooptación de las organizaciones sindicales a través de una capa de dirigentes corrompidos y prebéndales, se tradujo en el despliegue de mecanismos de persecución política al interior de fábricas y empresas, persecución comandada no solo por empresarios sino también por el Ministerio de Trabajo y los mismos dirigentes de las organizaciones sindicales. Despidos, violación al fuero sindical decenas de procesos a los dirigentes que no se subordinaban al MAS, encarcelamiento, detenciones y despidos por causas políticas fueron moneda corriente durante los últimos años, situación que condujo a que una parte de los trabajadores formalizados, es decir con derechos laborales y sindicales protegidos por ley, se sumaran al movimiento cívico y posteriormente al golpe. Por otro lado cientos de miles de trabajadores precarizados y terciarizados que fueron sistemáticamente ignorados por las organizaciones sindicales no ven en la COB un organismo que exprese sus intereses y demandas, llegando hoy los sindicatos y según un estudio del CEDLA (Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario) a representar menos de un 25% de la fuerza asalariada del país.

Recuperar la COB y los sindicatos al servicio de los trabajadores

En estos momentos es urgente recuperar las organizaciones sindicales expulsando a esta costra burocrática que hoy se pone al servicio del Gobierno de facto de Áñez. La clase obrera solo puede convertirse en sujeto políticamente independiente si avanza al terreno de la lucha política superando la tradición corporativa–sindicalista que reduce el papel de los trabajadores asalariados a un movimiento social pero sin horizonte estratégico anticapitalista. Esto implica que no es suficiente la mera renovación de los cuerpos sindicales por gente más nueva, aunque esto es un pequeño paso, sino que es necesario que la renovación sindical que necesitan las y los trabajadores debe ir sustentada en la lucha en primer lugar contra el golpismo que prepara nuevos ataques a la economía obrera, campesina y popular. Urge pelear por sindicatos dispuestos a tejer las alianzas con los movimiento sociales como el de mujeres, de las diversidades sexuales, de los derechos culturales y nacionales indígenas, del movimiento ecologista y otros, que articulados y dirigidos contra los centros de poder capitalistas, puedan resolver integral y efectivamente el conjunto de demandas de las y los trabajadores y los movimientos sociales.







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