Política

CAUSA POR DESAPARICIONES EN MERCEDES BENZ

Eduardo Fachal: “Hoy Pignanelli haría lo mismo que José Rodríguez: iría a golpear las puertas de los cuarteles”

En el marco del pedido de indagatoria para los ex directivos de Mercedes Benz Argentina (el ex gerente de Producción, Juan Tasselkraut y al ex jefe de Asuntos Jurídicos de la automotriz, Rubén Pablo Cuevas), por la causa por la detención durante la dictadura militar de 17 trabajadores y la desaparición de 14 de ellos, desde La Izquierda Diario, entrevistamos al abogado Eduardo Fachal, ex trabajador y delegado de Mercedes Benz, compañero de los trabajadores desaparecidos y una de las voces que denuncian a la empresa.

Nathalia González Seligra

Docente | Secretaría de organización Suteba La Matanza

Letizia Valeiras

Docente - SUTEBA La Matanza @letiziav83

Jueves 11 de diciembre de 2014 | Edición del día

Fotografía:http://memoria-identidad-y-resistencia.blogspot.com.ar/

¿Por qué te parece que, después de tantos años en la causa, se avanza en la indagatoria a los empresarios?

  •  Yo no estoy tan seguro de que se avance. Porque la indagatoria lo que abre es un plazo para resolver la situación procesal y muchas veces si no hay elementos suficientes o pruebas para poder fundamentar alguna resolución, luego las cámaras lo revocan y estaríamos en peor situación. Lo extraño es que no se avance con otros elementos de prueba, por ejemplo citar al catedrático de Derecho Público Internacional Cristian Tomuschat, que tuvo acceso a la documentación de la directiva cuando la empresa le encargó su propio informe y donde hay protocolos de actas de directorio de esa época que dan cuenta de la relación que tenía el directorio de la MB con las autoridades militares. Para nosotros sería mucho más importante que se trajera esa documentación, que se pudiera analizar y desentrañar quienes eran los que tenían el contacto directo con los militares, para que exista una prueba que pueda fundamentar una prisión preventiva, o sea un avance a una elevación a juicio posterior de la causa. En ese sentido tengo pocas expectativas. La causa está desdoblada ahora, porque el criterio que se utilizó para aglutinarlas fue por CCD, y no todos los compañeros estuvieron en Campo de Mayo, algunos estuvieron en la Brigada de Lanús y en la Brigada de San Justo. Cuesta mucho, no hay una gran vocación política de investigar, y sobre todo a la responsabilidad civil: los empresarios, los cursas y los demás civiles que tuvieron una participación muy activa junto a los militares en el ’76.

    ¿El juzgado tiene ese dato y tendría acceso a ese informe que mencionás? ¿Qué tendría que suceder para que ese elemento sea tenido en cuenta como prueba?

  •  El juzgado tiene el informe que hizo Cristian Tomuschat, nosotros lo que estamos pidiendo son esas actas, que son la verdadera prueba. Nosotros descreemos bastante de como ha actuado la justicia en todos estos años, en los cuales no hubo un avance muy profundo en la investigación. En el 2004 nos había citado Kirchner, porque se iba a formar una comisión y todo esto no se realizó. Nosotros creemos que es muy importante que esté esa documentación para analizar bien, porque ahí figuran las reuniones que hacían los directores de la Mercedes Benz con los militares. Inclusive hay un acta de directorio donde uno de ellos le informa al resto del directorio el resultado del allanamiento realizado en la casa del compañero Juan José Martín, cuando en esa época no había expedientes judiciales ni actas de allanamiento, era todo hecho en forma ilegal. Entonces, ¿cómo sabía esta persona el resultado de lo que habían encontrado en la casa del compañero? Hay un informe del batallón 601 que dice que la empresa acusó al compañero Esteban Reimer, miembro de la Comisión Interna, que hoy está desaparecido, de agitador. En el año 76 acusar a una persona de agitador y condenarla a muerte, era exactamente lo mismo.

    La empresa tenía un doble juego de legajos de cada uno de los trabajadores, donde en uno estaban los requisitos legales que pide la ley de contrato de trabajo y en otro una información de inteligencia hecha sobre cada uno de nosotros. Ese informe, que seguramente le fue suministrado a los militares y que Cuevas reconoce que existía, nosotros queremos que la justicia lo encuentre. No nos olvidemos que en MB trabajó el Comisario Lavallén, de la Brigada de San Justo, reconocido como torturador, que torturó a mi compañero Alfredo Martín, que sobrevivió y lo reconoció como uno de sus torturadores; que además fue el apropiador de Paula Logares (NdE: hoy nieta recuperada). O sea había una conexión muy muy grande entre la dictadura militar y la empresa MB en este caso, y otras empresas también.

    No obstante todos estos límites que vos señalás, es novedoso tanto en la causa de MB como en Ford, en la que tampoco se avanzó, que son causas que mostrarían la implicancia directa de los empresarios, de los civiles, en las tareas de la dictadura. Concretamente, Cuevas y Tasselkraut, que están citados a declarar, ¿Qué rol cumplían? ¿Qué podés contarnos?

  •  Bueno, Tasselkraut era el Gerente de Producción, él fue el que entregó a la patota militar que lo va a buscar a Héctor Ratto los datos de nuestro compañero Diego Núñez. Siempre fue una persona que se jactó de tener contacto con los militares, una persona sumamente autoritaria y nosotros consideramos, y es un rumor que corría adentro de la fábrica, que él era una de las personas que marcaba gente. No es el caso de Cuevas, que era asesor del directorio, no estaba en la planta, estaba en las oficinas centrales, que sí tenía algún contacto con los militares. Él sabe cosas, y han dado algún tipo de información, como lo que dijo en el Juicio por la Verdad, contando que la empresa le había donado los aparatos de Neonatología al Hospital Militar de Campo de Mayo. Él nos informó la cantidad de criminales de guerra nazis que trabajaban en MB en ese momento, no nos olvidemos que Eichmann (NdE: Teniente Coronel de las SS nazis, responsable directo del genocidio en Polonia y del transporte de deportados a los campos de concentración alemanes, durante la Segunda Guerra Mundial, que escapó a Argentina donde vivió entre 1950 y 1960, hasta que fue descubierto y trasladado a Israel, donde se realizó el juicio que relata Hanna Arendt en La banalidad del mal) trabajó en Mercedes Benz y que varios gerentes o con cargos de jefes habían sido miembros de las SS o peces gordos del partido nazi.

    ¿Cómo fue la construcción de la causa MB, o el aporte de datos, tomando en cuenta que hay un montón de pruebas aportadas por parte de ustedes como testigos?

  •  La reconstrucción comienza con la investigación de Gabriela Weber (NdE: periodista, que sintetizó su investigación en el documental Milagros no hay) que pudo sistematizar la información que cada uno tenía por su lado. Inclusive fue ella, a través de la película, que nos permitió a nosotros juntarnos y encontrarnos con los familiares. Hemos realizado numerosos pedidos de prueba y hemos acompañado la poca documentación que uno puede tener. En realidad el gran mérito fue de ella, y todo esto se fue reconstruyendo en un proceso que es muy rico, que debería ser estudiado, porque MB empieza con una comisión combativa en el ’60, mucho antes de que yo entrara a la fábrica, que la echan; en el año ’73 cuando asume Cámpora se ocupa la fábrica, y también había una comisión interna combativa que el SMATA de José Rodríguez despide, e interviene la Junta Interna y ahí se da en el ’75 toda una lucha para echar a la intervención y se elije lo que se llama la Comisión de los 9, que fue como la síntesis de toda esa experiencia de lucha que viene del ’69, ’73, ’75. Eran una Junta Interna con muchos delegados, activistas, que participaban de la Coordinadora de Oeste, que veníamos con el impulso del Cordobazo, de las listas antiburocráticas para recuperar los sindicatos, de la experiencia del SITRAC- SITRAM, del SMATA de Córdoba. Todo eso nos iba alentando, fue muy importante, en el año ’75, la lucha por los convenios. Pese a que nosotros estábamos intervenidos se participó en huelgas y movilizaciones muy importantes de la Zona Oeste, y bueno, por eso la dictadura tenía que terminar con ese activismo joven, un activismo que empezaba a cuestionar a Perón y el rol del peronismo en ese momento y el golpe más grande fue ese. No nos olvidemos que el 70, el 80 % de los desaparecidos son trabajadores, y no son muchas las fábricas donde se ha investigado, puede ser Mercedes Benz, Ford, Astarsa, el Ingenio Ledesma, pero han sido miles de fábricas y ha habido en todas responsabilidades de las patronales, y de las burocracias sindicales que entregaban a las listas opositoras y a aquellos activistas que además trabajaban todos los días en las fábricas y que iban ganando mayor consenso y podían poner en peligro sus puestos. Nosotros creemos que fue un proceso muy rico, que se reconstruyó una parte de la historia y otra parte de la historia nos falta, por eso sería muy importante que la justicia ayudara a reconstruir la otra parte que falta porque hay documentación, y es necesario para las futuras generaciones. Los sectores dominantes de la burguesía siempre tratan de romper la línea histórica, así como pareciera que no tuvieran nada que ver las luchas de principio de siglo de los anarquistas y socialistas como la Semana Trágica o la Patagonia Rebelde, con la Resistencia Peronista, o la ocupación del Frigorífico Lisandro de la Torre o las huelgas después del ’55 pareciera que no tuvieran nada que ver con el Cordobazo, y lo que pasa hoy pareciera que no tuviera nada que ver con todo eso. A todo tenemos que buscarle una continuidad histórica de rescatar lo bueno de esa época y los errores, porque también cometimos errores, y que eso sirva para las futuras generaciones de trabajadores, porque es la historia propia y rica que tiene el movimiento obrero, que hay que rescatar. Las patronales y su justicia no tienen por qué apropiarse de eso.

    Por tu relato, ¿La reconstrucción de la causa pareciera ser un camino bastante independiente de lo que es el poder judicial?

  •  Sí, porque el poder judicial no le da curso a los pedidos de prueba que tenemos nosotros. Hoy, con los adelantos tecnológicos que hay, cualquier testigo no necesita venir de Alemania acá; puede declarar por teleconferencia. Y seguro que debe haber archivos en el país. Gabriela Weber descubrió algo que nosotros no sabíamos: en el ’75 se firma una cláusula en la cual el 1% de la facturación de todas las empresas automotrices iba al sindicato para un fondo para la “erradicación de los elementos negativos”. Los elementos negativos éramos nosotros, era para erradicarnos. El mismo término que utilizó la dictadura de erradicar la subversión. Era claro que hubo un aporte de dinero de las empresas, para mantener las patotas de las burocracias sindicales. Eso firmado por convenio, convenio que a nosotros no nos informaron. Si eso lo descubrió una persona sola, que pasaría si pusiéramos la maquinaria de la justicia a realmente investigar.

    Tomando este punto, de la burocracia sindical y del proceso de intervención del sindicato en el ’75, ¿Qué rol tuvo la burocracia del SMATA en todos los hechos que contás?

  •  La burocracia tuvo un rol fundamental en la persecución y después en la alianza con la empresa en la dictadura militar. Ya en el ’69 se despide a una comisión interna contraria a la burocracia del SMATA, en el ’73 pasa exactamente lo mismo y en el ’75 nosotros echamos la intervención en una asamblea, a la que la patota vino armada, porque no podían contra 4000 en la puerta de la fábrica, y los echamos a empujones. De ahí sale la Comisión de los 9 y el cuerpo de delegados del cual yo fui uno de los miembros. Luego colaboraron con la dictadura militar. José Rodríguez (NdE: principal dirigente del SMATA, de la lista Verde) declaró en el Juicio por la verdad que él sabía que había algunos compañeros desaparecidos, pero que “con tantas fábricas, no estaba en el detalle”, realmente no le importaba la vida de los compañeros. Además, cuando la Federación Internacional de Trabajadores de la Industria Mecánica (FITIM) le da dinero para los familiares de los compañeros de Ford que estaban detenidos, José Rodríguez no reparte ese dinero, y es expulsado de la FITIM. Rodríguez tenía hasta cuentas en Suiza. Entonces, el rol de la burocracia fue nefasto y lo sigue siendo hoy: intervenir y despedir las internas combativas, perseguirnos con matones en las asambleas, y la propia alianza con los militares, que les permitió hacer listas únicas en los sindicatos y es al día de hoy que no permiten listas opositoras. Hoy no están apoyando las luchas de los trabajadores, siempre la culpa la tienen los activistas y no la tiene la patronal. Hay algunos estatutos de los gremios que son más antidemocráticos que el Jockey Club. De hecho que hayan golpeado y atacado a los trabajadores de Lear esa noche en la carpa, es una metodología propia de la patota de la década del ’70, de la derecha del peronismo. Incluso Pignanelli nunca nos llamó a nosotros, habiendo sido además trabajador de MB. Hoy Pignanelli no hace todo esto porque no están dadas las condiciones para hacerlo, pero haría lo mismo con los compañeros de Lear o de Gestamp, si estuviera en sus posibilidades, que José Rodríguez: iría a golpear la puerta de los cuarteles.





  • Comentarios

    DEJAR COMENTARIO