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Red Internacional

Tras el fracaso de Massa para controlar la inflación y la revisión del organismo internacional que insiste con tasas de interés reales positivas, la autoridad monetaria subió en 300 puntos básicos la tasa de plazos fijos y de Leliq.

Jueves 16 de marzo | 18:16

El Banco Central (BCRA) subió finalmente las tasas del plazo fijo y las Leliqs a 28 días este jueves. Las elevó 300 puntos básicos a 78 % anual, por la aceleración inflacionaria a 6,6 % mensual en febrero y la exigencia pautada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de mantener tasas de interés por encima del ritmo de los precios. La última suba había sido en septiembre.

La entidad definió subir la tasa del 75 al 78 % nominal anual, tanto para los depósitos en pesos a plazo fijo realizados a 30 días -y por hasta $ 10 millones- como para colocación de Letras de Liquidez (Leliq), para retirar dinero en circulación. Las Leliq son un instrumento con la que los bancos siguen haciendo negocios millonarios con los intereses que paga el banco central, la deuda del BCRA ya asciende a más de $ 7,6 billones en ese concepto.

Estos niveles comenzarán a regir desde mañana, con el fin de paliar la fuga hacia el dólar que comenzó a observarse en las últimas semanas, y evitar así un recalentamiento de la inflación.

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Los plazos fijos quedaron de esta manera con un rendimiento efectivo anual del orden del 6,43 % mensual (Tasa Efectiva Anual - TEA), o del 113,2 % anual (en los casos en que el ahorrista renueve la colocación todos los meses durante un año).

Hasta el mes pasado, cuando la inflación fue del 6 %, todavía la tasa de interés superaba a la inflación como pedía el FMI, pero con el dato de febrero se revirtió a una pérdida de 0,6 % contra ese índice.

La suba de tasas a niveles reales positivos no hace más que encarecer el crédito, tanto para la inversión como para el consumo, socavando la ya debilitada actividad económica.

Este lunes, el FMI anunció que se llegó a un acuerdo sobre la cuarta revisión de las metas correspondientes al programa de Facilidades Extendidas en el que se reafirmó la meta de ajuste al 1,9 % del PIB de déficit fiscal este año. Para "cumplir" con el Fondo, el Gobierno realizará más recortes sobre el gasto público mediante tarifazos (recortes de subsidios energéticos), asistencia social (recorte de planes, licuación de gastos y focalización de programas y moratoria previsional) y obra pública.

También se relajó la meta de acumulación de reservas por el Banco Central, en virtud de la sequía que afecta la producción agropecuaria y las exportaciones. "Se solicita que la mayor parte de esta acomodación se realice a principios de 2023, en consonancia con el impacto adelantado de la sequía”, escribieron los técnicos del FMI en el comunicado.

Entre los puntos del acuerdo con el FMI se pautó no sólo la "disciplina fiscal" sino también la disciplina "monetaria", con tasas de interés reales positivas y la eliminación del financiamiento directo del Banco Central al Tesoro (adelantos transitorios).

Pero no será con este enfriamiento monetario como se solucionará la inflación, mientras se hunde la economía. Hay que atacar las verdaderas causas de la suba de precios, y para ello se necesitan medidas de otra clase como el desconocimiento soberano de la deuda fraudulenta (según informó Cristina Fernández en Río Negro: el país enfrentará vencimientos de deuda por U$S 76.000 millones entre 2024 y 2027 a pesar de la restructuración que realizó Guzmán), la nacionalización de la banca y el comercio exterior bajo gestión de los trabajadores para atacar la fuga de capitales y las remesas de utilidades de las grandes empresas al exterior que debilitan la moneda nacional.

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