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Red Internacional

Elecciones regionales.El MAS pierde las cuatro gobernaciones que disputaba en Bolivia

Mientras continúa el conteo oficial de votos de la segunda vuelta del último domingo, las tendencias dan por resultado que los candidatos del MAS pierden las cuatro gobernaciones que peleaban.

Martes 13 de abril | 12:49
Santos Quispe, de la agrupacion Jallalla, que derrotó al candidato del MAS para la gobernación de La Paz, emite su voto en las elecciones del último domingo. EFE/ Stringer

Los resultados del conteo, que ya están bastante avanzados, contradicen el triunfalismo de Evo Morales que en los días previo había expresado que ganarían las cuatro gobernaciones en disputa.

En el departamento de La Paz, Franklin Flores, candidato nominado por Evo Morales, es vencido por Santos Quispe, de Jallalla, por casi 12 puntos de diferencia cuando ya se ha realizado poco más del 87% del conteo de las actas.

En Tarija, Óscar Montes de "Tarija Somos Todos" se impuso con el 54,44% al candidato del MAS, Álvaro Ruiz, quien logró solo el 45,56%. En Chuquisaca, Damián Condori de la oposición le lleva casi 20 puntos de ventaja al candidato oficialista, lo que permite pensar en que muy difícilmente estos números puedan modificarse.

Finalmente en Pando al 97% del conteo oficial, ya se da por descontado el triunfo del Movimiento Tercer Sistema (MTS) que lleva más del 10% de ventaja sobre la formula oficialista.

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En declaraciones a la prensa este lunes, Evo Morales tuvo que poner paños fríos a su inicial triunfalismo. Al conocer el avance en el conteo de votos afirmó: “Ojalá uno (por una gobernación, NdR) podamos ganar, pero creo que hemos perdido en los cuatro departamentos en la segunda vuelta”, dando por hecho que la derrota del MAS era prácticamente irreversible en lo que resta del conteo de actas. Por su parte el presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, planteó la necesidad de realizar una profunda evaluación de los resultados electorales, concluyendo de manera resignada que "en democracia a veces se gana y otras se pierde".

Con estos resultados de la segunda vuelta, el MAS pierde la posibilidad de ampliar sus posiciones en gobernaciones claves como La Paz, debiendo convivir en la administración estatal con fuerzas opositoras, algunas golpistas y otras desprendidas del mismo MAS como es el caso de Damián Condori en Chuquisaca o Eva Copa en la alcaldía de El Alto.

Así mismo, las derrotas actuales no significan que el MAS haya dejado de ser el único y principal partido de carácter nacional, mientras que la oposición es un verdadero arcoíris, fragmentado regionalmente y sin unidad ideológica ni política, salvo su rechazo al oficialismo.

Que el MAS hoy, pese a la derrota electoral en las elecciones subnacionales, pueda avanzar en recuperar aliados y establecer una convivencia más o menos pacifica con las fuerzas opositoras con las que deberá gestionar el Estado, se debe en gran medida al cansancio que se percibe en clases medias y sectores populares que reclaman paz social y buscan trabajar luego de la profunda crisis económica y sanitaria abierta con la pandemia el año pasado.

El anuncio de un crecimiento superior al 5% este año, alimenta ilusiones de una salida relativamente rápida de la crisis actual, presionando a los bloques en pugna hacia el centro y hacia diversas formas de negociación entre el oficialismo y la oposición. La vanguardia en esta tendencia la establece Cochabamba donde el excapitán derechista Manfred Reyes Villa y el gobernador del MAS, han empezado a conversar y dialogar sobre cómo "trabajar juntos" por la región.

Esta tendencia al centro, divide al bloque golpista que no ha podido estructurar medidas de presión para liberar a los pocos detenidos por el caso golpe de Estado, entre ellos, la ex presidenta de facto Jeanine Áñez, quien hoy cumple un mes tras las rejas.

De esta manera, esta presión al centro, también amortigua la fuerte polarización que se arrastraba desde el golpe de Estado del 2019, manteniéndola latente y con fuertes sectores radicalizados en la derecha, con Camacho al frente, mientras que también existen algunos sectores populares, que en su momento enfrentaron el golpe, que empiezan a tener una mirada cada vez más crítica al reformismo gubernamental.

La evolución de la crisis económica internacional y cómo se vaya manifestando en el país, será un factor clave en los próximos meses para evaluar si el MAS, cruzado por múltiples divisiones y fracciones internas, logrará convivir y gestionar el Estado y la crisis junto a sectores de la oposición de derecha o si la misma barre con las débiles tendencias a la paz social que una cierta recuperación económica y un traumático proceso electoral han establecido.




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