Juventud

SEGUNDA PARTE

El movimiento estudiantil marplatense de Cámpora a Perón

Un movimiento estudiantil con fuerza ascendente, las expectativas en la vuelta de Perón y la vuelta de la CNU a la política universitaria marcarán el bienio 1973-1974.

Sábado 6 de mayo de 2017 | Edición del día

Asunción de Julio Aurelio, decano interventor en la Universidad Provincial de Mar del Plata en 1973.

Con la consumación del Gran Acuerdo Nacional (GAN), las elecciones nacionales dan ganador al peronismo. Mediante el FREJULI Héctor Cámpora gana la presidencia, mientras Juan Domingo Perón prepara su vuelta al país luego de 18 años.

Con estos grandes cambios desarrollados en la arena nacional, el gobierno peronista jugará en un primer momento un rol de fuerte arbitraje entre sus diferentes fracciones. Esto en Mar del Plata será claramente visible. En el movimiento obrero se fortalece el sector de la ortodoxia y la tradicional burocracia sindical, y muchos de los elementos todavía aislados de la CNU “mantendrán refugio” en la CGT como trinchera, donde muchos jugarán el papel de abogados, manteniendo un vínculo fluido de contacto con otros sectores de la derecha peronista como la recién fundada JSP (Juventud Sindical Peronista) de la que fuera parte Hugo Moyano, quien posteriormente sería Secretario Adjunto de la CGT local en 1974.

En la órbita educativa, el ministro Taiana (padre), nombrará como interventor de la UBA a Rodolfo Puigróss, relacionado principalmente a los sectores del peronismo de izquierda. En las universidades de la provincia de Buenos Aires ocurrirá una situación similar, ya que a la cabeza de la gobernación se encontraba Omar Bidegain, quien también tenía vínculo con la Juventud Peronista.

En la Universidad Provincial de Mar del Plata nombran a Julio Aurelio como decano interventor, quién se concibe como “un equilibrista entre varios sectores en pugna”, declarando: “Yo venía del peronismo pero no estaba encuadrado orgánicamente en ninguna facción del peronismo, como Montoneros. Entonces hubo que cuidar muchas relaciones porque si bien mantuve una cordial relación con la JP, también lo hice con las 62 Organizaciones” (1).

Para ese entonces y en el marco de la gran expectativa de masas que había generado la vuelta de Perón, es importante destacar que ya para 1972 la JUP (Juventud Universitaria Peronista) logra consolidarse a partir de las elecciones como la principal fuerza de la universidad desplazando a las corrientes hasta ese entonces hegemónicas, relacionadas a sectores independientes de la Izquierda y al FADEP-FAUDI, TERS (agrupación estudiantil de Política Obrera) y la JSA (Juventud Socialista de Avanzada, vinculada al PST).

En la Universidad Católica de Mar del Plata, para ese entonces, también se viven momentos agitados. El diario La Capital relata:

“El 1º de junio del 73 el despido de un bibliotecario de apellido Freije se convirtió en una suerte de símbolo de los afanes reivindicatorios del estudiantado, indica la crónica. Alumnos de Derecho y de Humanidades tomaron la Católica y en el fragor de las asambleas ampliaron sus reclamos: apertura popular, fin de la educación liberal, reformulación de las carreras y participación de los estudiantes y trabajadores no docentes en el gobierno universitario. Tales demandas coincidían con la transformación propuesta por el Ministro de Educación Jorge Alberto Taiana durante la corta presidencia de Cámpora” .

Para estos momentos, los elementos dispersos de la CNU comienzan a organizarse pero integrando otras corrientes universitarias, como la JPU (Juventud Peronista Universitaria) y el FEN (Frente de Estudiantes Nacional). En este marco, con el apoyo de Cuatongo (representante del PJ del partido de General Alvarado), escriben una carta al ministro de educación provincial Alberto Baldrich en la que plantean una crítica profunda acerca del estado de situación de la Universidad Provincial de Mar del Plata y un supuesto copamiento de la misma por “sectores marxistas” (2).

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La contraofensiva de los sectores de derecha a nivel nacional se hará sentir en corto tiempo. Nuevamente el diario La Capital, en una nota de 2011, menciona que “(…) tras la amnistía de Cámpora los acusados recuperaron la libertad y pronto volvieron a la acción. Al respecto, un informe de la Dirección de Informaciones de la Policía de Buenos Aires (DIPBA) da cuenta de la participación de elementos de la CNU Mar del Plata en la Masacre de Ezeiza (…)”. La CNU volvía a la acción.

El grupo de Disandro y Fernández Rivero no estaba dispuesto a regalar el terreno en la Universidad ni Provincial ni Católica a los sectores de la izquierda peronista. Sin embargo, frente a la hegemonía de la JUP en el movimiento estudiantil, sabía concretamente que en esos momentos solo podía esperar un marco favorable de intervención para lograr tener injerencia en las decisiones de las casas de estudio. Ese marco más favorable llegaría de una forma realmente acelerada, a partir de los acontecimientos de la política nacional. Su integración al armado paraestatal represivo será de gran ayuda para ello.

Comienza la contraofensiva en las universidades

El período de Aurelio en la Universidad Provincial de Mar del Plata resulta realmente acotado. En el mes de enero de 1974, en la provincia de Buenos Aires, Bidegain es obligado a renunciar luego de la acción del PRT-ERP sobre el regimiento militar de Azul, asumiendo en su cargo el vice, Victorio Calabró, ligado a la burocracia sindical de la UOM y enrolado en la derecha peronista.

En marzo Aurelio también renuncia en la Universidad Provincial. Asume en su lugar Pedro Arrighi, quien posteriormente será interventor también de la UNLP, donde, entre otras medidas, ilegalizará al sindicato docente. En este proceso se firmará el convenio ya acordado en junio de 1973 del pase de la Universidad Católica al ámbito estatal. Esto se logra con el consentimiento de ambas autoridades, a partir del progresivo quite de aranceles que había tenido la Universidad Católica con el consentimiento de Pironio, obispo de Mar del Plata.

En el marco de este traspaso, Arrighi firma la cesantía de 30 docentes universitarios y de trabajadores no docentes. Rechaza, a su vez, la integración de los docentes y no docentes en la futura provincialización/estatización de la Universidad. La respuesta generada, además de un descontento ya inicial con el rector, son asambleas multitudinarias y tomas de las facultades, y al mes de mayo las clases no habían logrado iniciar. La situación provocará que a solo dos meses de asumir Arrighi renuncie al cargo de rector de la Universidad Provincial, y lo continúe Pablo Oliver, quien tampoco logrará mantenerse en el cargo por la propia presión estudiantil en curso. Finalmente, asumirá Eulogio Mediondo, quien sí cuenta con el apoyo de los estudiantes y además de ello tiene una política de diálogo con el sector de derecha del peronismo haciendo equilibrios entre las distintas tendencias del peronismo.

Los acontecimientos descriptos marcarán una determinada situación de empate político en el seno de la Universidad Provincial. Ninguno de los dos sectores logra avanzar sobre el otro.

La derecha peronista no puede detener la organización estudiantil. El gobernador debe colocar un árbitro entre los diferentes sectores, lo que hace peligrar la provincialización y posterior estatización de la universidad.

Por otro lado el movimiento estudiantil, dirigido esencialmente por la JUP, depende mucho de la relación de fuerzas en el seno de la interna peronista, dentro de los marcos del estado, los ministerios y las autoridades universitarias. La organización queda planteada solo puertas adentro de la universidad, no triunfa en ningún momento una perspectiva de coordinación con el movimiento obrero como la que se había mostrado en las calles en el “Marplatazo”. Sin coordinación con otros sectores en lucha y solo con una estrategia de presión interna para el recambio de autoridades que puedan terciar de forma más favorable en lo que hace a conquistas estudiantiles, el movimiento estudiantil no pierde combatividad pero tampoco logra desarrollar una perspectiva independiente para enfrentar el avance fascista.

La CNU había intentado reingresar a la disputa en la Universidad por la vía de Arrighi, sin embargo ese primer intento se ve frustrado por la resistencia estudiantil. A nivel de la Universidad Católica se encontraba con otro problema : ella misma no dependía de la provincia sino del obispado con el cual mantenía todavía varias fricciones dado que respondía a sectores de los curas tercermundistas. Sin embargo este empate no será permanente y la CNU comenzará a hacerse cargo de la Universidad de Mar del Plata por la vía represiva, cuestión sobre la cuál tratará la próxima entrega.

Notas.

1. Gil, Gastón Julián “Nacionalización y represión en la Universidad de Mar Del Plata. El cierre de las carreras de ciencias sociales (1975-1977)”. P. 134.

2. Diario El Atlántico, 30/9/73, consultado desde el texto de Díaz, María Fernanda “La CNU y el proceso de re-territorialización en la Universidad de Mar del Plata (1974-1976)”.







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